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Ángela Victoria: una joven Trans abriéndose paso y rompiendo estigmas de su comunidad

Por 6 min lectura
Ángela Victoria

Estamos aprendiendo, poco a poco, que el ser humano se sigue diversificando para satisfacer su naturaleza como persona. Siempre hemos sido individualmente diferente, pero hoy abunda más la libertad de poder vivir cada uno nuestra realidad.

La comunidad de hombres y mujeres Trans alrededor del mundo ha sido apartada, incluyendo por muchos dentro de la comunidad LGBT+, hasta en años recientes que han levantado sus voces para dejarle saber a los demás que son personas productivas y que aportan a la sociedad.

Tal es el caso de la joven Ángela Victoria Ortiz Cruz, quien se ha integrado a una sociedad que la acepta y a la que sigue incluyéndose de una manera sana y positiva. Una mujer que se sigue abriendo paso, llegando a que la empresa para la que trabaja la reconozca como la primera mujer Trans de su equipo de trabajo.

Durante su hora de almuerzo, pudimos conversar con Ángela Victoria sobre cómo se puede lograr una buena salud mental, abordando estos temas que muchas personas no entienden y como resultado rechazan. En su caso, nos cuenta, que a pesar que durante la niñez uno no tiene la capacidad de analizar para determinarse, recuerda que desde pequeña siempre tuvo características femeninas que no eran de manera voluntaria, sino natural.

Fue para sus 12 o 13 años que comenzó una autoevaluación, según nos contó, lo que la llevó a la determinación que no se sentía cómoda dentro de su estilo de vida en aquel entonces. “A los 13 decidí sentarme con mis padres, principalmente con mi abuela quien fue la que me crio y dejarles saber que no me sentía cómoda en la posición que me encontraba, siendo un chico”.

“Mi abuela no creció en un ambiente donde hubiese personas “del ambiente”; era otra época, no había información sobre ese tema, por lo que fue un proceso un poco tedioso. Mi papá y abuela no tomaron una actitud muy positiva sobre el tema, pero de igual manera decidieron no echarme a un lado. Decidieron darme su apoyo a su manera, me llevaron a psicólogos, compraron ropa para hacerme sentir cómoda, aunque su idea o pensar no era el mismo que el mío. Por mi salud mental, principalmente, decidieron darme ese apoyo”.

Por ser un sector de nuestra comunidad que ha vivido en una oscuridad, apartada de la sociedad por tantos años, nos da mucha más curiosidad saber en dónde se encuentra realmente la comunidad Trans puertorriqueña en la actualidad, desde el punto de vista de una persona encaminada y productiva de este grupo.

Ángela opina que la comunidad Trans necesita más visibilidad y sobre todo seguridad en sí mismos y no limitarse, lo cual la joven demuestra. Añade a esto: “…hay que dejarle saber a la gente que nosotros no somos un morbo, somos más que eso, somos personas común y corriente que podemos encajar en la comunidad, ya sea en la heterosexual de una manera normal como todo el mundo. Darnos a respetar y siempre educar a la gente de una manera positiva”.

Para lograr esto, Ángela sugiere seguir velando por la seguridad, pero a la vez reconocer la importancia de la forma que se proyectan ante la comunidad. “Entiendo que si nosotras, las trans, nos vamos por un camino correcto, decidimos vivir una vida completamente plena y una vida común como la mujer genética, es vivir una vida completamente normal, ya con eso entiendo que le estamos enseñando a las personas que somos personas común y corriente que no tenemos que vivir con esa etiqueta”, contó a este medio.

Otra realidad es que la sociedad moderna está rompiendo los diferentes estigmas que carga cada grupo minoritario. La comunidad LGBT+, en general, ha superado muchos de ellos, aunque quedan por cambiar, pero el grupo de personas Trans ha cargado con otros que, desafortunadamente, les ha impedido trabajar. Se les ha dejado fuera de poder hacer lo que cada uno hace para poder sobrevivir, por lo que muchas personas han sido obligadas a, como dicen, buscárselas. Es importante destacar que poco a poco esta imagen va cambiando.

Hoy, cada vez más, empresas han abierto sus puertas a personas como Ángela, quien abunda en el tema: “Yo no juzgo, tengo amigas que se han dedicado a ese trabajo nocturno, pero recalco que fue también en base a la educación y a la falta de apoyo por parte del hogar. Todo tiene una raíz y todo viene de la educación y la seguridad que uno tiene. Hay que aprender a tener seguridad a pesar de los estigmas y etiquetas, representando de una manera positiva lo que uno es. En mi caso, para no llegar a ese punto siempre tuve la visión de representar a la mujer en todo sentido, pero de una manera correcta. Bajo la educación, se me enseñó qué es un trabajo digno, en base a los estudios y buscar un buen trabajo que vaya con mis valores”.

El antes y el ahora de la comunidad Trans…

La realidad es que es bueno aceptarnos unos a otros. Nos libera de estrés y mantiene una mejor convivencia para todos. Ángela reflexiona, durante nuestra reunión, sobre cómo las personas Trans han aprendido a comunicarse mejor entre ellos, algo que considera muy importante.

“Antes no existía esa unión entre los trans, gays; siempre ha existido este conflicto en ese aspecto por la cuestión de competencia. Siempre ha existido esa competencia que nos ha separado, inclusive entre la comunidad Trans. Veo un futuro muy positivo, ya que contamos con más herramientas. La educación ya no es la misma, en las escuelas ya no es un tabú, se habla con más libertad. Muchos trabajos ya nos aceptan, no hay tanto discrimen y hay mucha más información de estos temas en diferentes maneras. Existen talleres educativos, campañas, algo que antes no se veía. Hoy existen clínicas de apoyo como el centro Anarat que es uno de ayuda que nos une a toda la comunidad”, sostuvo Ángela, quien entiende que ahora todo seguirá evolucionando hacia un futuro positivo para lo que es la comunidad en general.

La joven de 22 años y quien empezó tratamiento hormonal a los 15, gracias al centro Anarat que le ofreció apoyo junto a su abuela, ofreciéndole talleres y ayuda para entender de manera psicológica a su familia que la transición era algo necesario, entiende que debe seguir en esta lucha llenándose de seguridad y de valor, sin tener miedo a los obstáculos.

“Ser una persona llena de seguridad para poder educar a la gente y seguir transmitiendo de manera positiva que no somos de otro mundo, que somos personas comunes y corrientes que sentimos, vivimos y padecemos y que podemos crear un ambiente seguro y saludable, no como la gente percibe”, concluyó.

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Marcos Del Valle

Sobre el autor

Socio fundador. Presidente y director comercial del Peródico El Adoquín. Fanático del arte, la literatura y la puertorriqueñidad.

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