La propietaria de Madejas encontró en el tejido su manera de crear piezas únicas, como la cartera que recientemente diseñó inspirada en la flor de maga y el fervor por la puertorriqueñidad que despertó la residencia de Bad Bunny.
La Real Academia Española (RAE) define “madeja” como “porción grande de hilo recogido en vueltas grandes”. La puertorriqueña Marilén Toro Díaz, una artista del tejido por cerca de cinco décadas, va un poco más al grano al definir la palabra que da nombre a su tienda y taller: “Es la manera que viene puesto el hilo, que es una manera circular”.
Marilén Toro Díaz se acercó a los hilos siendo una niña. Todo lo que implicara textiles y costura le llamaba la atención, así que, desde temprana edad, comenzó a coser y tejer. “Mami me enseñó a hacer los bordecitos sencillos de las frisitas que se usan aquí en Puerto Rico (para bebés), que son bien tradicionales”, contó la tejedora, de 76 años.
Así la costura y el tejido la acompañaron en su proceso de desarrollo, aunque con una marcada diferencia en el acercamiento entre una práctica y otra. La costura siempre la vio como un trabajo. “Tienes que trabajar con una máquina, planchar, todo tiene que estar a la medida para que te quede como debe ser. Yo lo hacía porque me gustaba, pero era un trabajo”, dijo.
El tejido, por el contrario, era y es un escape, un tipo de lienzo que ella pinta con hilos de colores.

“Una vez estaba en un aeropuerto y se atrasó el avión, tuvimos que esperar bastantes horas, y vi a una señora que estaba tan feliz tejiendo y nosotros desesperados. Y dije: «Wow, mira qué chévere esto. Voy a empezar a tejer», y empecé a tejer con este grupo de personas que tejían y ese fue mi hobbie de ese momento en adelante», compartió la madre de dos hijas, con un modo de hablar que denota una personalidad chispeante matizada de elegancia.
“Seguí cosiendo por un tiempo, pero mi hobbie, como tal, mi momento de descanso, era el tejer”, subrayó.
“El tejido es algo bien fluido, bien repetitivo, una vez te lo aprendes es repetitivo, por lo tanto se convierte en algo que te vas de este mundo, pero te vas de este mundo relax”. – Marilén Toro Díaz, tejedora y propietaria de Madejas
El tema de la ropa se convirtió entonces en su modo de vida. Por “veintitantos años” trabajó como representante de marcas de vestir que vendía a las tiendas. Fue así hasta llegadas sus cinco décadas de vida que, observando los cambios en la industria de la ropa, decidió emprender con el tejido.

“Eso coincidió con el nacimiento de mis nietos. Teníamos amigas que nos reuníamos para hacerles el ajuar y hacíamos cosas bien bonitas, y en Puerto Rico en ese momento no había lugares donde se consiguieran hilos de calidad, había otros sitios con hilos que no eran de calidad, y mis amigas y yo queríamos buscar, y dije, ‘Voy a abrir una tienda’”, relató del origen de Madejas, en el 2000.
Su negocio no es vender piezas tejidas. Ella, junto con su hija Magdalena, tiene un acogedor espacio en el 410 de la avenida De Diego en San Juan, equipado con rollos y rollos de hilos de gran calidad, traídos de Europa y Estados Unidos, en una gama de colores vibrantes que, con verlos, invitan a crear. Hay además todos los materiales necesarios para confeccionar cualquier prenda de vestir y accesorios en crochet u otras técnicas de tejido.
“Este es un negocio que por su naturaleza no es particularmente lucrativo, porque es hobbie, por lo tanto no es una necesidad, así que hay una población limitada”, advirtió. Pero eso lo tuvo siempre consciente. No obstante, se movió a hacerlo convencida de que “es lo que me gusta”.
Los patrones que hace junto con su hija son algo que distingue la tienda y el taller, pues además da clases semanalmente. “Más o menos entre las dos nos inventamos cosas y las llevamos a un patrón. Por lo general, tratamos de que sean sencillos, pero elegantes. Creo que eso es algo que nos distingue, el buen gusto, que no necesariamente el buen gusto es frufrú (rebuscado o costoso), entonces nuestros patrones son fáciles de seguir, y eso es lo que buscamos”.

“Me gusta mucho enseñar y ver cómo una persona que se le cae la aguja de la mano, porque no la sabe usar, o la coge mal y de momento a los 15 minutos está tejiendo”, abundó Marilén Toro Díaz, luciendo una estola multicolor creada con sus propias manos. “Le doy mucha importancia a la enseñanza presencial, porque un YouTube no te puede decir: ‘lo estás haciendo mal’, así que no estoy en contra de eso, pero aprender como tal, siempre es bueno tener una persona que te diga”.
Marilén Toro Díaz se proyecta muy activa y actualizada. En su momento, fue quien comenzó a exhibir sus piezas en las redes sociales, a pesar de las críticas de sus propias hijas, y le salió bien. Tanto así que ahora sus páginas en Facebook, Instagram y TikTok son sus plataformas principales para promover su arte y tienda de labores, como le llama.
Fue desde TikTok que corrió virtualmente la cartera tejida inspirada en la flor de maga y el orgullo puertorriqueño que ha tomado fuerzas desde que el artista urbano Bad Bunny inició su residencia “No me quiero ir de aquí” en el Coliseo de Puerto Rico. La influencer y stylist, Cristina Sofía, la quiso de inmediato.

“La flor de maga se hizo prácticamente de un día para otro. Magdalena me dijo, ‘Mama, vamos a hacer un concert bag, porque están de moda, porque las exigen en los conciertos’, y yo no le entendía mucho lo que decía. Pero al otro día viene mi otra hija, Susana, y estaba ya lo de Bad Bunny y la flor de maga, y ahí entre las tres salió el concert bag, y Magdalena la hizo en una noche prácticamente, y una vez estaba hecha, la puse en TikTok”, relató de la hermosa cartera.
Conseguir la misma cartera, solo es posible si la hace por sí mismo. Pero puede tener la garantía de que contará con la asesoría de esta artista del tejido, pues basta con escucharla para descubrir que entre los hilos habita su pasión. Y lo será, “hasta que estire la pata”, concluyó con humor.
Para visitar sus redes sociales, puede acceder a este enlace.


