La conocida pregunta de William Shakespeare, “¿Ser o no ser?”, tiene otro significado cuando la dicen ocho actores con síndrome de Down. Ellos quieren contar cómo viven, qué sueñan y qué lugares todavía les cierra la sociedad. Esta es la versión de Hamlet que presenta la compañía peruana Teatro La Plaza.
Hamlet, una versión recontra libre es una adaptación que llega por primera vez a Puerto Rico dentro del 56.º Festival de Teatro Internacional del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP). Las funciones serán el sábado 17 de octubre a las 8:00 p. m. y el domingo 18 a las 4:00 p. m. en el Teatro Francisco Arriví de Santurce. La obra, que la dramaturga peruana Chela De Ferrari creó y dirigió, reúne a Octavio Bernaza, Lucas Demarchi, Jaime Cruz, Manuel García, Diana Gutiérrez, Cristina León Barandiarán, Álvaro Toledo y Ximena Rodríguez. El elenco comparte sus experiencias mientras actúan escenas elegidas de la tragedia de Shakespeare.
En entrevista con El Adoquín, Jonathan Oliveros, subdirector de la producción, explicó que la adaptación de Hamlet surgió de un proceso colectivo de casi un año, durante el cual los actores trabajaron escenas del texto original y las relacionaron con sus propias experiencias de vida.
El resultado es una versión que mantiene partes importantes de Hamlet y añade temas como la independencia, la autonomía, las relaciones de pareja, la sexualidad y las ganas de formar una familia.
Un ejemplo aparece en las experiencias de las tres actrices que se vinculan con el personaje de Ofelia. Oliveros dice que una quiere vivir de forma independiente, otra sueña con tener pareja y ser madre, y la tercera rechaza el amor.
Una pregunta sobre el derecho a ser
Para Oliveros, la adaptación empezó con la misma pregunta que ha seguido a Hamlet durante siglos.
«Cuando hicimos esta obra con la directora Chela De Ferrari, tomamos la pregunta que hace Hamlet, ser o no ser, y la llevamos al tema de la discapacidad», explicó.
El director adjunto dijo que esa decisión los llevó a pensar en las dificultades que enfrenta una persona con discapacidad cuando no tiene oportunidades para crecer o sentirse parte de la sociedad.
Eso marca el cambio en la obra. Desde esa pregunta creamos la historia, adaptamos el texto y montamos esta obra, dijo.
La propuesta también cuestiona lo que la sociedad espera sobre la productividad, la eficiencia y los modelos de belleza y consumo de siempre.
“A través de una puesta en escena libre y muy personal, los intérpretes hacen suyo el clásico de Shakespeare. Cuestionan una sociedad que suele medir el valor humano por la eficiencia, la productividad y estándares imposibles de belleza y consumo”, dijo De Ferrari en el comunicado de prensa.
El teatro como un espacio para participar
La presentación de esta obra en Puerto Rico también abre una conversación sobre las oportunidades que tienen las personas con discapacidad en el teatro, la educación y el ámbito laboral. Al ver a estas personas visibilizadas, se les empodera. Para Oliveros es importante que quienes presencien la función, puedan acercarse a estas realidades y comprender las barreras que todavía enfrentan las personas con discapacidad intelectual. El entiende que el teatro tiene la capacidad de transformar la manera en que vemos a los demás.
Esta producción puede servir de ejemplo para las compañías teatrales e instituciones culturales de Puerto Rico, al demostrar que las personas con discapacidad también tienen el talento y la capacidad para desarrollarse profesionalmente en el teatro.
«Las personas con discapacidad pueden subir a un escenario, presentarse como actores y sentirse realizadas en lo profesional y en lo artístico», dijo.
Reconoce que en los últimos veinte años hubo avances en inclusión. Sin embargo, dice que todavía hay barreras que impiden una participación completa en la vida social y profesional.

Un intercambio cultural para Puerto Rico
La presentación es una idea de Pública Espacio, Inc., una organización que ahora suma producciones internacionales a su programación para aumentar el intercambio artístico con otros países.
Naíma Rodríguez, productora de Pública Espacio, asistió a una función de la obra en Chile. Esa experiencia la llevó a traerla a Puerto Rico, por la propuesta escénica y las conversaciones que podía generar.
“Desde el año pasado hemos traído producciones internacionales para compartir con lo que ellos hacen desde sus propias realidades”, dijo Rodríguez a El Adoquín.
Para mí, este intercambio cultural fortalece nuestra oferta en Puerto Rico. Es una buena oportunidad para los actores puertorriqueños y para el público, que así pueden disfrutar de proyectos de calidad mundial, añadió.
Rodríguez también destacó que es importante mostrar una obra que junta una propuesta artística con preguntas sobre cómo se representa a las personas y el valor que la sociedad les asigna.
Christian Ortiz y Fei Rodríguez Suárez, de Re Group, también participan en la producción local.

Una obra que ha recorrido 20 países
Hamlet, una versión muy libre, se presentó por primera vez en 2019 en el Teatro La Plaza de Perú. Después, se ha presentado en 51 ciudades de 20 países y se ha traducido a 11 idiomas.
La obra se ha presentado en España, el Reino Unido y Brasil. También se ha mostrado en el Festival Internacional de Edimburgo, el Festival de Otoño de París, el Festival GREC y el Lincoln Center de Nueva York.
En Puerto Rico, las funciones ayudarán a una causa social. Donarán parte de lo que recauden por la venta de boletos a la Fundación Puertorriqueña Síndrome Down.
Las presentaciones serán el sábado 17 de octubre a las 8:00 p. m. y el domingo 18 a las 4:00 p. m. en el Teatro Francisco Arriví de Santurce. Los boletos se consiguen en PRTicket.


