Una exposición del artista puertorriqueño Osvaldo Budet causó una controversia en Maitland, Australia. El gobierno municipal quitó por un tiempo un documento incluido en la muestra y puso un letrero de advertencia junto a la instalación. La exposición se presenta en Maitland Regional Art Gallery (Galería de Arte Regional de Maitland) como parte de UPRIVER DOWNRIVER. Examina la historia de un poste para atar caballos que muestra a un niño negro de pie sobre una bala de algodón, con una mano extendida para sostener las riendas.
Budet vio la figura por primera vez durante una visita a Maitland en febrero de 2009. Llegó a la ciudad para conocer a la familia de quien entonces era su novia y ahora es su esposa.
En una columna publicada por la National Boricua Human Rights Network, el artista recordó la sorpresa que sintió al ver la imagen en la calle principal. “Me sorprendió encontrar esta figura en la calle principal del pueblo. También me llamó la atención que no intentara mostrar a una persona negra de la región. Más bien mostraba a un niño afroamericano construido con una iconografía de servidumbre”, escribió Budet.

Años después, el artista vivió en Maitland entre octubre de 2019 y diciembre de 2025. Durante ese tiempo, investigó el origen de la figura, su venta y cómo llegó a ser una pieza apreciada por la comunidad.
Según Budet, el objeto viene de una tradición estadounidense de postes decorativos que se hicieron durante los siglos XIX y XX. Estas figuras mostraban a niños y sirvientes negros en posiciones de subordinación. Empresas como J. W. Fiske & Company y J. L. Mott Iron Works las vendían.
Algunos residentes de Maitland asocian la figura con recuerdos de su infancia o la ven como parte del patrimonio local. Sin embargo, Budet la interpreta como la imagen de “un cuerpo negro transformado en herramienta, ornamento y mercancía”.
“Su función es esperar, extender la mano, sujetar las riendas y servir. El objeto convierte una historia de explotación en una decoración funcional”, señaló.

Retiro de un documento…
La controversia empezó después de que Budet sumó a la exposición, el 13 de julio de 2026, un informe patrimonial sobre el poste. El Ayuntamiento de Maitland había pedido el documento. Era público y tenía relación directa con la investigación presentada en la muestra.
Dos días después, retiraron el informe sin avisar ni pedir permiso al artista. Devolvieron el documento después de que Budet preguntó por la decisión. Sin embargo, el artista dijo que esa acción fue una intervención en su obra.
“El Ayuntamiento no se limitó a intentar controlar la interpretación del objeto en el espacio público. Intervino físicamente en una obra de arte que analizaba, precisamente, la manera en que las instituciones controlan la memoria”, escribió.
Budet añadió que la devolución del documento no eliminaba el acto original. “La integridad de una obra de arte no debería depender del permiso de la misma institución que está siendo examinada por esa obra”, afirmó.
El Ayuntamiento también puso un letrero junto a la exposición. Ahí reconoce que la muestra podría ofender a residentes que por años han valorado la figura. El aviso dice que el gobierno municipal respeta la libertad de expresión y el derecho del artista a mostrar la exposición en esta ocasión.
Para Budet, esa expresión convirtió la libertad artística en una concesión temporal de las autoridades municipales.
“El objeto racista continúa normalizado en la ciudad. La obra que lo investiga es la que requiere una advertencia”, cuestionó.

Alcalde defiende la figura…
La discusión creció cuando el alcalde de Maitland, Philip Penfold, presentó una moción ante el Ayuntamiento. En ella describió la exposición sobre todo como una declaración política y no como arte. También defendió que la figura se quedara y llamó a Budet un “forastero” (“out-of-towner”).
El artista rechazó ese reconocimiento y dijo que el arte tiene que ver con las instituciones, la propiedad, la raza, la clase y el poder.
Budet aclaró que su exposición nunca pidió quitar la figura. Su investigación buscaba saber de dónde venía, cómo llegó a Australia y qué relaciones de poder permitieron que una imagen de servidumbre racial se volviera patrimonio local.
El Consejo Local de Tierras Aborígenes de Mindaribba apoyó al artista y recordó que las comunidades aborígenes de la región llevan años cuestionando el impacto de la figura. Señalaron especialmente el efecto en los niños, que pueden verse representados en una imagen de subordinación.
Más de 120 personas participaron en una conversación pública que Budet ofreció en la galería. El artista dijo que la institución tenía una orden que le prohibía mencionar o promocionar la actividad.
El 26 de julio, Budet publicó una carta abierta. También presentó una queja formal al gerente general del Ayuntamiento. Pidió quitar el letrero, explicar quién autorizó la intervención, corregir el registro público y asegurar que no cambiaran su obra otra vez sin su permiso.

“La controversia ya no se limitaba a una figura. Trataba sobre los derechos morales del artista, la autonomía de las instituciones culturales y el uso del poder político para controlar una narrativa histórica”, escribió.
Para Budet, el caso abre una discusión más amplia sobre quién decide qué es patrimonio, qué memorias se protegen y quién puede cuestionar los símbolos que una comunidad ha hecho parte de su vida diaria.




¡Bravo por Osvaldo Budet! Aquí y allá somos un solo pueblo, con conciencia y solidaridad, firme contra la marginalidad y la censura.