Por: Jadielys Flores y Gabriela Meléndez Reyes
Las periodistas son estudiantes de la Escuela de Comunicación de la Universidad del Sagrado Corazón.
Desatención y escasos recursos para la enseñanza de los programas de arte en las escuelas públicas, son causa para que docentes de las bellas artes desconfíen de la asignación de fondos a la educación. Y mientras los intentos de mejoría a los cursos son vetados, artistas ven propósito en ellos.
En el 2009, el Departamento de Educación (DE) contaba con aproximadamente 1,600 maestros de Bellas Artes. No obstante, al presente cuentan con alrededor de 1,110, lo que simboliza una merma del 30 por ciento, validó el proyecto del Senado 704, mejor conocido como la “Ley para el desarrollo integral del estudiantado a través de las Bellas Artes en la educación pública de Puerto Rico”.
Según se identificaron, cerca de 35 educadores del área de la educación pública y privada -por medio de un sondeo realizado por este medio-, el DE “no les da la misma prioridad a estos cursos, como la que le otorga a cursos de matemáticas, español y ciencias”.
Además, argumentaron que las escuelas no están recibiendo los fondos económicos necesarios, a pesar de ser la agencia gubernamental con la mayor cantidad de fondos asignados. Lo que en el más reciente presupuesto se traduce a $2,869,674,000.
La doctora Grisselle Soto Vélez, directora de la Escuela de Artes Plásticas de Puerto Rico, dirigió el programa de Bellas Artes del DE desde 2001 hasta 2009. Defendió que durante ese periodo hizo múltiples esfuerzos a través de propuestas al programa Título II del DE. El cual proporciona asistencia financiera para mejorar las habilidades de los maestros y la calidad de la instrucción en materias.
“Si hacemos una mirada a los últimos 20 a 30 años, hay unos periodos en los que ha sido nula esa asignación de presupuesto de parte de las escuelas para satisfacer la enseñanza (de las bellas artes) en programas de arte, con instrumentos de música, material para teatro o materiales para las artes visuales”, puntualizó Vélez.
Según la doctora, hay dos ramas importantes que requieren atención. La del currículo y la de presupuesto o fondos para materiales que complementen los programas de arte.
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Vélez lamentó que “administraciones populares y penepé han vetado los esfuerzos que se han hecho. Esto te lo digo porque hasta yo misma fui a defender varias propuestas. Los senadores, de un partido y del otro, parece que tienen una competencia para que esto no suceda, o están de acuerdo para que no suceda”, afirmó.
En el 2022, se presentó el proyecto del Senado 704.
“Desde el año 2013, se han radicado distintos proyectos legislativos, tanto en la Cámara de Representantes, como en el Senado de Puerto Rico. Los cuales se dirigieron a establecer la educación en Bellas Artes como un requisito indispensable de graduación en el proceso de formación escolar de los estudiantes del sistema público de enseñanza. Ninguno de esos esfuerzos ha rendido frutos”. Lee la exposición de motivos del proyecto, que también terminó con la misma suerte. Este fue vetado a manos del gobernador Pedro Pierluisi en enero del 2023.
“Pienso que todas las escuelas deben tener maestros especializados en arte”, indicó un profesional de una escuela del área sur.
Y es que a la hora de solicitar un empleo las plazas en el DE son muy limitadas. Particularmente cuando se trata de cursos de artes. Entiéndase que estas plazas son mayormente inexistentes y los profesionales terminan acudiendo a instituciones privadas, según explicó Otilio Rosado portavoz de la Federación de Maestros de Puerto Rico (FMPR). Por su parte, Melissa Nieves, maestra de música de la Escuela Puertorriqueña Para la Música en Santurce, relató lo difícil que fue conseguir empleo debido a la escasez de plazas.
Las bellas artes aportan más que una calificación…
Para el presidente de la Asociación de Artistas Plásticos de Puerto Rico (AAPPR), José Vázquez, el arte es esencial. El arte agiliza y enriquece la mente. También destacó la creatividad que desarrolla en los jóvenes.
“El arte puede influir en esa persona dependiendo de cómo se sienta. Digamos que el estudiante llega triste por algo sucedido en la escuela, comienza a pintar y el arte le despeja, libera esa tensión, ese coraje. Es algo sanador, de aprendizaje; culturalmente le va enriqueciendo”, compartió Vázquez, quien también es pintor.
Según Vázquez, el arte como profesión puede ser algo sacrificado. “Entiendo que es un poco difícil. En el mundo del arte no todo el mundo compra. Hay personas que lo admiran, lo ven, lo aprecian, pero que digan ‘lo quiero, lo voy a comprar’, es un poco difícil”.
Además, observó que los programas de arte desde temprana edad pueden rendir frutos en individuos con mayor apreciación al arte. Lo que puede traducirse a una mayor demanda de creaciones y producciones artísticas.
Según un estudio realizado por el Centro de Economía Creativa, el empleo en las industrias creativas representa el 3.9 por ciento del empleo total en Puerto Rico. Reflejando un aumento del 30 por ciento con respecto al periodo de 2013 al 2017. Sin embargo, estiman alrededor de 18,330 ocupaciones creativas según datos del año 2016 hasta el 2020. Presentando una reducción de 2,261 creativos con respecto al periodo 2011 a 2015, lo que representa un 11 por ciento menos.
“Es difícil cuando no hay una educación en cuanto al arte en el país”, manifestó el presidente de la AAPPR. La Carta Circular núm. 09-2023-2024 del 2024 estipula que el curso de Bellas Artes en las escuelas del país sí es un requisito para todo nivel escolar, pero no se considera como un curso extenso, lo que significa que realmente es optativa. Además, se mantiene reducida a la mitad la cantidad de créditos en nivel intermedio, cuyo mínimo antes era un crédito, según establecido en la Carta Circular núm. 25-2013-2014.



Excelente.