Uno de los momentos al que Sila María Calderón vuelve una y otra vez cuando habla de su vida pública no es durante una campaña política ni cuando se convirtió en la primera mujer electa gobernadora de Puerto Rico. Fue mucho antes, después del huracán Hugo, cuando llegó a la Península de Cantera y vio un Puerto Rico que, según recuerda, hasta entonces desconocía.
“En ese momento que fui a Cantera, pude ver el otro lado de Puerto Rico que no conocía, del cual tenía una abstracción”, recuerda.
Lo que encontró allí permanece en su memoria: niños jugando en las aguas insalubres del caño Martín Peña, con llagas en las piernas, y personas de edad avanzada enfrentando condiciones de extrema precariedad.
“Vi lo que nunca se debe ver”, dice Calderón. “Desde ese día hasta hoy, incluyendo los años que estuve en el servicio público y en posiciones electas, mi prioridad siempre fue las personas de escasos recursos y lo son todavía”.
Aquella experiencia terminó siendo una que marcaría gran parte de su trayectoria: su trabajo en Cantera, la Alcaldía de San Juan, la gobernación y luego la creación de la Fundación Sila M. Calderón.

Calderón fue alcaldesa de San Juan y, en las elecciones de 2000, se convirtió en la primera mujer electa gobernadora de Puerto Rico, cargo que ocupó entre 2001 y 2005.
Décadas después de su llegada a Cantera, habla con El Adoquín de esa trayectoria desde el Centro para Puerto Rico Sila M. Calderón en Río Piedras, con sede también en Mayagüez, fuera del gobierno y concentrada en el trabajo comunitario.
El reconocimiento con el nombre de Felisa Rincón de Gautier
Nuestra conversación ocurre ante un nuevo reconocimiento. La Fundación Felisa Rincón de Gautier le otorgará la Medalla al Servicio Público 2026 a Sila María Calderón, el próximo 1 de noviembre, por su trayectoria y su trabajo con comunidades vulnerables.
Para Calderón, el nombre que lleva la distinción tiene un significado particular.
Conoció a Rincón de Gautier cuando ésta ya se encontraba retirada. Recuerda haber conversado con Felisa en donde residía en la avenida Ashford. Pero, sobre todo, recuerda la imagen de aquella mujer elegante entrando a comunidades pobres. “Fue un modelo para mí”, afirma.
Cuenta que conocía las historias de sus visitas a sectores como El Fanguito, donde Rincón de Gautier caminaba entre las precarias condiciones de la comunidad sin abandonar su manera de vestir que la caracterizaba.
“Ella se ponía muy guapa, elegante. Así mismo iba con esa elegancia a visitar a los más pobres”, nos cuenta.
La conexión entre ambas mujeres, al menos desde la perspectiva de Calderón, está precisamente ahí: en la decisión de entrar a comunidades que muchas veces se mantienen lejos de la mirada del resto del país.
“La pobreza en Puerto Rico no se ve. Te tienes que meter adentro”, expresa al recordar nuevamente aquella primera visita a Cantera.

El momento que una comunidad encuentra su fuerza
Durante la entrevista, resalta una palabra que describe el comienzo para que una persona o comunidad salga de los distintos problemas que le afectan: empoderamiento.
A preguntas de este medio sobre cómo se puede ayudar a estas comunidades para que luego continúen de manera independiente haciendo el trabajo, nos explica que no todas las comunidades parten del mismo punto. Algunas cuentan con líderes y un sistema organizado; otras han estado abandonadas durante años y necesitan comenzar por identificar sus líderes, organizarse y reconocer su propia capacidad para reclamar y tomar decisiones.
Recuerda que su proyecto de Comunidades Especiales buscaba precisamente esa organización: establecer estructuras comunitarias y acompañarlas con trabajadores sociales para que sus residentes desarrollaran “el sentido de respeto a sí mismos y la valía que tienen como personas”.
Es una parte del trabajo que todavía describe con emoción. “Pasé y viví muchísimas experiencias conmovedoras de personas llegando a ese punto en que se sienten fuertes, que tienen poder”, cuenta.
Luego de la gobernación…
Cuando finalizó su mandato como gobernadora, Calderón decidió no aspirar nuevamente al cargo. En lugar de regresar a una candidatura, estableció una fundación que define como apartidista y dirigida principalmente a personas de bajos recursos.
Hoy, buena parte de ese trabajo está enfocado en ofrecer herramientas para desarrollar pequeños negocios desde el Centro para Puerto Rico Sila M. Calderón que cuenta con oficinas en San Juan y el oeste de la Isla.

Cada participante recibe formación en áreas como finanzas personales, viabilidad empresarial, estructura legal, planes de negocio y mercadeo, desarrollo de marca, análisis de costos, presupuestos, contabilidad y permisos. Los cursos se ofrecen tanto de manera presencial como virtual.
Calderón insiste en que el propósito no es simplemente prestar asistencia. “Básicamente nuestro trabajo consiste en ofrecerle a las personas ayudarse a sí mismas”, explica.
También señala que, aunque los programas reciben hombres y mujeres, la mayoría de sus participantes son mujeres. La Fundación cuenta además con otro edificio dedicado a ofrecer servicios a mujeres víctimas de maltrato, donde, según Calderón, se han atendido unas 750 personas con apoyo de médicos, psicólogos, trabajadores sociales y abogados.
“Que no se sientan diferentes a los hombres”
Haber sido la primera mujer electa gobernadora del país inevitablemente lleva la conversación hacia las generaciones que vinieron luego. Su consejo a las jóvenes empieza con algo realmente sencillo: no asumir que existe una diferencia en lo que pueden alcanzar.
“Que no se sientan diferentes a los hombres, que se sientan seguras de sí mismas, aunque les cueste”, responde. Al igual que no presenta este camino como uno fácil. “No es fácil ser mujer cuando la persona que tienes al lado es más fuerte y agresiva que tú. Hay que aprender de esas barreras. Las mujeres tenemos que aprender a sobreponernos”, añade.
Calderón atribuye parte de esa seguridad a su padre, con quien mantuvo una relación cercana desde niña. Recuerda, incluso, que le enseñó a boxear. Pero al hablar de lo aprendido en casa vuelve rápidamente a los principios que llevó a su gobierno. “Yo con las cosas del gobierno soy súper fuerte, no se usa un chavo que no sea para la gente. No se hace nada que vaya en contra de la ley”, sostuvo.

Una historia que vuelve al mismo punto
Después de recorrer su paso por Cantera, la alcaldía, La Fortaleza y la Fundación, Calderón termina regresando al comienzo, a la gente. “Tengo un amor por la gente pobre”, dice.
Quizás por eso el reconocimiento con el nombre de Felisa Rincón de Gautier lleva para ella un valor que va más allá de sumar otra distinción a su trayectoria.
“Me honra mucho el reconocimiento. Felisa Rincón de Gautier fue una mujer muy patriota, dejó su negocio personal para trabajar para la gente”, expresa. “Hasta cierto punto el que me hayan honrado con este reconocimiento, me hace sentir muy feliz”.
La actividad de la entrega de la Medalla al Servicio Público 2026 a Sila María Calderón se llevará a cabo el próximo domingo, 1 de noviembre a la 1:00 p.m., en el Embassy Suites by Hilton de Isla Verde. Para más información puede escribir a [email protected]


