El “Gran Juego”, fue una expresión acuñada por Rudyard Kipling en su famoso libro titulado “Kim” publicado en 1901. El legendario término, de el “Gran Juego”, fue llamado así por Kipling, a la lucha en el siglo XIX de influencias en Asia de las dos grandes potencias de aquella época, Inglaterra y Rusia; en muchos aspectos esa lucha es similar a la que se desarrolló a mediados del siglo XX. En aquel entonces, lo que estaba jugándose era conocido como las Indias, la gran joya inglesa que era muy codiciada por la Rusia Imperial. Este combate entre los ingleses y los rusos duró un siglo y finalizó en 1907, cuando Londres y San Petersburgo, llegaron al acuerdo de dividir sus zonas de influencia al crear un Estado entre ellos: Afganistán. Este acuerdo perduró hasta el año 1991. Aunque han cambiado los métodos y las ideas en que actúan las potencias, los protagonistas ya no son aquellos del siglo XIX, sin embargo, creo que el objetivo final aún perdura.
Inglaterra ya no figuraba en este nuevo juego y en su lugar había un jugador nuevo: Estados Unidos de América. La Rusia zarista había finalizado en 1917, con la Revolución Bolchevique y ahora Rusia era una nueva nación con una ideología política diferente: la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Desde el inicio de la Revolución Bolchevique en el año 1917, la Unión Soviética, se convirtió en un país marxista-leninista, hasta que finalizó el imperio soviético a principios de la década de 1990. El otro jugador, Estados Unidos de América, el cual era la gran potencia capitalista, luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial, dio comienzo a la Guerra Fría y con ella el correr de los dados del Gran Juego. Ambos países comenzaron una carrera armamentista nuclear, desplegando una gran proyección militar mundial en sus fuerzas navales, barcos de guerra, submarinos nucleares, fuerza aérea, etc.
Cabe resaltar, que, durante la Guerra Fría, ninguna de las dos superpotencias, sufrieron ataques directos en sus respectivos países. Aclaro, que probablemente el momento más crítico y agudo entre ambas superpotencias, fue la Crisis de los Misiles en Cuba en el año 1962. Desde ese año Estados Unidos tomó sanciones en contra del hermano país caribeño con un embargo comercial el cual perdura hasta el presente día.
Sin embargo, luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial en mayo de 1945, hasta que se disolvió el Imperio Soviético en 1991, ambos actores principales: Estados Unidos y la Unión Soviética, tuvieron puesta en escena la gran obra infame grabada para los anales de la historia, caracterizada por luchas ideológicas y geopolíticas, en el denominado Tercer Mundo: el “Teatro del Gran Juego”.
Entiendo que es una tarea imposible, tratar de hacer un análisis cualitativo y cuantitativo profundo, del drama humano envuelto durante la Guerra Fría en los países de Tercer Mundo. No obstante, los rusos al apoyar a Vietnam en su lucha contra Estados Unidos, esta guerra proyectó la imagen rusa en el mundo. Sin embargo, la victoria en Granada en 1983, ayudó a subir la moral del ejército estadounidense y de la opinión pública. Mientras tanto Jonas Savimbi, en Angola, con su gran guerra de guerrillas anti-comunista, con el apoyo de Estados Unidos ganó terreno en Angola, pues se medían las fuerzas entre Moscú y Washington. Luego de la victoria de Savimbi en el 1986, éste visitó Washington y el Presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, dijo en la Casa Blanca, acerca de la UNITA y Savimbi “is a victory that electrifies the world”.
La Unión Soviética malgastó demasiado dinero en infructuosas campañas militares, utilizó muchos fondos en la proyección militar de su imagen mundial de superpotencia, intentó llevar la buena nueva, cuasi mesiánica del “socialismo internacional”; todo esto conllevó que la economía rusa quedara en jaque. Esto llevó a la reestructuración económica de la perestroika, del presidente soviético Mikhail Sergeyevich Gorbachev. Las reformas económicas, las cuales estaban muy bien intencionadas por su propósito, subyacía bajo la reforma, un problema de origen funesto, la cual era su base política. Las reformas trataron de resolver un problema, pero culminó en la disolución del Imperio de la Unión Soviética. Estados Unidos surgió victorioso en el “Teatro del Gran Juego” tercermundista, y si se observan algunos ejemplos de los países en juego, las estrategias utilizadas, fueron, tal vez si extrapolamos la situación al gran juego en un tablero de ajedrez mundial, los jugadores E.U y los Soviéticos, todas fueron movidas bien pensadas, analizadas y estudiando al adversario, observando sus piezas débiles en el juego hasta que indudablemente, hubo pérdidas como lo fue Vietnam, para E.U. Sin embargo se sobrepuso ganando otras de manos comunistas como lo fue Granada en 1983, hasta que el inexorable paso del tiempo y la astucia económica de Estados Unidos, su estrategia al utilizar mejor sus recursos económicos y militares sobre el enemigo el cual le dio la clara ventaja, y cuyo jaque mate se vio finalmente al derribarse el Muro de Berlín en 1989.
Hoy en día en el siglo XXI, existen varios enfrentamientos bélicos, al cual el propio Papa Francisco llamó, el inicio de la “tercera guerra mundial” debido a todos los países envueltos en donde Ucrania es el nuevo escenario de guerra y en donde se miden las nuevas fuerzas militares entre Rusia y los Estados Unidos apoyando militarmente a Ucrania. ¿En dónde se verá un nuevo jaque mate? Esto no se sabe, solamente el tiempo dictará el rumbo a seguir de la historia, espero que los nuevos dirigentes mundiales que mueven el tablero de ajedrez del gran juego geopolítico puedan seguir el camino prudente y correcto de la paz mundial.


