Todos los maestros en Puerto Rico hacemos, con los pocos recursos disponibles, lo mejor que podemos por el bienestar de nuestros estudiantes, las comunidades a las cuales servimos y sus familias. En 2015, cuando era maestro en el Departamento de Educación junto con todos mis estudiantes y colegas en CROEV en Villalba, hicimos un proyecto de ley para presentar y declarar el San Pedrito y la Flor de Maga (PC 2878) como símbolos oficiales de Puerto Rico. El proyecto se aprobó por unanimidad en la Cámara de Representantes, pero Eduardo Bhatia no lo quiso ver en el Senado. El cuatrienio siguiente, el convicto federal, Abel Nazario, copió el proyecto y presentó el proyecto solamente con la Flor de Maga (PS 0466). Luego del Verano del 2019, el día antes de Ricardo Roselló salir de Fortaleza lo firmó y se convirtió en ley.
Lo importante es que se aprobó la ley. El próximo cuatrienio, la honorable Representante Estrella Martínez Soto presentó el proyecto con el San Pedrito (PC 0518) y, luego de mucho cabildeo, llegó al escritorio de Pedro Pierluisi, pero el gobernador le dio veto de bolsillo, no lo quiso firmar y no se convirtió en ley. La honorable Representante Martínez Soto, quien cree en la educación y en los proyectos que día a día hacen los maestros por el bienestar de sus estudiantes en Puerto Rico-esto es algo que distingue a todos los educadores en todas partes del mundo, la dedicación abnegada por el bienestar de la juventud y la educación- la representante volvió a presentar el proyecto de los niños (PC 1447), no obstante, el gobierno no le dio prioridad.
Nuevamente, este cuatrienio la honorable Representante Martínez Soto, junto con mis estudiantes de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto de San Germán, volvimos a presentar el proyecto del San Pedrito, esta vez incluyendo el Coquí (PC 0346) (por iniciativa de mis estudiantes) también como símbolo oficial, para fomentar el ecoturismo y el bienestar común en Puerto Rico. Hasta ahí, una breve historia resumida de los últimos 11 años.
Esta semana, la senadora Brenda Pérez Soto no hizo su asignación y presentó el zumbador o picaflor como ave oficial (PS 1437). Ella aparentemente no le preguntó a ningún biólogo, ornitólogo o ambientalista para corroborar que el colibrí, conocido en Jamaica como zumbador, cuyo nombre común es el “Doctor Bird”, es el Ave Oficial de Jamaica. Por otro lado, tampoco revisó ni siquiera le preguntó a ninguno de sus muchos asesores que ya en Trinidad y Tobago el colibrí es un símbolo oficial fundamental que aparece en el escudo de armas, aunque no es su ave oficial. Asimismo, en la lengua indígena ancestral, Trinidad quiere decir “Tierra del colibrí”.
Esta última información, la pude obtener gracias a mi profesor en ciencias, el respetable ornitólogo, científico y amigo, Dr. Carlos Ricart. Es por ello que cuando un legislador va a tratar de proponer una legislación, debe siempre asesorarse con expertos o peritos en el tema y personas que siempre persigan beneficiar al bienestar común del pueblo y no duplicar o copiar esfuerzos ya logrados por otros legisladores.
Según conversé con los expertos más grandes en Puerto Rico sobre el San Pedrito, don José “Pepe” González y su amada esposa doña Fela, el San Pedrito es una especie monógama que construye el nido con su pareja. Ambos colaboran en la incubación y comparten la nutrición de las crías y ambos acompañan a los polluelos en su vuelo inicial; se encargan de alimentarlos y cuidarlos en conjunto durante más de un mes. Es decir, son como la mayoría de las familias puertorriqueñas, son unidos.
No obstante, el picaflor o zumbador, no es monógamo y el macho no interviene en la elección ni en la construcción del nido. La participación es simplemente tener relaciones sexuales con la pareja. No ayuda ni nutre a sus descendientes y no interviene en ningún aspecto relacionado con el desarrollo. de las crías, cediendo a la hembra toda esa responsabilidad. (¡No es un buen ejemplo de padre de familia!) El San Pedrito, desde el punto de vista taxonómico, forma parte de una familia exclusiva de las Antillas Mayores: los Todus. Solo hay cinco especies en todo el mundo, una de las cuales se encuentra en Puerto Rico.
