Durante la Feria del Libro celebrada recientemente en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y del Caribe, libreros, escritores y artistas plásticos presentaron su creatividad desde distintas expresiones. Entre ellos se encontraban una madre y su hijo, Amada de Jesús y Ángel Mario, quienes compartieron mesa exhibiendo sus obras, cada uno con su propio estilo, pero unidos por el mismo lazo: el amor por el arte.
Amada trabaja mayormente con pintura acrílica, creando piezas de colores vivos inspiradas en la naturaleza. Ángel Mario, por su parte, desarrolla un estilo más gráfico y expresivo a través de acuarelas y tinta china. Ambos conversaron con El Adoquín sobre sus trayectorias y lo que significó para ellos presentarse juntos en esta feria.

Amada de Jesús…
Amada explica que su acercamiento al arte comenzó luego de retirarse, cuando finalmente tuvo tiempo para dedicarse a nuevas pasiones. “Todo comienza al yo retirarme, después de mis tareas diarias, tenía tiempo como para dedicarme a hacer algo más”, relató. En ese proceso, surgió en su pueblo de Yabucoa el Centro de Cultura y Turismo —hoy Arte y Cultura—, donde se ofrecían diversos talleres, entre ellos pintura.

“Decidí coger ese. Yo entendía que tenía un poco de habilidad… ahí estuve por un espacio de dos años y medio cogiendo el taller y luego en mi casa estuve de vez en cuando, me dedico a hacer mi arte”, explicó. Sus temas giran en torno a la naturaleza y el ambiente, pues asegura que le gusta “estar en contacto con la naturaleza”.
Aunque está certificada como artesana, esta Feria del Libro fue su primera participación formal en un evento cultural. A veces expone canvas, aunque no de manera constante.
Sobre exhibir junto a su hijo, Amada expresó satisfacción: “La experiencia muy buena porque entre mi hijo y yo existe una química, nos comunicamos y compartimos bien”.
Ángel Mario…
Por su parte, el interés artístico de Ángel Mario comenzó desde niño. “Desde pequeño pintaba y hacía mis dibujos por diversión”, comentó. En su familia, muchas personas se dedican al arte y la cultura, por lo que, según afirma, fue absorbiendo ese entorno “sin querer queriendo”. Durante la adolescencia y adultez temprana continuó dibujando bocetos sencillos, aunque sin frecuencia.

Su relación con el arte tomó un giro más serio cuando se mudó fuera de Puerto Rico buscando nuevas experiencias. Allí decidió matricularse en un curso introductorio de arte. “Desde ahí comencé a dibujar más a menudo porque cuando lo hacía solamente por diversión dibujaba, hacía un dibujo al mes, no era constante”, explicó. Con el curso comenzó a trabajar con mayor regularidad la acuarela y la tinta china, convirtiendo ese proceso en parte de su rutina creativa.
Estudió cursos nocturnos en California con un profesor asiático, un refugiado cuyo trasfondo de vida influía en su filosofía y enseñanza. “Su filosofía en particular proviene de sus propias experiencias. Para decirlo de una manera resumida, el arte no hay forma de detenerlo independientemente de las circunstancias en que se está, porque nos sirve de medio para expresar y comunicar lo que sentimos”, narró.

Además de la técnica, esa filosofía marcó profundamente su proceso: “Él decía que, si uno quiere dibujar, uno no busca hacer arte, uno evita las excusas, porque si uno quiere dibujar, se dibuja hasta en una servilleta. Lo importante es mantenerse en la actitud de expresarse a través del arte”.
Con el tiempo, Ángel Mario desarrolló mayor constancia y dedicación, retomando su práctica hasta hoy. Esta también fue su primera experiencia expositiva. Sobre presentarse junto a su madre, expresó: “Es la primera vez, fue sumamente gratificante y es una experiencia agradable, que a mi entender tiene que continuar. Es una manera de fortalecer conexión y vínculo”.
Puede seguirlos a través de sus redes de Instagram: Amada de Jesús: arte.d.amada. Ángel Mario: elarte.am

