Un grupo de voluntarios rindió homenaje a soldados puertorriqueños y miembros vinculados al histórico Regimiento 65 de Infantería durante una visita conmemorativa al Cementerio Nacional de Arlington, como parte del evento “A Penny for a Borinqueneer”, celebrado en honor al Dia de la Recordación de los Caídos (Memorial Day).
La iniciativa reunió a 14 voluntarios, quienes estuvieron acompañados por familiares y amistades, para un total de 26 participantes. El encuentro comenzó a las 11:00 a. m. con una fotografía grupal frente a la placa de los Borinqueneers, ubicada en la Sección 21 del cementerio. Luego, los equipos se dispersaron por distintas áreas para visitar las tumbas asignadas y colocar una moneda de un centavo sobre cada una de ellas.
En total, el grupo visitó 114 tumbas. Entre ellas figuraron 23 Borinqueneers puertorriqueños, 36 Borinqueneers continentales, 21 comandantes del Regimiento 65 de Infantería y 34 puertorriqueños que sirvieron en otras unidades militares.
La práctica de dejar monedas sobre las tumbas es un gesto simbólico de respeto y recordación. En este contexto, colocar un centavo comunica que alguien visitó el lugar de descanso de la persona fallecida y que su servicio no ha sido olvidado.
La actividad también sirvió para reafirmar la memoria histórica de los Borinqueneers. Nombre con el que se reconoce a los integrantes del Regimiento 65 de Infantería. Una unidad compuesta mayormente por soldados puertorriqueños que tuvo una participación significativa en distintos conflictos militares de Estados Unidos.
De acuerdo con los organizadores, una vez reciban todas las fotografías tomadas por los voluntarios, se publicará un video tipo collage con las imágenes de los equipos y las tumbas visitadas, como parte del esfuerzo por documentar el tributo.
Los organizadores agradecieron la labor de los voluntarios que dedicaron tiempo a preparar y participar en la jornada conmemorativa. También destacaron el trabajo de Juan Pérez y Luis Parga por sus esfuerzos en la planificación del evento.
La jornada se convirtió en un acto de memoria y respeto hacia los militares puertorriqueños y Borinqueneers fallecidos. Cuyas tumbas fueron visitadas durante una fecha dedicada a honrar a quienes sirvieron en las Fuerzas Armadas.


