El mejor presidente en los 250 años de historia de los Estados Unidos de América fue el general George Washington. La mayoría de los historiadores estarían firmemente de acuerdo con este punto de vista. Durante su vida, el gobierno federal intentó honrarle con la moneda de la recién formada república constitucional, para que su rostro apareciera en ella. El honorable general George Washington se opuso ferozmente a esta práctica, ya que consideraba que la nueva nación imitaría la de las monedas monárquicas del Viejo Mundo.
Durante la mayor parte de la historia europea, muchos gobernantes, como reyes y reinas —como el rey Jorge III de Gran Bretaña—, acuñaron monedas con su imagen en circulación como señal de dominio y autoridad sobre sus súbditos. El general George Washington, como hombre de honor y fuertes convicciones morales, sabía que para evitar cualquier semejanza con la recién formada república constitucional, debía evitarlo a toda costa, poniendo un rostro de líder vivo en las monedas acuñadas del pueblo de Estados Unidos, que las cargaban día a día, ya que podría recordar un bochornoso escenario monárquico. Washington sabía que la nueva república constitucional debía centrarse más en el bien común y en los ideales compartidos que en la semejanza con los gobernantes particulares.
En 1792, el Congreso de la nueva república constitucional de los Estados Unidos debatió intensamente sobre el diseño de la primera moneda nacional oficial. Muchas personas en el Senado propusieron acuñar el retrato de Washington en los primeros dólares de plata estadounidenses, así como en otras denominaciones de monedas. El primer Secretario del Tesoro de Estados Unidos, el padre fundador Alexander Hamilton, junto con el general George Washington y la Cámara de Representantes, no estuvo de acuerdo y rechazó la propuesta de incluir el retrato de Washington en la moneda. Por otro lado, eligieron un camino alterno: una figura alegórica que representa la Libertad en el anverso y un águila americana en el reverso. Esto estableció un precedente estricto en contra de honrar a líderes vivos con moneda federal.
Recientemente, en 2020, Donald Trump firmó una legislación bipartidista del Congreso que autorizaba al Secretario del Tesoro a emitir monedas de dólar durante el año fiscal 2026 con diseños que conmemoran “emblematic of the United States semiquincentennial.” Pero la ley establece claramente que ninguna persona, viva o muerta, podría estar en el reverso de la moneda — aunque algunas personas defendieron permitir que el retrato de Trump (u otro retrato de una persona viva) permanezca en el anverso. No obstante, la ley federal generalmente prohíbe que cualquier persona viva aparezca en la mayoría de las monedas. Cuando el Congreso creó el Programa Presidencial de Monedas de 1 Dólar en 2007, también se estableció que ningún presidente vivo ni aquellos que hubieran muerto en los dos años anteriores aparecería en esas monedas. Además, una ley de 1866 prohíbe expresamente que personas vivas aparezcan en billetes, aunque no menciona específicamente la moneda.
El Departamento del Tesoro acuñó monedas con el retrato de Donald Trump, compuestas con metales no preciosos y con un acabado exterior similar al del oro. Las monedas estarán disponibles para su compra en rollos y bolsas en otoño, pero ya comenzaron a circular esta semana. El Departamento del Tesoro dirigió preguntas sobre la legalidad de acuñar estas monedas a la jefa interina de la Oficina de Gestión de Diseño de la Casa de la Moneda en una reunión de enero de la Comisión de Bellas Artes, en la que dijo que los investigadores legales de la Casa de la Moneda y del Tesoro habían determinado que la moneda propuesta no violaría ninguna ley.
Irónicamente, como se mencionó antes, el gran George Washington rechazó la idea de tener su retrato en una moneda estadounidense para evitar cualquier parecido con un rey de la nueva república constitucional. No obstante, Donald Trump abraza fervientemente la idea de que su imagen aparezca en la moneda en circulación. El pueblo de Estados Unidos puede ver claramente que el estado de derecho puede doblarse ante ciertas personas. Al mismo tiempo, el honorable presidente George Washington, para mantener la transparencia en el gobierno, rechazó cualquier semejanza con la posibilidad de ser visto como un rey en las monedas de los Estados Unidos de América.


