Eustaquio Pujals fue herrero, músico, compositor, instrumentista, director de bandas y orquestas.
Nació en Ponce en 1875 y desencarno el 17 de abril de 1925 en su ciudad natal. Fue hijo adoptivo del Dr. Rafael Pujals, eminente médico cirujano y líder cultural de la ciudad de Ponce y de Eustaquia Ortiz. Su hijo aprendió a escribir y leer con el educador Hemeterio Colón Warrens. Desde muy niño demostró afición por aprender a tocar el violín y su madre lo envió a Guayama a que estudiara con el maestro Balbino Aquino.
Abandonó esos estudios y regresó a Ponce. Su madre, le encargó la educación del oficio de herrero, del joven Eustaquio, al jefe de la fundición y herrería de Querejeta. Eustaquio se entregó a su oficio durante muchos años, aunque siempre mostraba su predilección por la música y por el canto.
Decidió, entonces, aprender a tocar guitarra y renunció a su oficio de herrero, al finalizar de trabajar en el tendido de las vías del Tranvía Eléctrico en Ponce. Resuelto a aprender música, adquirió por su propia cuenta un método Eslava con el que estudiaba con mucho ahínco y afán, como es natural en personas con voluntad y compromiso propio.
Pujals buscaba consejos, confiado en la amistad que mantuvo con los músicos y maestros Cosme Tizol, Domingo (Cocolía) Cruz y Juan Ríos Ovalle, para que les explicaran la posible solución a los problemas musicales a que Eustaquio se enfrentaba diariamente. Así, por su gran esfuerzo, aprendió música e ingresó, de forma voluntaria y sin recibir ningún tipo de remuneración, a la Banda de Bomberos de Ponce, en donde llegó a tocar la trompa y luego el bombo.
Luego aprendió a tocar los tímpanos y el contrabajo; y cuando la genial artista mexicana Esperanza Iris (María Bofill), visitó a Ponce, tuvo la oportunidad de que el empresario de la famosa artista, el maestro Miguel Gutiérrez, a tocar el contrabajo, y a formar parte de los músicos locales que conformaban la orquesta que acompañó en Ponce, en la temporada del 12 de junio hasta el 11 de agosto de 1909, las funciones que ofreció Esperanza Iris en el Teatro La Perla. En esa misma ocasión, el 9 de agosto, Esperanza Iris estrenó en Puerto Rico, la opereta La Viuda Alegre.

Al finalizar la temporada de Esperanza Iris en Puerto Rico, estando la Compañía en San Juan, y Eustaquio que ya formaba parte de los músicos seleccionados para tocar el contrabajo en las presentaciones que Esperanza Iris realizó en Ponce y en San Juan, lo invitaron a que se uniera a la gira que la artista mexicana continuaría hacia Cuba.
Durante ese viaje a la hermosa isla caribeña, Pujals pudo codearse con grandes músicos que vivieron o visitaron Cuba. Dada sus actitudes de buen compositor e instrumentista Eustaquio, quien compuso canciones, guarachas, danzones, entre otras, recibió magníficas proposiciones para grabar sus obras con su propia voz y acompañándose a la guitarra, por la Casa Victor, y fue invitado a Cuba a grabar varias de sus canciones. En sus composiciones tuvo durante algún tiempo la muy oportuna colaboración de sus amigos, también ponceños: Rafael Vázquez, tenor; Chito González, falsete; Manuel R. Martínez, tenor; y el mismo Eustaquio que cantaba y tocaba la guitarra, mientras que Martínez y Vicente Esbri, conocido este por Tito, tocaban la flauta.
