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Arte

John Rivas explora la luz compartida en «Inocencia Iluminada»

Por 4 min lectura
Inocencia Iluminada

La pintura Inocencia Iluminada de John Rivas será incluida en la exposición virtual organizada por la Asociación Puertorriqueña de Artistas Plásticos, que se anunciará próximamente. 

Inocencia Iluminada es una de las obras más introspectivas y simbólicamente densas dentro de la producción reciente de John Rivas. La pintura presenta dos figuras femeninas – una mujer adulta y una niña – vistas de espaldas, tomadas de la mano, avanzando juntas en un entorno nocturno. Frente a ellas, la luna domina el espacio pictórico, mientras pequeños puntos de luz -cucubanos – flotan en el ambiente, activando la escena con una presencia sutil y constante.

La imagen no surge desde una narrativa impuesta, sino desde una conversación inicial y una imagen sugerida, que funcionaron como detonates visuales y emocionales para el artista. A partir de ese intercambio, Rivas no intenta ilustrar una historia literal, sino traducir una sensación: la de acompañamiento en medio de la oscuridad, la de una luz compartida que no irrumpe, sino que guía.

«La obra parte de una conversación y de una imagen sugerida, pero no de una historia literal. Me interesaba trabajar una sensación, no una biografía. Prefiero que la pieza se lea desde lo universal, no desde lo personal».

Ese primer impulso toma forma en un boceto a lápiz de color, donde se establece la estructura esencial de la obra. En ese dibujo preliminar, la escena aparece casi suspendida en el tiempo: las figuras apenas se definen, el espacio se sugiere, y la atmósfera domina sobre el detalle. Es un gesto íntimo, contenido, donde la emoción precede a la forma definitiva.

Boceto a lápiz de color de la obra Inocencia Iluminada, donde se establece la estructura esencial de la obra realizado por el artista John Rivas. La imagen no surge desde una narrativa impuesta, sino desde una conversación inicial y una imagen sugerida, que funcionaron como detonantes visuales y emocionales para el artista.

En la obra final, ejecutada en acrílico sobre canvas con bastidor de madera, la pintura adquiere cuerpo, profundidad y presencia. Los azules nocturnos se construyen en capas, envolviendo al espectador en un espacio amplio y silencioso. La luna actúa como eje visual y simbólico, estableciendo un diálogo directo con los tonos cálidos del cabello rojizo de la figura adulta. Ese contraste cromático no es accidental: estructura la escena y refuerza la relación entre protección y descubrimiento, entre experiencia y aprendizaje.

Los cucubanos cumplen una función clave dentro de la composición. Más allá de su valor estético, operan como signos de vida y continuidad. Son pequeñas luces dispersas que rompen la oscuridad sin imponerse, sugiriendo esperanza, presencia y permanencia. Su distribución genera ritmo visual y contribuye a la sensación de un espacio vivo, donde la noche no es amenaza, sino tránsito.

«No creo en significados únicos. Para mí, la obra habla de acompañamiento y de luz compartida, pero cada espectador completa la imagen desde su propia experiencia».

Uno de los aspectos más significativos de Inocencia Iluminada es su economía narrativa. Rivas evita la explicación directa y apuesta por la sugestión. Las figuras, al estar de espaldas, se despojan de identidad específica y se transforman en símbolos universales: guía, vínculo, confianza. La obra no busca contar una historia cerrada, sino abrir un espacio de lectura donde cada espectador pueda reconocerse.

Esta pintura es emblemática dentro del trabajo de John Rivas porque sintetiza elementos fundamentales de su práctica artística: el dominio del color como estructura emocional, la influencia de su formación en diseño gráfico en la organización compositiva, y una sensibilidad pictórica que privilegia lo humano por encima de lo anecdótico. La imagen está cuidadosamente construida, pero conserva la honestidad del gesto pictórico, visible en las pinceladas y en la materialidad del acrílico.

Inocencia Iluminada pertenece a una colección privada, lo que refuerza su carácter íntimo y significativo dentro de la trayectoria del artista. Más que una obra descriptiva, es una reflexión visual sobre la luz que se transmite, se comparte y se sostiene en el tiempo. En ella, John Rivas reafirma su voz como artista plástico, capaz de transformar una imagen sugerida en una experiencia pictórica profunda y universal.

«…Esta obra nace de una presencia que permanece: alguien que sabe mirar, que sabe nombrar la luz incluso en la oscuridad y que no cambia de rumbo con el tiempo. Cuando pinto esta escena, no pienso únicamente en dos figuras avanzando juntas; pienso en la capacidad de alguien de estar, de acompañar y de mantenerse firme sin imponerse. Esa constancia, esa claridad, es lo que le da sentido a la obra para mí. Por eso permanece, como permanecen las personas que dejan huella sin necesidad de explicarse». 

La Base… desde cero… Inocencia Iluminada / John Rivas 30” x 40” – Acrílico sobre canvas – Soporte bastidor de madera.

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