Es decir la Familia de los Todus o Todidae, son exclusivos de las Antillas Mayores en el Caribe y el San Pedrito, solamente y únicamente, existe en Puerto Rico. Los picaflor o zumbadores están presentes en todo el continente sudamericano y son escasos en el continente de América del Norte. Se estima que existen cerca de 350 especies de zumbadores en las Antillas y América. Los Todus son considerados una de las aves más antiguas del Caribe, según se ha determinado, y se calcula que han estado evolucionando en las Antillas Mayores por encima de 2.5 millones de años. Esto es un récord, y por esta razón algunos lo tomamos como un fósil viviente. También contribuyen a la agricultura al disminuir el número de insectos que en ocasiones perjudican las cosechas. Su dieta se compone principalmente de insectos y también de bayas silvestres.
La procedencia y etimología se deriva del verbo picar con el sustantivo flor. En su procedencia biológica, surge como el término común para referirse al colibrí, un pájaro que vuela velozmente de flor en flor para obtener néctar. Picaflor es un término coloquial que se aplica a un hombre y hace referencia a alguien que es un macharrán, mujeriego o Don Juan. ¿Es esa la imagen que queremos proyectar del hombre puertorriqueño para un símbolo oficial? Un picaflor o macharrán.
Si se piensa en una metáfora de la condición humana se llevó la conducta del ave al ámbito amoroso. El “hombre picaflor” no se aferra a una única pareja; va “picando” de flor en flor (las mujeres) sin establecer un compromiso o vínculo duradero familiar. En la cultura de Puerto Rico, el nombre común San Pedrito (1836) ya existía mucho antes de que se le otorgara un nombre científico: Todus mexicanus (1838). El nombre San Pedrito puede estar vinculado a la tradición religiosa de Puerto Rico, particularmente con la Iglesia cristiana, porque sus colores representan el periodo ordinario de la tradición católica.
El coquí no creo que ni siquiera hay que exponer todas las razones por la cual todos los puertorriqueños no sentimos orgullos de esa pequeña ranita. Ese hermoso cantar que desde que nacemos nos arrulla con su melodía en las noches y que todos los puertorriqueños y puertorriqueñas, en la diáspora extrañan sus armoniosas notas nocturnas la cuales cuidan nuestros sueños. Los habitantes de Puerto Rico siempre dicen: “Soy de aquí como el Coquí”
Es por todo lo antes expuesto que entendemos que el proyecto del picaflor es un esfuerzo estéril, un gasto innecesario para el gobierno y para los contribuyentes. El proyecto del San Pedrito y ahora junto con el Coqui, durante el cuatrienio pasado se discutió a la saciedad en la legislatura bajo todas las comisiones del gobierno, los asesores, turismo, Instituto de Cultura, los legisladores, biólogos, ornitólogos, y ahora respetables expertos tales como el Dr. Rafael Joglar, quien recientemente me comunicó personalmente, apoya el proyecto del San Pedrito y el Coquí como símbolos oficiales de Puerto Rico, pues fomentan el bienestar común, el ecoturismo y el medioambiente.
Por otro lado la medida del San Pedrito y el Coquí, ayudan a cuidar lo que el querido Papa Francisco, hizo un llamado a la ecología integral en su encíclica al “preservar la Casa Común”, para las futuras generaciones de niños y niñas, tanto en el mundo, como aquí en nuestra bendita Isla del Encanto.
[Fotos San Pedrito: Omar Vázquez. Zumbador: José Santiago]



Muy buena su accion de junto con sus estudiantes proponer estas cosas. Los políticos que debian firmar estas medidas quizas no se informaron (por falta de tiemoo o por vagancia). Ya que si hubiesen leido sobre La Maga y el San Pedrito y el Coqui hubieran firmado. Porque supongo le hubiera dado alegria tener estas especies unicas de PR. ¡Que pena!