Conversamos con la arquitecta Omayra Rivera Crespo para conocer más sobre el proyecto comunitario con la Casa Museo Ismael Rivera en el cual ha estado trabajando activamente junto a sus estudiantes, su interés con las comunidades y la publicación del libro Vivienda de Comunidades Especiales en Puerto Rico: participación, adaptabilidad e interseccionalidad.
Omayra Rivera Crespo, háblanos de tu carrera como arquitecta y cuando se formó tu interés en trabajar proyectos relacionados a comunidades desplazadas (o amenazadas por el desplazamiento). ¿En qué otros proyectos similares has trabajado o te has involucrado?
Cuando me gradué de arquitectura en el 2000 comencé a trabajar en firmas de arquitectura en Massachusetts y como profesora en el Boston Architectural College. No me sentía cómoda trabajando detrás de un escritorio y decidí realizar estudios postgraduados en Barcelona. Comencé a realizar cursos de arquitectura efímera porque mi tesis de maestría trató el tema del espacio temporero y permanente. Pero, cuando decidí hacer el doctorado, me interesé por el tema de cómo nos identificamos con el espacio que habitamos y ahí comencé a investigar sobre participación ciudadana en el diseño de viviendas.
Descubrí la importancia del derecho a la ciudad, de que todos debemos incidir en el diseño de los espacios que queremos habitar, que las decisiones no se deben tomar de arriba hacia abajo y que la unión de todos los saberes permite la creación de espacios más inclusivos. Tan pronto regresé a Puerto Rico quise trabajar como profesora para fomentar el rol social de los arquitectos en la academia y al mismo tiempo apoyar iniciativas comunitarias de rescate de espacios de uso común y en su lucha por prevalecer.
Cuéntanos del proyecto de la Casa Museo Ismael Rivera. ¿Cuál fue la idea inicial? ¿Las metas a las que querías llegar y si has logrado cumplir esas metas?
En estos momentos estoy trabajando en proyectos de investigación sobre vivienda social en Puerto Rico. He finalizado con estudiantes de arquitectura de la Universidad de Puerto Rico un proyecto de diseño participativo y construcción frente a la Casa Museo Ismael Rivera. Este proyecto, al igual que otros en lo que trabajé anteriormente como profesora, como gerente de proyectos y con el Taller Creando Sin Encargos, parte de la iniciativa de una líder comunitaria y gestora cultural, Ivelisse Rivera, hermana del Sonero Mayor.
Ivelisse, junto a su madre, Doña Margot, que en paz descanse, se ha dedicado a preservar la memoria de su hermano en esta estructura que por muchos años no solo recibió a grandes músicos sino también a los vecinos de la Calle Calma. Frente a la Casa se soneaba, se bailaba y se celebraban las Fiestas de Cruz. Sin embargo, el espacio ha estado en desuso desde el paso del Huracán María por Puerto Rico. La idea es que pueda volver a ser un espacio de celebración para todos.
A principios del 2023 se comenzó un proceso de acercamiento comunitario con estudiantes de Worcester Polytechnic Institute para comprender cómo podía ser este nuevo espacio y gracias a una subvención de AARP se comenzó el diseño participativo formal y la construcción de este con los estudiantes de la UPR en el verano. Los adultos mayores de la comunidad expresaron su deseo de que los niños también fueran parte del proceso así que entre estudiantes, niños del cuido Divino Niño y vecinos del área de diseñó un mural sonoro con banco, un banco/jardinera circular, una plataforma de baile y presentaciones a modo de batey y un jardín. Hasta el momento hemos construido el mural, bancos y batey, y estamos en el proceso de crear el jardín.

¿Por qué tu interés en trabajar en este tema en particular junto a una comunidad desplazada o amenazadas por el desplazamiento?
Santurce y toda la zona de la Calle Loíza está amenazada por la gentrificación y el desplazamiento. Sin embargo, sus residentes luchan y, aunque esta no es una lucha de ahora, se recrudece con la especulación que ha acrecentado luego del Huracán María. Un sinnúmero de viviendas ahora se alquila a corto plazo, otras se venden por precios demasiado elevados y los comercios donde se encuentran productos de primera necesidad están siendo sustituidos por lugares de ocio, mayormente nocturnos y para turistas. Por eso mi interés en apoyar proyectos dirigidos a fortalecer los lazos comunitarios y la cultura. La población de adultos mayores es de las más afectadas y ellos tienen derecho a permanecer en sus casas y en su comunidad. Necesitan espacios públicos seguros con los que se sientan identificados y donde puedan compartir sus historias. Donde pueda ocurrir un intercambio intergeneracional que fomente la cultura del lugar.
