Por: Kristal M. Rivera Gonzalez, estudiante doctoral de Estudios Culturales, Universidad Ana G. Méndez, recinto de Gurabo.
«Diverso. Poéticas de lo natural», es el nombre de la exposición de la artista Jeannette Betancourt, exhibida en el Museo y Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Ana G. Méndez en Gurabo… Betancourt nos invita a celebrar y a retomar el mundo natural para cobijar y alimentar el espíritu humano.
El filósofo contemporáneo Carlos Javier González Serrano sostiene: “Nunca fue tan necesaria la filosofía para saber distinguir entre lo bueno, lo deseable y lo prescindible”. Las palabras de González Serrano son precisas y parecieran evidentes al lector. Pero en la llamada era digital, “lo bueno, lo deseable y lo prescindible” ha sido reemplazado por lo superficial, la representatividad e inmediatez. La sociedad actual promueve un consumo excesivo y una cultura del descarte, donde lo nuevo y lo «deseable» sustituye constantemente a lo existente. La filosofía, no obstante, nos invita a cuestionar este modelo, a reflexionar sobre nuestras necesidades reales y a valorar lo duradero, lo sustentable y lo significativo por encima de lo efímero o superfluo. Y es el arte, la herramienta por excelencia que transciende todo preconcepto y condicionamiento cultural, social, económico y político.
La era digital ha transformado profundamente la manera en que vivimos, trabajamos y nos comunicamos. Por un lado, ha facilitado el acceso inmediato a la información, ha permitido la conectividad global y ha impulsado la innovación en múltiples campos. Sin embargo, desde la óptica filosófica contemporánea, el hiperconsumismo y el uso excesivo de dispositivos digitales han fragmentado la profundidad de las relaciones humanas. La búsqueda de trascender ha ido disminuyendo significativamente en el individuo moderno.
El arte, por otro lado, tiene la capacidad de contrarrestar algunos de estos desafíos inducidos por la era digital. Desde siempre, el arte ha servido como un medio para la reflexión y el autodescubrimiento. A través de la contemplación de una obra, una persona es invitada a hacer una pausa, a observar, a interpretar y a conectar con sus propias emociones y pensamientos. Este proceso puede ser crucial en un mundo donde todo parece apresurado y superficial.
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Diverso. Poéticas de lo natural es el nombre de la exposición de la artista Jeannette Betancourt, exhibida en el Museo y Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Ana G. Méndez en Gurabo. En ella, la artista juega con la manipulación de imágenes, con relieves y materiales como el lino y la madera, y con el movimiento en un espacio dominado por colores verdosos y amarillos. Betancourt nos invita a celebrar y a retomar el mundo natural para cobijar y alimentar el espíritu humano.
La obra de la artista apuesta a un detenimiento en el mundo moderno dominado por el hiperconsumo, el capitalismo y el sentido desproporcionado de la inmediatez provocado por la era digital. Transitar por la exhibición es permitirse la entrada al gran teatro de la vida desde la fluidez y la reflexión. En cada pieza emerge una bocanada de aire fresco; una posibilidad de detenimiento en el interior del ser. Piezas como “Equilibrio” y “Coexistencia” ponen en relieve la convergencia entre el ser humano y la naturaleza, poniendo, a su vez, en perspectiva cómo la flexibilidad de pensamiento nos acerca más a nuestra esencia y la dicotomía cognitiva nos sumerge en el terreno de la evitación experiencial.
“La filosofía es mi bastión; me acompaño en la filosofía.”- Jeannette Betancourt
Betancourt nos desafía a mirar más allá de lo evidente y nos anima a considerar perspectivas diferentes, fomentando así la dinámica profunda entre el ser humano y la naturaleza. En contraste con el ritmo acelerado de la era digital, Diverso. Poéticas de lo natural invita a la introspección, permitiendo a las personas reencontrarse consigo mismas y exhortándolas a repensar los tiempos modernos desde otras posibilidades. Cuando la artista afirma: “La filosofía es mi bastión; me acompaño en la filosofía”, ésta revela mediante su aseveración la vigencia de la existencia y el dinamismo del pensamiento en el proceso creativo de sus piezas y, así también, la relación intrínseca del arte y la filosofía.
El arte a menudo refleja y cuestiona la realidad social, política y cultural, mientras que la filosofía proporciona las herramientas para analizar y discutir estas realidades. Al posicionarnos en la obra artística de Jeannette Betancourt desde una perspectiva filosófica, el público puede acceder a nuevas dimensiones del ser y de las problemáticas contemporáneas. Desde el abordaje filosófico, Betancourt nos invita a reflexionar sobre la complejidad de la existencia humana, la naturaleza de la experiencia y la búsqueda de significado en tiempos modernos.
Aquí no hay un llamado a la esperanza. Hay una invitación a expandir la conciencia, a transgredir la normatividad y sumergirse en el camino de la autoindagación a través de la metáfora de la naturaleza. Con lo cual, por medio de la obra de la artista, se da un cuestionamiento a la hiperestimulación visual. Además, al individuo constituido en el mundo cibernético, al individualismo desmesurado y al vacío emocional de la sociedad contemporánea.
De la misma manera, encontramos una apuesta a la filosofía práctica, aquella que transgrede los discursos y es encontrada en la cotidianidad. Si bien el mundo filosófico ha sido cuestionado por su complejo acceso y entendimiento. Betancourt nos invita de manera natural y sencilla a despojarnos de las vestiduras de la era digital y nos otorga la libertad de construir una realidad más humanista honrando los espacios naturales. Pues estos forman parte de nuestra condición humana. En palabras del filósofo Gonzalez Serrano, notar a través de la observación y la práctica “lo bueno, lo deseable y lo prescindible”. Es esa la reflexión filosófica, el regalo y la oportunidad que nos brinda Jeannette Betancourt en su exhibición Diverso. Poéticas de lo natural.
La exhibición está abierta al público de lunes a viernes, de 9:00 a.m. a 4:00 p.m. En la Sala Valle del Turabo del Museo y Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Ana G. Méndez, recinto de Gurabo, y su acceso es libre de costo.
Revisado por Dra. Irene M. Esteves Amador, directora del Museo y Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Ana G. Méndez, recinto de Gurabo.


