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Arte

La Fuente Raíces y las Tres Razas

Por 4 min lectura
La Fuente Raíces y las Tres Razas

Por: Daniel Gabriel González Santana

Nota: El periodista es estudiante de la Maestría de Periodismo e Innovación en la Escuela de Comunicación de la Universidad del Sagrado Corazón.

Imagen principal: El conjunto de todas las estatuas tiene la forma de un barco, el caballo siendo la proa, los delfines la popa y la diosa el mástil. El aspecto del barco representa a los españoles llegando a Puerto Rico.

Cuando se visita el Viejo San Juan, ya sea una o múltiples veces, hay una gran probabilidad de que se camine por el Paseo de la Princesa. Inaugurado en 1854, el Paseo de la Princesa se creó en honor a la princesa María Isabel de Borbón y Borbón, hija de la reina Isabel II y el rey consorte Francisco de Asis. Unos casi 140 años después se construyó al final del paseo la Fuente Raíces, en conmemoración de los 500 años del descubrimiento del Nuevo Mundo por parte de los españoles.

Esta fuente, la cual se construyó con bronce, comenzó su desarrollo en noviembre de 1991 y se inauguró el 30 de mayo de 1992. La misma se diseñó en colaboración con el arquitecto Miguel Carlo y el escultor español Luis Sanguino.

La fuente funciona como una representación del concepto de las tres razas de Puerto Rico, demostrando las raíces taínas, africanas y españolas de los puertorriqueños (de ahí el nombre Raíces). Estatuas de bronce componen la fuente. Cada una de éstas representan, no solo las tres razas mencionadas anteriormente, sino que también tienen un significado más profundo de lo que se ve a primera vista.

Estatuas de bronce

En la proa (parte de al frente del barco), observando el paseo de la princesa, está la estatua del caballo saliendo del agua mientras es cabalgado por un joven. El caballo tiene un paso “fuerte y robusto”, mientras que el joven, quien tiene una mano levantada, está determinando el camino correcto a navegar. Ambos de estos elementos crean una representación de la creación de un futuro fuerte y bien planificado para Puerto Rico.

A la derecha del caballo hay un jíbaro con una guitarra y una mujer negra bailando al ritmo de la música producida por el jibaro. Estos dos elementos representan la conexión que tiene el puertorriqueño con el arte, especialmente la música y el baile. Al igual que la raza africana y los jíbaros, quienes se describen en la placa oficial de la fuente como los “nativos de la tierra”.

En la parte posterior, observando el comienzo del paseo del morro, se encuentran dos delfines y una mujer con un ofrecimiento de frutas. Los delfines, quienes juegan entre sí, representan la amistad y el sentir de bondad que ofrecen los puertorriqueños. La mujer, quien está observando la Puerta de San Juan, representa el recibimiento y el espíritu caritativo que tiene el puertorriqueño hacia los visitantes de la Isla.

A la izquierda del caballo hay dos adultos y un niño. Estos elementos representan una imagen de la familia tradicional puertorriqueña. El hombre proveedor agarrando un hilo de frutas con una mano y su mujer con la otra. La mujer se encuentra sentada con una de las frutas, mientras que el niño está aferrado a su madre.

Finalmente, en el centro se encuentra a la diosa, representando el mástil del barco. En el centro, la diosa le “ruge a los cuatro vientos” mientras eternamente observa el cielo azul. La diosa simboliza la libertad del pueblo puertorriqueño.

Tres razas puertorriqueñas: Romantizando la colonización

El concepto de las tres razas se puede observar alrededor de la Isla en murales y estatuas. No hay nada erróneo con las tres razas, ya que es una realidad que los puertorriqueños son una mezcla de los españoles, africanos y taínos. Aun así, este concepto en ocasiones disminuye o elimina las crueldades que vivieron las poblaciones indígenas y africanas. Es difícil (más bien imposible) prevenir estas violaciones a los derechos humanos que existieron hace múltiples siglos. Por otro lado, es posible mantener en mente estos hechos y prevenir nuevos monumentos que glorifiquen el maltrato de viejas y recurrentes comunidades marginadas.

Sí, hay una belleza inmensa en una estatua de una mujer africana, un indio taíno y un jíbaro, pero siempre recuerda que estas demografías fueron violadas, abusadas, marginadas y olvidadas para que en nuestra actualidad sean recordadas de forma romantizada, viviendo en paz y armonía los unos con los otros.

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Periódico El Adoquín

Sobre el autor

La redacción del Periódico El Adoquín está compuesta por un grupo de escritores y editores independientes que trabajan para publicar información de interés cultural puertorriqueño los siete días de la semana.

1 comentario

  1. Me gustó la expresión del diferente significado expuesto por el autor sobre esta bella escultura hasta que lo dañó todo con un párrafo final lleno de actitud derrotista que no representa el Puertorriqueño que vive hoy. Su expresión final destruye el triunfo del pueblo de Puerto Rico que aunque tuvo un comienzo tumultuoso hoy es orgulloso de ser un pueblo de triunfadores y hacedores de una bella historia a pesar de lo ocurrido siglos atrás. Hoy somos un pueblo que conoce su pasado pero no permite que los pecados del pasado dicten nuestro futuro y lo llenen de vergüenza, rencor y el odio expresado por el autor.

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