Alejandro “Chalí” Hernández: Manteniendo vivo el recuerdo de su padre

Por: Marcos Del Valle

El Adoquín Times

Foto de Portada y de Alejandro “Chalí” Hernández son por: Four Two Photography

El orgullo y esperanza de cualquier padre es saber que algún día su legado será llevado a través de generaciones por quienes le sobreviven luego de su muerte. En el caso de nuestro gran compositor puertorriqueño Rafael Hernández, no sólo es su querido Puerto Rico, sino la cantidad de personas alrededor del mundo que lo recuerdan con gran cariño por la representación que le dio el “Jibarito” a su Borinquén. Su música y carrera artística nunca podrá ser olvidada, y para asegurarse que prevalezca, su hijo Alejandro “Chalí” Hernández, quien, a través de festivales, homenajes y la Sala Museo Rafael Hernández de la Universidad Interamericana Metro, mantiene viva la memoria de su padre.

En exclusiva con El Adoquín Times, “Chalí” Hernández, como muchos lo conocen, recuerda cómo su padre lo inspiraba a cantar desde niño. A los 13 años, Rafael Hernández comenzó a enseñarle algunas de sus canciones. Entre sonrisas, Chalí recuerda el momento cuando llegaban amistades de su papá a la casa, Rafael lo invitaba a cantar grandes composiciones como el vals “Triste Recuerdo”, canción que había escrito y dedicado a una de sus hermanas el gran compositor, quien falleció a temprana edad, haciendo esto que cobrara más valor hoy la canción para Chalí.  Mientras el niño cantaba, su padre lo acompañaba tocando la guitarra o el piano.

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De su niñez, Chalí Hernández recuerda diferentes actividades en el salón hogar del Colegio Espíritu Santo donde estudió, su padre lo acompañaba junto a su guitarra e interpretaban canciones frente a los compañeros de clase, tales como Campanitas de Cristal. Todavía a esa temprana edad para Chalí, Rafael Hernández era principalmente su padre, aunque el mundo lo conocía como una estrella de la música. De joven, Chalí no sabía valorar la magnitud con que el resto de las personas recibía el trabajo del gran artista. Esto a pesar que creció alrededor de ese ambiente musical y Rafael siempre recibía una atención de primera en cada lugar que visitaba.

A pesar que sus tres hermanos han estado vinculados con la música, Chalí Hernández es quien ha seguido la trayectoria del autor de nuestro “Lamento Borincano”. Tal es así, que a sus 17 años, cuando su padre se encontraba en el hospital a tres semanas de fallecer, Chalí participó en el homenaje a Rafael Hernández “La Música de Rafael Hernández” (1965) especial musical producido por Billy Carrión para el Banco Popular, que se transmitió por todas las estaciones de radio y televisión. La canción que se seleccionó para interpretar fue “¡Ah! Qué Bonita eres tú”. Para Chalí fue un momento muy emocionante ya que iba a participar a tan temprana edad en un homenaje dedicado a su padre que estaba enfermo, en un evento transmitido por la televisión. Chalí recuerda con gran cariño, que en el momento que se transmitió el especial, él acompañaba a su padre en el hospital y que, al finalizar Chalí la canción durante el evento, su padre lo tomó de la mano y le dijo: “No lo hiciste tan mal”. Luego de la emoción mientras nos relata este momento, viene una carcajada de felicidad por haber vivido tan maravillosa experiencia junto a su padre.

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Foto: “Chalí” Hernández en brazos de su padre.

Para los puertorriqueños y quienes conocen a Rafael Hernández, éste es una gloria dentro de la música.  Chalí no tiene ninguna duda de esto, aunque para él fue sólo su padre quien formó una gran familia llena de momentos inolvidables junto a su madre y hermanos.  Aquel Rafael Hernández a quien le encantaba bailar con pasos tan peculiares, es quien todavía hoy Chalí lleva en su corazón y por él, continúa su legado. Por esta razón la impresión para Chalí fue tan grande durante el velorio de su padre. El primer día de los actos fúnebres, el cuerpo fue llevado al Capitolio, donde se encontraban afuera entre la multitud, tres hombres vestidos de jíbaro montados a caballo con canastas, rindiéndole tributo al “Jibarito” Rafael. Luego el féretro viajó al Instituto de Cultura Puertorriqueña, para luego subir a la Alcaldía de San Juan.  Al otro día el cuerpo de Rafael Hernández fue llevado hasta la Catedral, para entonces ser trasladado hasta el Cementerio de la capital, trayectoria que se hizo toda a pie. En ese momento fue que Chalí se dio cuenta de la magnitud de la carrera de su padre.

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Tantos recuerdos pasan hoy por la mente de Chalí, como los viajes a la playa de Luquillo con su familia, como su experiencia en las pequeñas ligas donde su hermano mayor Rafael, era el dirigente del equipo y su padre, quien fue un embajador cultural de Puerto Rico, era el apoderado del equipo. Aunque Chalí de joven comenzó a incursionar en grupos de rock tocando en fiestas de fraternidades y sororidades, luego decidió que seguiría su carrera manteniendo viva la música de su padre alrededor del mundo. Esto era un proceso que le causaba un poco de tristeza al estar separado por mucho tiempo de su amada esposa, Lucy Miranda y sus tres hijos Rafael, Coralí y Alejandro, por lo que Chalí decidió dedicarse a participar en festivales, bandas y grupos que apoyaran la música de su padre aquí en la Isla, con el propósito de estar más cerca de su familia.

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Foto familiar. Alejandro “Chalí” Hernández (extrema derecha) junto a su padre y el resto de la familia.

Chalí Hernández, quien nació en Santurce, comenzó a trabajar con la Universidad Interamericana en 1988; con la ayuda del profesor Tomás Jiménez presentaron un proyecto para celebrar el centenario del nacimiento de Rafael Hernández, que consistía en llevar el conjunto de recuerdos del cantautor a través de la Isla, junto a conciertos que acompañaban la exhibición. Luego de esta serie de eventos, se le sede la colección de recuerdos a la institución en calidad de custodia por la familia y hoy es la colección que forma parte de la Sala Museo Rafael Hernández dentro del Recinto Metropolitano de la Universidad Interamericana. Artículos que se venden en el museo, como las serigrafías, van al fondo de becas para los estudiantes del plantel. Chalí ha desarrollado a través de la Sala Museo nuevos proyectos, como grabaciones de las canciones infantiles de Rafael Hernández, la puesta en escena de la Opereta Cofresí con composiciones de su padre -que se llevó a cabo en el Centro de Bellas Artes- y el disco donde el pianista Víctor Meléndez Donhert interpretó la música del gran compositor puertorriqueño.

Hoy, Alejandro “Chalí” Hernández además de manejar la Sala Museo, viaja a escuelas llevando exposiciones audiovisuales de su padre; canta con la banda municipal de Caguas y es muy afamado en el mundo de la bohemia. Igualmente, para quienes lo conocemos, su sonrisa y amabilidad pone un gran sello al legado que lleva de su padre. No sólo como músico, pero como un reflejo de la gran personalidad que describía a Rafael Hernández. Para más información de la Sala Museo Rafael Hernández, puede visitar www.metro.inter.edu y para contrataciones musicales privadas puede comunicarse con Chalí Hernández al 787-486-5252.

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