El mundo cultural puertorriqueño lamenta el fallecimiento del cineasta y gestor cultural José Artemio Torres, fundador del Festival de Cine Internacional de San Juan, profesor, crítico y uno de los principales promotores de la cinematografía en Puerto Rico. Su deceso ocurrió recientemente, dejando un legado que transformó la manera en que la Isla mira y piensa el cine. También fue el director del documental Antonia: La estudiante de Arecibo.
De Ponce a Londres: una vocación definida por el arte
Graduado Magna Cum Laude de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras con concentración en Drama, Torres amplió sus estudios en la London International Film School, donde dirigió cortometrajes de ficción y consolidó su mirada estética. A su regreso a Puerto Rico, dirigió la Sección de Cine del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), desde donde impulsó la creación de la primera cinemateca del país y el programa Teatro del Patio, dedicado a proyectar cine de autor y nacional dos veces por semana.
Su trabajo docente, curatorial y crítico fue esencial para establecer una cultura cinematográfica sólida en Puerto Rico. “Nosotros fuimos los primeros en crear el público de cine internacional en la Isla”, expresó. “Gracias a esa labor existen hoy salas especializadas como Fine Arts y un público que busca películas de calidad”.
Antonia: La estudiante de Arecibo
Entre sus últimos proyectos se destaca el documental Antonia: La estudiante de Arecibo, un trabajo de 95 minutos en el que Torres revisita uno de los episodios más dolorosos de la historia universitaria puertorriqueña.

El filme repasa los sucesos del 4 de marzo de 1970, cuando la estudiante de pedagogía Antonia Martínez Lagares, de la Universidad de Puerto Rico, murió tras recibir un disparo en la cabeza mientras se encontraba en el balcón de su hospedaje en Río Piedras. En 2022 se develó una tarja conmemorativa en el edificio que alberga la Librería Norberto González en Río Piedras, justo en el lugar donde ocurrió el suceso. Aquí, José Artemio Torres estuvo presente y se dirigió al público.
Un legado que marcó generaciones
Torres fundó y dirigió durante más de tres décadas el Festival de Cine Internacional de San Juan, que llevó cine de todas partes del mundo a distintas regiones de la Isla, desde San Juan y Ponce hasta Mayagüez, Caguas y Guayama. Fue también pionero en traer a Puerto Rico cine coreano, africano, chileno, danés e israelí, entre otros.
“El cine de calidad tiene su público”, aseguraba. “Los festivales no solo enriquecen nuestra cultura, también tienen un impacto económico real. Hemos creado un público que deja dinero al gobierno y da empleo, pero ese esfuerzo merece apoyo”.
Su compromiso con la cultura cinematográfica lo convirtió en mentor y referente de varias generaciones de cineastas y estudiantes. Además, fue una voz crítica y constante defensora del reconocimiento del cine como motor de desarrollo cultural y educativo.

