La farmacia del siglo diecinueve, mucho más que una botica

Por Javier Rivera Oquendo

La Farmacia y su rol en la sociedad puertorriqueña 

En la calle Fortaleza del Viejo San Juan en la Casa del Callejón encontramos El Museo de la Farmacia del Siglo XIX, un espacio singular que da a conocer la trayectoria histórica de la farmacia en Puerto Rico y su papel en el ámbito científico, político y cultural.  El edificio construído en el siglo XVIII, aún conserva el ausubo de las vigas y alfajías en el techo de la azotea. En el, nos recibieron con simpatía Yolanda Velásquez y Emma Alejandro.  El museo abrió sus puertas por primera vez en 1969 gracias al esfuerzo del Instituto de Cultura de Puertorriqueña y el Colegio de Farmacéuticos, explicó nuestra guía, Yolanda Velásquez.

Velásquez contó que la primera farmacia en suelo americano se estableció el 23 de febrero de 1512 en el poblado de Caparra, mientras Juan Ponce de León dirigía la conquista y colonización de la isla:  “Desde el siglo XVI las farmacias eran conocidas como boticas, y es a mediados del siglo XIX que el término farmacia empieza a usarse”.   Si la medicina estaba muy atrasada aún, las funciones del boticario eran muy bien definidas y reguladas por la Real Subdelegación de Farmacia, que regularía la práctica a partir de 1839.  La gestión de los boticarios se profesionalizó llegando a ser la primera profesión de la salud con formación académica en Puerto Rico, al fundarse el Departamento de Farmacia en la Universidad de Puerto Rico, en septiembre de 1910.

A diferencia de la farmacia de la actualidad, las boticas tenían su propio Jardín Botánico.  Allí sembraban las plantas medicinales con las que se preparaban las recetas solicitadas por los clientes, en busca de remedios ‘más bien espirituales’.  El boticario llegó a ser tan importante como el alcalde de la isla o la Ciudad: “ya que éste atendía a todos sin distinción de clase social”, aseguró Velásquez.  Además, el conocimiento del boticario se remontaba a la alquimia, abarcando la biología, química y botánica, así como la agricultura, contabilidad e incluso el latín.

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Además de despachar remedios, y estudiar las reacciones del organismo ante los efectos de los compuestos químicos, en las boticas, se estudiaron las reacciones del cuerpo social ante los efectos de los asuntos políticos de la época.  Esto hizo que la farmacia se convirtiera en un centro de discusión socio-político de gran impacto en el País.  En estas, se recetaron fórmulas para encauzar remedios a problemas político-sociales, entre estos: el Partido Liberal Reformista en 1870, el Partido Autonomista Puertorriqueño (1887) y el Partido Republicano Puertorriqueño de 1899.

En la década de 1880 una depresión económica, sumada a agravios contra el monopolio comercial español, hizo reaccionar a los puertorriqueños. Reacción que tomó forma en una lucha a través del boicot. El mismo tenía como objetivo no comprarle nada a las tiendas, ni a los comercios españoles.  Como parte de la lucha, se reclamaron reformas democráticas.  El boicot fue organizado en toda la isla por sociedades secretas, entre las que figuraban: “La Boicotizadora” y la “Torre del Viejo”.  Contó con personalidades como Ramón Emeterio Betances y Román Baldorioty de Castro, quienes dedicaron esfuerzos a coadyuvar a estos grupos.  Las farmacias tuvieron un rol protagónico en importantes eventos históricos que marcaron al país como: “Los compontes”, la “Carta Autonómica” de 1897 y las “partidas sediciosas”, entre otros. Hechos relatados en crónicas y novelas como: Tierra Adentro y La Gleba, de Julián Marín, y Redentores de Manuel Zeno Gandía.

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La más antigua de las farmacias en el Viejo San Juan aún en operaciones, es la Puerto Rico Drug. Fundada como la Botica de Babel en 1850 por Don Tomás Babel, luego farmacia Guillermety – del Lic. Don Fidel Guillermety –  llegó a ser centro de primeros auxilios para los combatientes que enfrentaron a la armada estadounidense en 1898.

Entre los planes del modesto museo se contempla: ampliar la exhibición y proyectar el documental La Historia de la Farmacia de Puerto Rico de Luis Molina Casanova – así como ofrecer talleres sobre la farmacia de la época y un mercado natural.  Visitar el Museo de La Farmacia, es apoyar el comercio local y obtienes el beneficio de conocer un poco más de nuestro pasado. El museo depende de nuestro auspicio para continuar su misión. Visítalo.   El museo está localizado en el 319 de la calle Fortaleza, esquina Callejón de la Capilla. Su horario es de miércoles a domingo de 8:30 a.m. a 12:00 md y de 1:00 a 4:15 p.m. Para más información: 787-724-0700 extensión 3037.

Nota de Redacción: Mientras este artículo era redactado, se pudo confirmar que pronto abrirá sus puertas en el Viejo San Juan una nueva farmacia Walgreens, bajo el nombre de Walgreens Old San Juan Waterfront en el área que ocupaba el casino del Hotel Sheraton.

2 Comments Add yours

  1. Miriam L. Feliciano says:

    Muy informativo el artículo. Lo que necesita PR, otro Walgreens para acabar con las farmacias locales.

  2. Vanessa says:

    Increíble e interesante historia del desarrollo de las Farmacias en Puerto Rico. Desde Juan Ponce de León y el impacto socio político y medicinal que éstas trajeron a nuestra Islita.

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