Con estas voces e instrumentos Eustaquio dejaba oír en fiestas y reuniones de amigos sus bellísimas y muy aplaudidas canciones y guarachas, a las que ponía letra y música. Entre las primeras figuran »La muerta», a cuatro voces v dos flautas; »La Mascarita», »La japonesita», con excepción de alguna que otra, que llegó a entonar con su inspiración musical , y entre ellas, pueden citarse »Lobregueces», y »Casta niña», escritas por el periodista Alfonso Gual, quien mantuvo siempre con el artista una estrecha y fraternal amistad; los danzones »El sombrero de Gaspar», »El dengue» ,»Si lo ves te espanta», y la muy popular »Canción del Soldado», marcha que compuso para concurrir a un certamen musical abierto en San Juan, durante la Gran Guerra (1917), concurso en que le otorgaron el premio a otra marcha, situación que no le importó a nuestro inspirado compositor, pues al pasar el tiempo, Eustaquio, en diciembre de 1918, sintió la viva satisfacción de ver triunfar su »Canción del Soldado», no solo en el corazón del pueblo puertorriqueño, sino en el mismo campamento »Las Casas», donde los militares acogieron alegremente y de manera cordial esa marcha.
En septiembre de 1924 ya era muy reconocida la »excelente» orquesta de bailes que dirigía Eustaquio Pujals. El 30 de enero, con motivo de celebrarse los festejos del 41 aniversario de la reorganización de la Banda de Bomberos de Ponce; la orquesta nutrida y popular de Eustaquio Pujals», cerró con broche de oro esos eventos. Además, tres días antes de estas actividades, en el hogar de los esposos Goyco-Arabia en Ponce, esa misma agrupación musical:»…Eustaquio Pujals , con sus peculiaridades y con sus danzonetas hizo más agradable las horas pasadas en la amable y fraternal compañía de los anfitriones de esta fiesta inolvidable».
El 15 de abril de ese mismo año: »Se lució el maestro: anoche, con motivo de hallarse en Ponce un gran números de forasteros distinguidos, el Maestro Eustaquio Pujals y los muchachones de la Banda Municipal que lo acompañan, pusieron todo su entusiasmo y saber en la ejecución del programa de la retreta en la Plaza Degetau, resultando todos los números interpretados admirablemente».
Algunos años más tarde al volver a escucharla interpretada por la Banda del Benemérito Cuerpo de Bomberos del Municipio de Ponce (de la que Eustaquio fue por muchos años su director hasta su muerte), con el corazón apretado por la infinita tristeza de recordar a los caídos en esa terrible guerra. También fue interpretada en el entierro del inolvidable Eustaquio Pujals.
Al morir Eustaquio dejó huérfanos de su cariño y desamparados a su compañera esposa Olimpia Mayoral, con quien se casó el 20 de septiembre de 1913; y sus hijos Almery (n.1914), niño que solo contaba con 13 años, y con buenas aptitudes para el piano; y su hija Lucia de nueve años.
Los músicos compañeros y amigos de Eustaquio lo consideraban como un gran músico, de primera clase, capaz de hacerse notar entre los artistas de cualquier orquesta de bailes y conciertos como instrumentista , en los tímpanos o el contrabajo, de la guitarra, su instrumento favorito y en su carácter de acompañante, era inimitable.

Augusto Cohen habla sobre Eustaquio Pujals
»Augusto Cohen era un famoso lanzador de béisbol y un inspirado músico en Ponce. Necesitaba más amplio campo para sus aptitudes y se fue a Nueva York. Allí tuvo gran éxito como director de orquesta. Vino a Puerto Rico a pasarse unos días y se enamoró otra vez de su tierra y aquí se quedó. Su mirada escrutadora no cesa de contemplar este cielo, estos paisajes y este sol. Los contempla con ansiedad como para desquitarse de los muchos años que dejó de gozarlos. Los admira como buscando en ellos inspiración para cantar, lo hace, porque Cohen es un compositor destacado de música popular. Su anhelo ahora es formar una orquesta para Interpretar principalmente música típica puertorriqueña. Nada de competencia con la música de grandes maestros. La música de Bach, Beethoven, Brahm, Chopin y otros grandes genios es universal. Sus composiciones han sido interpretadas por las más famosas orquestas del mundo. Nosotros podríamos formar una orquesta, que, tras mucho estudio, pudiera algún día conseguir igualar a esas grandes orquestas; pero nunca podríamos superarlas.
Con llegar a ser lo que otros han sido no hacemos nada nuevo ni damos a nuestra Isla mayor prestigio artístico. Tocaría música de Puerto Rico. Toque que en mi humilde criterio, daría realce a Puerto Rico en el mundo musical, seguirá estudiando y ejecutando como Dios manda las composiciones de nuestros grandes músicos. Deberíamos llevar a todas las regiones del mundo la música de Juan Morel Campos, José Ignacio Quintón, Manuel Gregorio Tavarez, Rafael Balseiro Dávila, Juan Ríos Ovalle, Luis M. Miranda, Ángel Milán Figueroa, Rafael Alers, Porrata Doria, Eustaquio Pujals, Federico Ramos Escalera, y otros muchos, poco recordados aquí y desconocidos fuera de aquí para desventura de ellos y de nuestro pueblo.
Recuerda a Eustaquio Pujals el gran compositor, recuerdo que me trae a la memoria a Juan Carlos Ramos, el exquisito violinista que con su amistad y su arte endulzó muchas horas de mi juventud en Caguas. El genial compositor era Eustaquio Pujals, el artista humilde y genial, compuso la marcha «Hacia Berlín» que fue el himno nacional de los soldados puertorriqueños en la guerra de 1917. Esa marcha junto con la de Irving Berling. «Over There», constituyeron lo más grande éxitos entre las marchas marciales de la época fueron ejecutadas por las bandas de todas las naciones aliadas.
Eustaquio fue un gran compositor y ejecutante además era un conversador que nunca cansaba. Sus chistes, bromas y anécdotas se repiten por todo el mundo de habla española. Una de mis ambiciones es sacar a flote la música inédita, escondida u olvidada de Eustaquio Pujals. Para los que no la conocen debo decirles que fue único en materia de melodías y canciones populares, que ahora llaman boleros, guarachas, mambos, etc. Sus canciones tienen tanto valor melódico que merecen el título de romanzas. Tanto es así, que para acompañarse en la guitarra, que será el instrumento que Eustaquio usaba, al cantar, es necesario ser un buen ejecutante con amplios conocimientos de los distintos acordes.
Además, para cantarlas se necesitan buenos cantantes y ésta es una de las razones por la cual no se oyen hoy esas bellísimas canciones. Cohen habla entusiasmado de su proyecto para resucitar la buena música de Puerto Rico. Todos los países del mundo — dice — están orgullosos de su folklore musical y lo aman.
¿Como no han de querer la música que oyeron por primera vez, la música que la madre les cantó meciéndose en sus brazos? De acuerdo con mi humilde capacidad musical, estimo que no hay otra música popular que posea mayor valor melódico y que encarne la vida de un pueblo como nuestra danza. Quiero la buena música. Admiro toda la buena música del mundo — sigue diciendo Cohen — pero la nuestra es bella y sublime.» (» Augusto Cohen Planea Orquesta Para Propagar Música Boricua», El Mundo, 27 de marzo de 1949, p.14.)
»LA MUERTE DE EUSTAQUIO PUJALS /SENTIDA MUERTE. PONCE, abril 20—Ha fallecido en su residencia de esta ciudad el conocido y popular artista Eustaquio Pujáls, jefe de la Banda Municipal de esta población, y autor de la aplaudida pieza de música “La Canción del Soldado». Eustaquio era un hombre que gozaba de las simpatías y el afecto de todos sus compueblanos, y su muerte ha sido justamente sentida. Como miembro que será del Cuerpo de Bomberos de Ponce, sus despojos fueron enterrados por sus compañeros quienes condujeron su ataúd en brazos, mientras una orquesta ejecutaba salmodias y melodías tristes. También ejecutó la orquesta la producción musical “La Canción del Soldado” escrita por él y la cual le sirvió de marcha fúnebre. Despidieron el duelo los señores Eugenio Lecompte y Agustín E. Font, quienes hicieron elogios sinceros de la personalidad del difunto. Enviamos a los deudos de Eustaquio Pujáis nuestro más sentido pésame de condolencia”.


