Por: Arq. Otto Octavio Reyes Casanova
Coleccionista, Colección Reyes Veray
El artista Abdías Méndez Robles (San Juan, 1959) me solicitó la redacción de un breve ensayo sobre su obra pictórica para su libro «Antología de un Artista 30-47», que comprende más de 400 páginas resumiendo su carrera en el arte. Esta tarea no es sencilla para mí, ya que no soy ensayista ni crítico de arte; solo puedo escribir desde mi perspectiva como observador y coleccionista del arte puertorriqueño.
En mi proceso de adquirir y coleccionar obras de arte, comienzo por estudiar, conocer y aprender sobre la obra del artista. Mi objetivo es encontrar su mejor pieza, tras analizar su desarrollo y evolución a lo largo del tiempo, descubrir lo mejor de su cosecha, claro, desde mi punto de vista. A veces acierto, a veces no, pero solo el tiempo confirma mis elecciones.
Conozco a Abdías Méndez Robles por sus exposiciones y su liderato en la defensa apasionada de nuestros artistas en el ámbito cultural del país. Visité su taller en las afueras de San Juan, en un remoto campo de Trujillo Alto, entre colinas y quebradas, un lugar mágico que confieso no recordar cómo llegué, ni sabría cómo salir, pero que se reveló como un santuario lleno de joyas artísticas: sus pinturas fabulosas y muy buenas de diferentes épocas y facturas, rodeadas por una soberbia colección de tocadiscos de vitrola al estilo Caruso.
Mi conocimiento y análisis de la obra de Abdías han continuado al leer su libro y mi visita, donde he tenido acceso a casi toda su obra, desde sus inicios hasta el día de hoy. De este maravilloso libro «Abdías Méndez Robles, Antología de un Artista 30-47», concluí que nos encontramos ante un artista de envergadura, no solo un gran dibujante, sino alguien que ha desarrollado una destreza en su factura casi perfecta, que sobrepasa el esfuerzo mecánico del oficio para plasmar sus ideas, conceptos y sueños en sus lienzos sin aparente esfuerzo.
Al referirme a «El Espacio Entre» en el título de este ensayo, pretendo sugerir la exploración que hace el artista de aquello que se encuentra en medio, entre dos puntos o elementos específicos. Aquí, en el contexto del ensayo sobre la obra de Abdías Méndez Robles, es la habilidad del artista para plasmar y dar importancia a aquello que está en el fondo o a lo que conecta distintos elementos en sus obras. Es la maestría de Méndez Robles para capturar la esencia de ese espacio crucial en su expresión artística.
De sus obras más tempranas, tres me impactaron:
«Quijote y Rocinante» (11” x 8 ½”)
Tempera y grafito sobre papel
1970-1971 (a los 10 años)

Esta obra inicial, a sus 10 años, me sorprendió al presentar un Quijote y su Rocinante tan delgados y frágiles, tan vulnerables que juro que parecen partirse con solo toser, incluso más frágiles que un Egon Schiele (1890-1918).
«Paisaje anubarrado de mis campos» (18” x 24”)
Acrílico sobre papel, lienzo sobre masonite
1977 (a los 18 años)

Influenciado por su maestro Luis Germán Cajiga, este paisaje de 1977 es fresco e intuitivo, con una candidez primitiva donde los flamboyanes son una lluvia de color anaranjado y las casitas se deslizan por las laderas como por encanto.
«Espejismos de Boquerón» (22” X 28”)
Óleo sobre lienzo
1992 (a los 33 años)

La pintura captura una puesta de sol, donde un cielo esplendoroso se ve amenazado de muerte por un nubarrón. Evocando un mal presagio, pero a la vez lleno de encanto.
La obra de Méndez Robles evoluciona, y llega a su mayor y extenso discurso que nos trae hasta el día de hoy, que en ocasiones sugiere a Dalí, Giorgio de Chirico, lo esotérico, lo irreal, lo onírico o lo galáctico. Todo es Abdías Méndez Robles, con su vasto lienzo de posibilidades, bien pintado y preciso, y que me hace concluir que el artista pinta el espacio, lo que está entre.
En torno a su pintura, como dije antes, aspiro a obtener para mi colección la mejor obra de un artista. Pienso, es más, estoy seguro de que con su pintura “Dentro del ojo”, lo logré.
«Dentro del ojo» (48” x 48 ½”)
Óleo sobre lienzo
2018 (a los 59 años)

«Dentro del ojo», inmersa en un universo de esferas, sombras, saetas y líneas visibles e invisibles de conexión, pienso que es la obra perfecta. Comienza con un color amarillo que se torna en tonos mostaza y anaranjado, gravitando hacia el color chocolate y culminando en una dimensión oscura. La pintura, magistralmente ejecutada como solo Abdías lo puede hacer, parece serena, pero es una evolución en espera. Donde las saetas y esferas gravitan sin voluntad hacia la esquina superior derecha que constituye un hoyo negro (blackhole), que inevitablemente lo absorbe todo. Para mí, esta pintura es un excelente ejemplo del arte abstracto geométrico, en caso de que dicho término tenga cabida en este contexto artístico.
Esta obra me resulta intrigante y perfecta, «armoniosa, vibrante y sensible». ¡Gracias, Abdías Méndez Robles, por pintar!
El sábado 9 de agosto de 2025 se presentará en Casa Norberto el libro Abdias Méndez Robles – Antología de un Artista 30-47. La presentación y diálogo entre el artista será por el Dr. José Orlando Sued, editor y profesor.



Gracias por su magistral descripción de la obra del Maestro Abdias Mendez Robles.