Saltar al contenido principal
San Juan80°⛅ Parcialmente nublado
HIMNO DE PUERTO RICOHIMNO DE P.R.
PublicidadPublicidad: Anuncio OFIC Medalla Horizontal half pages
Actualidad

Opinión: La encrucijada puertorriqueña a la luz de Jean Buridán: cultura y decisión en tiempos de reforma

Por 6 min lectura
Buridán

“El diálogo nace cuando el respeto vence al ego, y la diferencia se vuelve puente, pensar diferente no es dividir: es ensanchar los caminos del entendimiento”.

Antes de iniciar este diálogo reflexivo me gustaría aclarar lo siguiente: La referencia a la conocida paradoja del Burro de Buridán no busca ridiculizar ni establecer comparaciones ofensivas con los autores o promotores de la Ley 107-2025 (Ley de Administración y Conservación de Documentos Públicos para el Siglo XXI). Mucho menos pretende calificarlos de forma alguna. Se trata, más bien, de una alegoría filosófica utilizada desde la Antigüedad para reflexionar sobre la parálisis que puede surgir ante decisiones complejas cuando no se jerarquizan adecuadamente los valores en juego.

Por tanto, cualquier lectura maliciosa o literal que pretenda distorsionar el sentido de este recurso retórico, ignora tanto su contexto como su función en el texto. La intención es invitar al análisis crítico y al discernimiento reflexivo, no a la ofensa personal ni a la burla.

Una decisión entre dos manojos: la imagen que incomoda

Hagamos un poco de historia. La parábola del burro de Buridán se atribuye tradicionalmente al filósofo francés Jean Buridán (1300–1358), aunque él nunca formuló exactamente esa historia en los términos populares que hoy conocemos. Jean Buridán fue un importante pensador de la escolástica tardía, discípulo del nominalismo de Guillermo de Ockham y rector de la Universidad de París. Se destacó por sus trabajos sobre lógica, ética y filosofía natural. Uno de sus aportes clave fue su reflexión sobre el libre albedrío y la elección racional, y es ahí donde surge la idea que dio pie a la famosa parábola.

Ilustración por Diego Hernández Medina

Buridán no usó la imagen de un burro entre dos manojos de heno. En su lugar, desarrolló un argumento en el que un alma racional no podría decidir si se le presentan dos bienes exactamente iguales, sin una razón suficiente para inclinarse por uno de ellos. El ejemplo del burro vino después, como una parábola satírica atribuida por otros autores a su pensamiento.

La pregunta que vale formularse es: ¿Quién popularizó la versión del burro? La forma más conocida —la del burro que muere de hambre entre dos montones de heno idénticos por no poder decidirse— fue popularizada por escritores y pensadores posteriores, entre ellos: Baruch Spinoza en el siglo XVII, quien usó el ejemplo para criticar la idea de libertad como indiferencia, y Françoise-Marie Arouet Voltaire, que ridiculizó la paradoja en su obra Dictionnaire philosophique.

Retomemos el hilo. La vieja parábola del Burro de Buridán —un animal que muere de hambre al no poder decidir entre dos manojos de heno idénticos— ilustra de manera poderosa el dilema de la indecisión racional. En el plano de la política cultural, esta imagen no es solo una anécdota filosófica: es un espejo incómodo de las decisiones que marcan la historia. La Ley 107-2025, aprobada recientemente por el Gobierno de Puerto Rico, representa precisamente ese punto de inflexión en que el país se ve obligado a decidir entre eficiencia y memoria, entre reforma y arraigo, entre mercado y cultura.

La paradoja del Burro de Buridán no se limita a la neutralidad: denuncia las decisiones tomadas sin conexión con las raíces vivas de un pueblo. Y en ese sentido, aunque la Ley 107-2025 se presente como una modernización institucional, su espíritu podría ser interpretado como el de una reubicación simbólica del alma nacional.

