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Arte

Marisol Plard Narváez: Las 12 Vecinas, diez años después

Por 5 min lectura
plard

La exhibición 12 vecinas de Marisol Plard Narváez se lleva a cabo en el Recinto Cerra, #619 Calle Cerra en Santurce.

Por: Andrea Sofía Matos, Curadora Independiente

A sus 60 años, Marisol Plard Narváez continúa explorando cómo las personas, los espacios y los objetos que nos rodean terminan formando parte de nuestra propia historia. Su práctica nace muchas veces de esa observación cercana de la vida: de lo que hacemos todos los días, de las personas con quienes compartimos un espacio, de los recuerdos que permanecen en los lugares y de aquello que reconocemos en la experiencia de otros. Las 12 Vecinas comenzó a tomar forma en La Perla, San Juan, donde Plard llevaba a sus estudiantes a dibujar. Allí fue conociendo a las mujeres que eventualmente formarían parte de la obra. En un momento crucial de su vida, fueron ellas quienes, desde su propia autonomía, le abrieron un espacio, un hogar. Ella terminó viviendo en La Perla durante varios años y formando parte de la comunidad, y lo que comenzó como una relación vinculada a la enseñanza se convirtió en una experiencia de vida y en uno de los trabajos audiovisuales más significativos de su repertorio.

Plard define Las 12 Vecinas como un video ensayo en el que Norma, Maritza, Samira, Luis, Maribel, Milagros, Annie, Irma, Margarita, Blanca, Keyla y Cristina comparten historias sobre el cuido, el trabajo, la familia, los vecinos, los afectos y las dificultades de la vida diaria. Cada una compartió con ella historias que podrían haber dado lugar a muchas obras distintas. Lo que vemos es, entonces, una selección, una construcción y una mirada dirigida y editada por Plard. El glitch también forma parte de esa construcción. Plard ha hablado de su interés por “glitchear” imágenes de mujeres, particularmente de mujeres feministas de la historia, como una forma de intervenir y romper las imágenes que hemos aprendido a recibir de ellas. Ese mismo lenguaje aparece en Las 12 Vecinas: al hablar de estas mujeres, Plard interrumpe, fragmenta y transforma sus imágenes, abriendo espacio para otras formas de mirarlas y comprenderlas. Como escribe Gamelyn F. Oduardo Sierra en Comunidad en glitch: en torno a 12 Vecinas de Marisol Plard Narváez, ese glitch no detiene la obra: la interrumpe, la desordena y nos obliga a movernos entre voces, experiencias y perspectivas. Es justamente desde esas voces y experiencias cotidianas que la obra comienza a revelar algo más amplio y profundo.

Plard ha construido su práctica desde una posición que no siempre coincide con las tendencias del arte ni con las demandas del mercado. Su trabajo parte, más bien, de una necesidad de mirar, registrar y expresarse a partir de aquello que le importa, incluso cuando esa mirada se desplaza hacia los márgenes de lo que se espera que una artista haga. Esa posición atraviesa también Las 12 Vecinas. La obra no intenta producir una imagen definitiva de La Perla ni de sus habitantes. Al contrario, parte de la experiencia cotidiana e íntima para poner en crisis las imágenes que ya existen sobre ella. Quizás por eso la obra sigue exigiendo ser mirada diez años después. La Perla continúa siendo el arrabal más antiguo de San Juan y, al mismo tiempo, un lugar sobre el que pesan imaginarios, prejuicios y presunciones construidos desde afuera. Volver a Las 12 Vecinas implica entonces preguntarnos qué creemos conocer cuando miramos una comunidad y qué queda fuera de esa primera imagen. La obra permanece porque no ofrece una respuesta cerrada. Nos obliga a volver a mirar.

En la obra original, exhibida en el mismo apartamento que le cedieron a ella, estas voces aparecían distribuidas en doce pantallas dentro de la casa de Plard en La Perla. El espectador tenía que desplazarse de una voz a otra, en una especie de “danza del curioso”, hasta que la distancia entre quien mira y quienes hablan comenzaba a desaparecer. En esta nueva presentación, diez años después, el video se reúne en una sola pieza y dialoga con alrededor de cien fotografías impresas en papel. La obra cambia de forma, al igual que la mirada de Plard sobre este trabajo, pero permanece esa misma atención a las personas y a las huellas que deja la vida cotidiana. Para Plard, esas historias también funcionan como espejos. En ellas reconoce fragmentos de su propia memoria, incluso en experiencias aparentemente ajenas que encuentran eco en su propia historia familiar. Su voz aparece apenas por un instante detrás de cámara; no para explicar, sino para dejar una huella de su presencia como una vecina más.

Plard ha construido su práctica desde una posición que no siempre coincide con las tendencias del arte ni con las demandas del mercado. Su trabajo parte, más bien, de una necesidad de mirar, registrar y expresarse a partir de aquello que le importa, incluso cuando esa mirada se desplaza hacia los márgenes de lo que se espera que una artista haga.

Diez años después, esa identificación se ha vuelto más compleja. Plard reconoce que algunas de las cosas que escuchó y comprendió en aquel momento tenían matices que solo pudo reconocer con el tiempo. La imagen que construyó también comenzó a glitchear. Vivir en La Perla le permitió entender que una comunidad no puede ser contenida por una sola imagen ni por las ideas que construimos sobre ella desde afuera. La experiencia cotidiana, con sus afectos, contradicciones y personas, terminó siendo más grande que cualquier idea previa sobre el lugar. También la llevó a cuestionar su propia posición dentro de la obra y las responsabilidades que vienen con mirar, representar y sentirse parte de la vida de otros. Esta nueva presentación no busca resolver esas contradicciones. Las conserva. Las 12 Vecinas vuelve diez años después como una obra sobre aquellas mujeres, pero también, inevitablemente, sobre Marisol: sobre lo que vio, lo que creyó, lo que vivió y aquello que todavía está tratando de comprender. Porque en su práctica, mirar a otros siempre ha sido una manera de mirarse a sí misma.

Texto realizado a base de una entrevista hecha a Marisol Plard Narváez por la autora de este escrito, junto a Pablo N. Rodríguez Díaz.

La exhibición 12 vecinas se lleva a cabo en el Recinto Cerra, #619 Calle Cerra en Santurce. Abierta al público hasta el mes de noviembre. Sábados de 1:00 pm a 6:00 pm o por cita previa, llamando al (787) 239-3040 (Jaime Crespo).

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