Imagen principal: Foto del Ancón de 1900. Fotos Puerto Rico Urbano: Atlas Histórico de la Ciudad Puertorriqueña de Aníbal Sepúlveda Rivera.
Aunque hubo ancones en muchos ríos y hasta tenemos barrios en Arroyo y San Germán de nombre “ancones”, la mayor parte de nuestra población asocia a los ancones con Loíza. Particularmente la que cuenta con suficiente edad para recordar el que existió en el Río Grande de Loíza hasta poco más de 40 años.
El ancón de Loíza fue una barcaza movida con picas, cadenas y sogas utilizada para cruzar la desembocadura del Río Grande de Loíza entre los barrios Torrecilla Baja (oeste) y el barrio-pueblo de Loíza. No sólo acogía personas, sino carros y caballos y cualquier otra cosa transportable. Aunque muchos ancones fueron sustituidos por puentes, el de Loíza duró hasta bien avanzado el Siglo 20, y llegó a ser una muy pintoresca atracción del pueblo de Loíza.

Notas de prensa recientes han aportado a la documentación de la historia del ancón durante el siglo 20, pero en realidad, sus orígenes son mucho más antiguos. Su aparición en múltiples mapas y crónicas responde a su importancia: facilitaba una ruta de transporte y comercio para conectar Cangrejos y la Capital, con Loíza y el resto de la costa este de Puerto Rico.
Fernando Miyares González fue un importante y muy condecorado militar español de origen cubano, con protagonismo en las guerras contra Bolívar en Venezuela. Años antes, durante una asignación temporera en Puerto Rico, escribió una relación titulada Noticias particulares de la Isla y Plaza de San Juan Bautista de Puerto Rico, una vital fuente de referencia de la vida en Puerto Rico a finales del Siglo 18.
Como parte de su descripción de Puerto Rico, Miyares señala que sólo había dos caminos para conectar la Capital con Loíza. Uno, más largo, por toda la costa/playa; y el otro, por dentro, que era más corto, pero “estrecho y bastante malo en tiempos de agua”. Ambas rutas tenían que salvar un gran obstáculo: el Río Grande de Loíza, cuyo caudal era mucho mayor que el de hoy.
Fray Iñigo Abbad y Lasierra lo valida –“…el río de Loysa (sic.), que es caudaloso”– en su Historia geográfica, civil y natural de la Isla de San Juan Bautista de Puerto-Rico (1788), considerada la primera historia cabal de Puerto Rico. Las crónicas y mapas del siglo 18, como el Juan de Surville (1775) en el Palacio Real de Madrid identifican a Loíza como un poblado de ascendiente importancia. Para facilitar trasporte y en ausencia de un puente, algún tipo de barcaza debe haber existido para cruzar personas, carretas, animales, cosechas y víveres de un lado al otro del caudaloso Río Grande de Loíza.

El mapa de Tomás López de 1791 documenta 34 asentamientos en Puerto Rico. Además, traza con mayor precisión el curso de los ríos, y se considera el primer mapa que muestra la red de caminos que habían ido surgiendo para conectar los pueblos que se iban desarrollando según aumentaba la población. En la sección de este mapa provista aparece claramente una carretera que conecta a Cangrejos por la costa y que cruza el Río Grande de Loíza para llegar al poblado de Loíza.

Para ser viable, esta ruta necesitó algún recurso o medio para cruzar el caudaloso río. Hay que tener en cuenta en este y otros mapas, que la ubicación inicial de Loíza era más cercana a la desembocadura del Río -lo que hacía el ancón aún más pertinente- y que no fue hasta 1910 que el poblado se reubica a su actual localización.
La emergente importancia de Loíza se hace patente al ser incluido en los dibujos de Puerto Rico del naturalista francés Augusto Plée (Museo de Historia Natural de Paris). Entre 1821 y 1823 Plée produjo 59 dibujos, de los cuales 56 corresponden a lugares. Aunque muy rudimentarios, estos dibujos son la más antigua evidencia gráfica de cómo eran muchos poblados en Puerto Rico a principios del siglo 19.
Uno de los dibujos de Plée presenta la imagen de la desembocadura del Río Grande de Loíza. Proyecta una barcaza o ancón cruzando el río, con un palo o pica como apoyo propulsor. Ver dibujo original coloreado y animado mediante inteligencia artificial.
Imagen: Animación del dibujo de Augusto Plée de 1820-23, coloreado y animado con Inteligencia artificial.
Mas o menos para esa misma época (1824), el Gobernador Miguel de la Torre dispuso que se estableciese un “ancón de pasaje” para facilitar el camino real hacia la Capital. Como es frecuente, estas disposiciones hablan de establecer, pero a menudo sólo oficializan lo que ha existía. Hay constancias de que el nuevo ancón de pasaje ya estaba en funciones en 1827, pero sin imágenes disponibles de cómo era.
En La Gaceta de 1831 se mencionan obras de consolidación de la calzada del nuevo paso del río, también denominado Pasage (sic.) del Río, lo que sugiere que se escogió un nuevo lugar para el ancón, y que el mismo contaba caminos adecuados de acceso. La disponibilidad debe haber facilitado las obras de una nueva carretera de San Juan-Loíza, que La Gaceta reporta como finalizada en agosto de 1853.
En la década de 1840, Juan Manuel Lombera creó un muy interesante plano de los terrenos pantanosos de Loíza y Río Grande para planificar su desagüe que incluye un pequeño inserto con una excelente imagen del ancón.

En la imagen del plano se ve una soga que va desde la derecha de la embarcación hacia la orilla para halarla al otro lado. Hemos desarrollado una versión apoyada con inteligencia artificial que especula cómo fue su mecanismo.
Imagen: Animación desarrollada con Inteligencia Artificial de cómo pudo haber funcionado el ancón
El mapa de Andrés García Camba de 1842 refuerza la funcionalidad del ancón. Proveemos una sección que del mapa que traza una ruta principal por la costa desde la Capital hasta Loíza. Esa vía cruza el Río Grande de Loíza cerca de su desembocadura. Como en los mapas anteriores, ya que no hubo puente hasta la década de 1980, para que esta ruta funcionara era preciso que contara con un mecanismo efectivo, como el ancón, para franquear el caudaloso río.

Por tanto, la historia del ancón del Río Grande de Loíza es mucho más antigua de lo que usualmente se cree.
Aunque fue eliminado en el 1985 con la construcción del puente en la carretera #187, es un testimonio del ingenio de nuestros antepasados para vencer los obstáculos hidrográficos y fomentar el transporte, el comercio y el desarrollo poblacional.



Gracias por rescatar ese episodio de nuestra rica historia nacional.
Gracias por divulgarlo.