La cultura no es mercancía: crítica a la visión economicista

La reestructuración dispuesta en la Ley 107 propone integrar parte de las funciones del Instituto de Cultura Puertorriqueña al Departamento de Desarrollo Económico. Esta decisión, aunque aparentemente técnica, revela una lógica que preocupa: subordinar la cultura a los indicadores del mercado.

En lugar de robustecer el ICP con un liderato visionario y gestión renovada, la alternativa escogida fue desplazarlo. ¿Se justifica destruir el instrumento para afinar la melodía? ¿O será que hemos perdido la fe en que aún puede sonar la sinfonía de nuestra identidad?

En tiempos de crisis, elegir incorrectamente es tan peligroso como no elegir. Pero decidir sin consultar al alma colectiva de un pueblo —su memoria, sus trabajadores culturales, sus creadores, sus académicos— puede llevarnos a un tipo de inanición más grave que la del burro de Buridán: la de nuestra historia viva.

III. Una alternativa desde el humanismo cultural: PCPR-1

Hace unos meses presenté una propuesta al Proyecto Cultural Número Uno de Puerto Rico – PCPR‑1, que fue enviada al Senado de Puerto Rico, titulada: Por una política cultural con desarrollo humano: Alternativa al Proyecto del Senado 273: “Proyecto Cultural Número Uno de Puerto Rico – PCPR-1”.

La misma estaba inspirada en el Federal Project Number One del New Deal de Franklin D. Roosevelt. Nuestra propuesta no niega la necesidad de transformación, pero la dirige desde una visión centrada en el desarrollo humano y cultural, no en la subordinación burocrática.

Propusimos:

Programas públicos de empleo para artistas, archiveros y músicos.

Créditos contributivos a empresas que inviertan en cultura.

Certificación de Empresas Culturales Solidarias.

Fondos de coiniciativa público-privada para infraestructura cultural.

Proyectos inspirados en el modelo del presidente Roosevelt: murales, teatro, música, escritura y archivos.

Esta visión no se opone al desarrollo económico. Lo reimagina como una economía con alma, donde la cultura es pilar de justicia social y no solo una fachada de modernidad.

Decidir con respeto: crítica sin herida

Este escrito no es un grito ni una trinchera. Es una invitación. Una petición razonada. Un recordatorio de que la crítica no es enemiga del respeto, sino su ejercicio más sincero.

La paradoja del burro de Buridán nos enseña que la neutralidad ante dos opciones igualmente racionales puede ser mortal. Pero también nos invita a encontrar una tercera vía: aquella donde la razón se une al corazón, y la técnica a la memoria. Esa tercera vía es la que propusimos con el PCPR‑1. Esa tercera vía aún es posible si hay voluntad de escuchar.

Conclusión: El alma no se reestructura, se cultiva

Gabriel García Márquez escribió en su novela cumbre: Cien años de soledad, que «las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra». Pero Puerto Rico aún la tiene. La cultura no necesita un acta de defunción firmada por eficiencia; necesita una nueva primavera sembrada desde la dignidad, la memoria y la creatividad.

El burro de Buridán murió por no poder elegir entre dos montones de heno. Que Puerto Rico no muera de inanición cultural por no saber distinguir entre reorganizar y desarraigar. Que el ejemplo de Don Ricardo E. Alegría Gallardo —cuyos apellidos compuestos encierran el alma de nuestra cultura: la alegría que celebra lo propio y la gallardía que resiste lo ajeno— nos inspire a elegir un camino digno, firme y luminoso. Que el respeto, más que consigna, sea la brújula que nos guíe a honrar nuestra historia y a despertar, con identidad y justicia, el porvenir que merecemos.

Apoye nuestra labor

Ayúdenos a seguir contando nuestra cultura

Si quiere ayudar a que continuemos apoyando la cultura puertorriqueña, puede hacerlo aquí.

Donar con PayPal Pago seguro en PayPal. También acepta tarjeta.
Dr. Carlos I. Hernández Hernández

1 comentario

Deja un comentario

Descubre más desde Periódico El Adoquín

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo