En la Guerra Hispanoamericana (1898) muchos soldados estadounidenses murieron debido al consumo de carne enlatada adulterada y de baja calidad. Muchos soldados fallecieron de diferentes enfermedades como la fiebre amarilla, malaria, disentería y envenenamiento por consumo de alimentos contaminados. Hoy día sabemos que con gran probabilidad ese envenamiento por ingesta de comida contaminada fue causado por la neurotoxina del botulismo en la carne, producido por la bacteria Clostridium botulinum. A principios del siglo XX, las condiciones del empaque y manejo en la preparación de alimentos enlatados no estaba regulado por ninguna agencia del gobierno. Durante la Guerra Hispanoamericana, muchos más soldados murieron por causas asociadas a las enfermedades antes descritas, que los soldados fallecidos en las batallas. Estas muertes asociadas a la ingesta de alimentos contaminados, por parte de los soldados estadounidenses, fue un escándalo de grandes proporciones en los Estados Unidos.
En el año 1906, el periodista Upton Sinclair, publicó el libro The Jungle en el cual expuso las terribles condiciones laborales en la industria del empacado de carnes en Chicago. Su descripción acerca de la carne de animales enfermos, carne podrida y contaminada conmocionó al publico estadounidense y ello dio a lugar a que el presidente de los Estados Unidos, Theodore Roosevelt, creara en 1906, el Food and Drug Administration. La bacteria Clostridium botulinum produce la neurotoxina botulina o botulínica. La neurotoxina puede causar parálisis muscular en el cuerpo; es mediante dicha toxina que las farmacéuticas producen y obtienen: el botox, cuyo uso es muy común hoy día en procesos cosméticos.
Además, las bacterias del género Clostridium, son altamente patogénicas. Clostridium tetani, es la bacteria que causa el tétano; la vacuna en contra del tétano, la cual también se conoce como toxoide tetánico (TT), es una vacuna toxoide la cual se utiliza para prevenir el tétano. Durante la infancia, se recomiendan cinco dosis y una sexta durante la adolescencia. Luego de tres dosis, casi todos los infantes son inicialmente immunes, sin embargo son recomendadas dosis adicionales cada diez años para mantener dicha inmunidad.

También otra especie de la bacteria, Clostridium perfringens causa una amplia gama de síntomas, desde la intoxicación con alimentos, celulitis, enteritis crónica y gangrena gaseosa. Es de conocimiento general que muchos soldados durante la Primera Guerra Mundial falleceron a causa de las infecciones causadas por las heridas de Guerra. Sin embargo, en 1928 el científico Alexander Fleming, descubrió la Penicilina; este descubrimiento y la producción de penicilina para los soldados, durante la Segunda Guerra fue esencial para proteger sus vidas de las infecciones en el campo de batalla. El descubrimiento y desarrollo de la penicilina, contribuyó a la victoria de los Aliados en 1945.
Por otro lado existe otra especie de bacteria, Clostridium difficile la cual tambien produce toxinas que afecta el tracto intestinal, y cuyos síntomas son las diarreas, las nauseas y los dolores abdominales; además puede incluir, deshidratación, fiebre y pérdida de peso. Esta bacteria es detrimental para la flora intestinal y para tratarla, además del uso de los antibióticos, se puede utilizar además un transplante de microbiota fecal (TMF). Esto es un transplante de microbiota de la heces fecales de una persona sana (donante), los cuales se introducen en el tracto de una persona la cual tiene infección continua de Clostridium difficile, para que con ello el receptor del transplante pueda restaurar su microbiota intestinal afectada.
Gracias a Dios existe la ciencia y existen a su vez los avances científicos para el bienestar de la humanidad. Existe una frase atribuida a Albert Einstein en donde dijo: “El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir”. La ciencia sigue abriendo puertas cada día, en ello vimos reflejado el desarrollo de la vacuna de COVID-19, que ayudó a toda la población mundial, al igual que a nuestros niños y niñas en Puerto Rico. En el umbral de la puerta de nuestro terruño borincano, con paciencia la ciencia espera; detrás, se encuentra Dios y un mejor porvenir para los habitantes nuestra Bendita Isla del Encanto.



