En la década de 1940, Puerto Rico buscaba fortalecer su economía agrícola, diversificar su alimentación y estudiar mejor sus recursos naturales. En ese contexto, apareció una publicación poco conocida pero valiosa: el Boletín de Pesca de Puerto Rico.
La revista fue publicada por el Departamento de Agricultura y Comercio de Puerto Rico, junto con el Laboratorio de Investigación Pesquera del Servicio de Fauna Piscícola y Silvestre de Estados Unidos, ubicado en Mayagüez. Su objetivo era compartir investigaciones, experimentos y datos técnicos sobre la pesca comercial, la conservación de productos del mar y el desarrollo de una industria pesquera más organizada en la isla.
El Boletín de Pesca era una publicación trimestral para pescadores, maestros, organizaciones cívicas, universidades, bibliotecas y centros de investigación pesquera de Estados Unidos y América Latina. Su meta era acercar al público la información de los trabajos científicos y administrativos hechos para impulsar la pesca en Puerto Rico.

El Boletín de Pesca fue más que una revista institucional. Documentó un momento importante en la relación entre la ciencia, el gobierno y la vida costera. Sus páginas muestran las preocupaciones de la época: cómo aumentar la producción de pescado, mejorar los métodos de captura, conservar mejor los productos, estudiar los bancos pesqueros y organizar a los pescadores en cooperativas.
Uno de los primeros textos resaltaba los objetivos del Laboratorio de Investigación Pesquera de Puerto Rico, dirigido por J. F. Puncochar en Mayagüez. Sus metas incluían evaluar el tamaño de la industria pesquera local, estudiar la distribución de peces comestibles en la costa, desarrollar técnicas de preservación y analizar los aspectos económicos de la pesca, la venta y el consumo del pescado.
El boletín muestra que la pesca era vista como clave para la seguridad alimentaria del país. En un discurso de marzo de 1943, Luis C. Bonnet, jefe de la División de Ornitología y Piscicultura, dijo que Puerto Rico debía ver el mar como fuente de proteínas, minerales y vitaminas para mejorar la dieta diaria.
La publicación nació gracias a la colaboración entre agencias locales y federales. El laboratorio de Mayagüez funcionaba en terrenos del Colegio de Agricultura y Artes Mecánicas, parte de la Universidad de Puerto Rico. Desde allí se realizaban estudios sobre embarcaciones, técnicas de pesca, refrigeración, salado, ahumado, secado y distribución del pescado.
El boletín también documentaba exploraciones en aguas cercanas a Mona, Monito, Desecheo y otros bancos pesqueros de Puerto Rico. Estas investigaciones buscaban encontrar zonas productivas, especies con potencial comercial y métodos modernos que se adaptaran a las condiciones del Caribe puertorriqueño.
El Boletín de Pesca también destacó la organización social de los pescadores. Por ejemplo, mencionó la experiencia de una cooperativa agro-pesquera en Punta Pozuelo, Guayama, como modelo para mejorar la producción, la distribución y las condiciones de trabajo en las comunidades pesqueras.

El ejemplar de junio de 1943, ahora disponible en formato digital, es parte de ese esfuerzo por preservar y compartir conocimientos sobre la pesca en Puerto Rico. Su digitalización se logró gracias al proyecto The Rutgers Puerto Rico Archival Collaboration (PRAC), una colaboración entre la Biblioteca y Hemeroteca Puertorriqueña de la Universidad de Puerto Rico y el Center for Latin American Studies at Rutgers University.
PRAC tiene como misión trabajar con instituciones archivísticas de Puerto Rico para organizar, digitalizar y hacer accesibles colecciones históricas importantes. El proyecto también quiere crear una comunidad intelectual que apoye la investigación histórica puertorriqueña.
La digitalización del Boletín de Pesca permite redescubrir una parte poco explorada de la historia económica, científica y ambiental del país. Sus páginas reúnen la historia del trabajo pesquero, la investigación marina, la política alimentaria y la modernización agrícola de mediados del siglo XX.
Más de ochenta años después de su publicación, el Boletín de Pesca de Puerto Rico sigue siendo valioso, no solo como documento técnico, sino como testimonio de un país que buscaba entender mejor sus mares y verlos como fuente de sustento, conocimiento y desarrollo. Leerlo ayuda a reconstruir cómo el gobierno, la academia y las comunidades costeras imaginaron el futuro de la pesca puertorriqueña en tiempos de grandes cambios.
Imagen tomada de la revista disponible en la Colección Puertorriqueña en Issuu.


