Susan B. Anthony (1820-1906), fue una destacada figura del movimiento sufragista en los Estados Unidos. Ella se convirtió en la primera mujer en ser representada en una moneda de circulación nacional estadounidense. Esta moneda de 1 dólar, sustituyó el dólar de Dwight Eisenhower, estuvo en circulación durante los años 1979 al 1981 y posteriormente volvió a ser acuñada en 1999. La emisión de esta moneda, es un tributo a la valiente luchadora por los derechos de las mujeres en los Estados Unidos. El artista estadounidense quien diseño la moneda de 1 dólar en honor a Susan B. Anthony fue Frank Gasparro.
Susan B. Anthony se crió en una familia conservadora que practicaba la religión cuáquera. Anthony durante su vida luchó en favor de liberalizar las leyes de Nueva York con respecto a los derechos de propiedad de las mujeres casadas, un fin que se pudo alcanzar en 1860. Asimismo, Anthony se desempeñó desde 1856 como miembro en Nueva York de la Sociedad Americana Antiesclavista de Garrison. Durante la Guerra Civil ella ayudó a organizar la Liga Nacional Leal de Mujeres, que impulsó el caso de la emancipación de los afroamericanos. Después de la guerra Civil, también luchó sin éxito para que se modificara el lenguaje de la Decimocuarta Enmienda para permitir el sufragio femenino y afroamericano, y en 1866 se convirtió en secretaria de la recién formada Asociación Americana de Igualdad de Derechos.

Ella se destacó en su vida como una gran activista estadounidense, como una férrea e incansable defensora del movimiento por el sufragio universal femenino en los Estados Unidos. Anthony ocupó el cargo de presidenta de la Asociación Nacional por el Sufragio Femenino en los Estados Unidos desde 1892 hasta el año 1900. Ella murió en 1906. Sin embargo, 14 años después, luego de muchos debates a favor y en contra del sufragio femenino, el Congreso finalmente aprobó la Decimonovena Enmienda a la Constitución estadounidense en 1919.
La decimonovena enmienda a la Constitución finalmente garantizó a las mujeres el derecho al voto. La Decimonovena Enmienda necesitaba al menos 36 estados para que se ratificara y se convirtiera en ley después de que el Congreso la aprobara. En agosto de 1920, 36 estados ratificaron la Decimonovena Enmienda. La cual garantizaba que ni los Estados Unidos ni ningún estado podían negar el derecho al voto por razones de sexo.
Sin embargo, el impacto de la Decimonovena Enmienda a la Constitución en las mujeres varió según el lugar donde se vivía. Puerto Rico al no ser un estado de la Unión, sino un territorio no incorporado de los Estados Unidos, como resultado, no tuvo la oportunidad de aprobar o rechazar (ratificar) la Decimonovena Enmienda. En 1917, los puertorriqueños recibieron la ciudadanía estadounidense, pero no pudieron (y al presente aún no se puede) votar en las elecciones nacionales.
En 1929, en respuesta a la presión ejercida por el Congreso de los Estados Unidos y por grupos feministas en la isla y mujeres puertorriqueñas como Ana Roqué de Duprey, Juana Colón, Luisa Capetillo, la legislatura en Puerto Rico otorgó el derecho al voto a las mujeres alfabetizadas. Indirectamente, la labor de Susan B. Anthony influenció también en el derecho al voto de la mujer en Puerto Rico. Finalmente, en 1935, la legislatura de Puerto Rico eliminó la restricción de las mujeres que no sabían leer y escribir. Es entonces que se permitió que todas las mujeres adultas tuvieran el derecho al sufragio universal en nuestra bendita Isla del Encanto.


