Conmovida por la reciente canción “Pitorro de coco”, la educadora y gestora cultural Violeta Sánchez Nieves, nieta del legendario trovador Jesús Sánchez Erazo, mejor conocido como Chuito el de Bayamón, dirigió una carta abierta a Benito Antonio Martínez Ocasio (Bad Bunny) y a la compañía Rimas Entertainment. En su emotivo escrito, Sánchez Nieves expresa gratitud y admiración por la manera en que el artista incorporó la música y el legado de su abuelo en su nueva producción.
La carta —una mezcla de memoria familiar, reflexión histórica y diálogo intergeneracional— traza un puente entre la música jíbara del siglo XX y la música urbana del siglo XXI, resaltando cómo ambos artistas, cada uno en su tiempo, utilizaron el arte como herramienta de identidad, resistencia y orgullo cultural.“Gracias por regalarle al mundo un pedacito del corazón de nuestra tierra, nuestra música campesina, música de papá Dios”, escribe Sánchez Nieves, evocando la figura de su abuelo como un “fotógrafo cultural” del pueblo y reconociendo en Bad Bunny una voz heredera de esa misma sensibilidad.
El texto completo, publicado a continuación, es un testimonio de gratitud y un recordatorio de que la raíz del arte puertorriqueño —ya sea en décimas o en beats— sigue viva, reinventándose y resonando en nuevas generaciones.

6 de febrero 2025
Rimas Entertainment LLC Benito A. Martínez Ocasio
Un saludo afectuoso a la gerencia y personal de Rimas Entertainment y para nuestro querido Benito Antonio Martínez Ocasio. Permítanme presentarme, soy Violeta Sánchez Nieves, nieta de Jesús Sánchez Erazo, mejor conocido como Chuito el de Bayamón. Les escribo con la misma confianza y familiaridad que nos distingue a los puertorriqueños, aun sin habernos conocido personalmente.
Les confieso que es muy difícil expresar en palabras todos los sentimientos que afloraron en mi ser al escuchar por primera vez “Pitorro de coco”. Me pareció estar frente a una cajita de música sacada del baúl de mi abuelo Chú que, al darle cuerda, producía sonidos nostálgicos ya esmerilados por el pasar de los años. Benito, te tomó solo cuatro segundos transportarme a la calle Comerío 532 en Bayamón, la casa de mi abuelo hace unas cuantas décadas. Un hogar puertorriqueño humilde donde reinaba la alegría de hacer música.
Con cada nota de tu canción podía percibir el olor dulce del tabaco de abuelo Chú enredado con la fragancia de las azucenas de mamá Petra. Los golpes tímidos del bongó poco a poco tomaron fuerza para abrirle camino a los primeros acordes del aguinaldo. Una explosión de sonidos y colores se apoderó de mis pies, embarcándome a la tiendita del frente de la casa de los abuelos, donde me comí un limber de coco y un pilón con ajonjolí. Volví a jugar al escondite con mis hermanos y a espiar a mi abuelo desde la ventana del cuarto que daba al balcón, su lugar favorito para escribir.
Desde esa esquinita me fascinaba ver cómo entraba en un trance. Era como si alguna musa campestre le dictara hermosos seises, aguinaldos y décimas inspirados en la vida de los puertorriqueños. El aguinaldo nace del sentimiento más profundo de nuestro sentir boricua, por eso, su ritmo preciso y melodioso te ayudó a expresar con éxito la historia de tu canción. Gracias por regalarle al mundo un pedacito del corazón de nuestra tierra, nuestra música campesina, “música de papá Dios”, como le decía abuelo Chú.
Te cuento, querido Benito, que mi abuelo Chuito sí TIRó MuCHAS FOToS y, no con una Polaroid. Con su ojo de sociólogo natural, así como el tuyo, supo retratar con su poesía y su música las realidades de los puertorriqueños de su tiempo que, curiosamente, son las mismas que tenemos hoy. Jesús Sánchez Erazo fue un contador de historias que conocía el gran peso que llevaba en sus hombros como Chuito el de Bayamón, así como Bad Bunny. Por eso utilizó en su discurso la crítica social como medio para crear conciencia en la población.

Benito Antonio, te cuento que abuelo retrató en sus versos a las lavanderas de río en la joya de los campanos, al jíbaro terminao que, con paso firme, cargaba su machete bien amolao para talar el café, aun picándole las hormigas. Elevó por encima de las montañas a la vieja voladora con su enagua can-can, provocando carcajadas a grandes y a chicos. Un pueblo sufrido necesitaba reír. Él conocía el dolor del pueblo y sabía que el humor sana, al igual que tú.
También retrató la burla al jíbaro bruto que, sin saber inglés, emigró a Nuevayol con la esperanza de un mejor porvenir y al feliz matrimonio en Jayuya cargando con su docena de niños barrigones y descalzos. Las fotos guardadas en su viejo baúl recogen el dolor de las madres boricuas que, con rosario en mano, despedían a sus hijos obligados a ir a la guerra. Retrató a las mañanitas lluviosas de mayo, al pico amoladito del zumbador, a la mancha de plátano que es sangre que purifica y a nuestras quebradas que siempre van cantando.
Se condecoró con su pava y machete en alto, al igual que tú, para enaltecer la figura del puertorriqueño del campo que era visto con desprecio por muchos y, les cantó desde lo más profundo de su corazón “ser un jibaro es mi rango”. Son cientos y cientos de fotos que cobran vida para que siempre recordemos al puertorriqueño aguzao, buenazo que con su esfuerzo y trabajo echaron a esta nación adelante. Fotos que me conectan con él y a su tiempo para ser honradas y compartidas.

Te sigo contando, apreciado Benito, que abuelo nació con la llegada del siglo XX, exactamente el año 1900. Tiempos de mucha inestabilidad social y cultural, de miedo y pobreza. El nuevo gobierno prohibió celebrar nuestras fiestas tradicionales y atentó contra nuestra lengua, que es el alma de Puerto Rico. Muchos fueron perseguidos y penalizados por sacar nuestra bandera o celebrar el día de Los Santos Reyes Magos. Me emocioné hasta las lágrimas cuando en “La mudanza” nos cantaste con un afinque y orgullo, “aquí mataron gente por sacar la bandera, por eso es que ahora yo la llevo dondequiera”…Te cuento Benito, algo que muy pocos saben. Mi abuelo Chú fue uno de esos combatientes irreverentes que por arma utilizó su pluma y su voz, así como tú. Fue perseguido y baleado por defender lo nuestro.
Abuelo, con su valentía, como la mayoría de sus compatriotas, no se amedrentó por las nuevas imposiciones. Con sus décimas hizo muy claro que solo cumpliría con las leyes de nuestra tradición. El folclor es un acto de resistencia, un acto de revolución. Sí, un acto de revolución que, en el 2025, tú has logrado al incorporar nuestros ritmos raíces a tu música. Por toda esa fuerza ancestral que te abraza es que tu música resuena por el mundo. Ahora, más que nunca, necesitamos muchos fotógrafos culturales, como lo fue mi abuelo y como lo eres tú, que con su arte y voces fuertes defiendan nuestro patrimonio, nuestras raíces y todo lo que nos identifica como puertorriqueños.
Chuíto siempre estuvo adelantado a sus tiempos e innovando en nuevos géneros, al igual que tú. Por eso se ganó el título de “Decano de los cantores”. Siempre he dicho públicamente que si abuelo Chú estuviera vivo cantaría con Bad Bunny, y el destino los unió. ¡Ay cucú, qué bueno está esto!, te diría abuelo, echándote su bendición. Gracias, Benito Antonio, y a los productores MAG, Tainy, La Paciencia y a todos los ejecutivos y creativos de tu equipo por haber incorporado tan magistralmente la música de Chuito el de Bayamón en tu canción Pitorro de coco. Un hermoso regalo para nuestra familia y para el mundo.
DeBí TIRAR MáS FOToS será una producción musical que pasará a la historia como una que unió a los puertorriqueños de todas las generaciones, trascendió fronteras y caló en lo más profundo de nuestro sentir puertorriqueño. Este sí que es un proyecto de país porque cualquier esfuerzo que se haga para espantar el olvido cultural adelantamos en sabiduría y sensibilidad colectiva. ¡Gracias, Benito!

Me despido con una invitación especial para ti y a tu equipo creativo a conocer más sobre la vida y obra de Chuito el de Bayamón para que puedan entender la profundidad de su mensaje que, como te he contado en estas líneas, no era tan solo “yo me tomo el ron, la cerveza fría porque en Bayamón, llueve to’ los días”. Abuelo nos dejó como patrimonio para el país su viejo baúl con la vida de los puertorriqueños escrita en versos.
Son más de 4,500 imágenes que en estos momentos están siendo digitalizadas en un proyecto hermoso que realiza Arte Público Press de la Universidad de Houston, Texas. Entrar a ese baúl es conectar con nuestra historia, tú historia. La trascendencia de la obra de Chuito aún sigue inédita. Por eso, estamos listos para compartirla contigo cuando tú quieras y, con todos aquellos puertorriqueños que sientan por herencia sus coplas en el corazón.
Mientras tanto, mi querido Benito, los míos y yo, ¡SeGUIMOS AQUí! tomando muchas fotos con PIToRRO de COCO en mano.
Un abrazo afectuoso con el cariño de una nueva tití que siempre te va a preguntar en complicidad, “¿cuántas novias tienes?”
Violeta Sánchez Nieves
Album de Recuerdos…







Este escrito es hermoso y sale de su corazón. Ojalá calendario lo suficientemente hondo para que logre su propósito. Un compueblana que vive en Mayaguez.
Viendo estos escritos de una historia vivida de una nieta que vio sin tirar fotos lo natural de nuestros abuelos y firmes en sus posturas puertorriqueñas,así lo viví tambien Yo con lo vivido con mi abuelo Roque Navarro,cuatrista de Adjuntas y Puertorriqueño que hizo cultura aquí y en los nuevayores y orgulloso soy de vivir sin tirar fotos todas esas vivencias y privilegiado de haber tocado el timbal con él y su grupo.a Benito gracias por traer a tu generación la música de nuestra generación que es sólida y única en el mundo,PR es otra cosa.🇵🇷👍🙏😃