¿Qué puedes añadir sobre tu deseo de compartir e involucrar a otras personas, incluyendo a tus estudiantes universitarios?
La comunidad tiene que ser parte del proceso de diseño y construcción. Es la forma en que se empodera y continúa defendiendo su derecho a prevalecer. Los estudiantes de arquitectura necesitan salir a la calle y saber que una ciudad se crea en colaboración. Cuando un diseñador toma todas las decisiones, no existe sentido de pertenencia con los espacios de uso común o de vivienda colectiva.
En el caso de la vivienda, las personas moldean los espacios poco a poco según sus necesidades e idiosincrasia. Sin embargo, es un poco más difícil con los espacios públicos. Estos pueden cobrar vida con los comercios, viviendas o espacios institucionales que tengan a su alrededor, pero si se encuentran aislados pueden permanecer deshabitados. Las actividades que ocurren en estos espacios son las que le dan vida y si las cualidades de estos espacios no se ajustan a lo que puede acontecer en ellos y a la cultura del lugar, es como una camisa de fuerza.
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En el proyecto hay una parte activa muy importante y que no solo le da forma al proyecto, pero también ayuda a formar a los estudiantes más allá del aula. ¿Cuál es el interés de ellos a corto o largo plazo? ¿Cómo ha sigo la interacción de la comunidad contigo, tus estudiantes y el proyecto?
Mis estudiantes son los mejores. Siempre he tenido un grupo de estudiantes comprometidos y solidarios. Este último proyecto ha enfrentado muchas dificultades, pero sin embargo nada los detiene y siguen trabajando con el mismo entusiasmo. Conocen la importancia de estos procesos y quieren trabajar con y para la gente de sus comunidades.
Ellos son Jorge René Ulloa Quiroga, Laura E. Rodríguez Rodríguez, Miguel A. Ortiz Berrios, Desireé A. Luna Rivera, Adriana Ocasio López, Andrea I. López Rodríguez, Alanis Rodríguez Villegas, Sophia Rivera Cruz y Francis Daniel Nina. Todos ellos tienen experiencias y talentos diversos que han aportado grandemente al proyecto. Jorge participó también en el taller realizado el año pasado en el Huerto de Capetillo como parte del Taller Creando Sin Encargos. Este taller lo ofrecí junto al arquitecto Ricardo Curet y también recibí el apoyo de la profesora y arquitecta Saritza Martínez.

Explícanos cómo, en este caso, identificaste a esta comunidad. ¿Omayra Rivera Crespo cuál fue tú proceso para entender que ibas a trabajar con esta comunidad y como identificaste el proyecto en concreto que realizarías allí?
Conocí la Casa Museo Ismael Rivera y a Ivelisse Rivera cuando trabajaba en el Museo de Arte Contemporáneo como coordinadora del MAC en el Barrio. Cuando la casa sufrió daños luego del Huracán María su entonces director ejecutivo, Roberto Beltrán me llamó para que hiciera la gerencia del proyecto de restauración. Esto lo trabajé junto al arquitecto Rafael Ramírez.
Ivelisse siempre expresó su deseo de volver a activar el espacio frente a la Casa y con ella y Roberto discutimos varias opciones. Luego estudié posibilidades de diseño con la comunidad y los estudiantes de Worcester, que llegaron a mi gracias a Puchi Plantón y el Taller Comunidad La Goyco. Pero sin la subvención de AARP y el proceso de diseño participativo con los estudiantes de arquitectura de la Universidad de Puerto Rico, nada de esto hubiera sido posible.
El proyecto lo he trabajado como profesora de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Puerto Rico con fondos externos del AARP Community Challenge. La propuesta la desarrollé con ayuda del Decanato de Estudios Graduados e Investigación (DEGI) basándose en las conversaciones con Ivelisse Rivera y Roberto Beltrán y en el proceso de acercamiento comunitario llevado a cabo con los estudiantes de Worcester Polytechnic Institute. Lo principal era que el terreno tuviera un espacio para presentaciones, mobiliario para sentarse y vegetación que lo delimitara. Eventualmente, el terreno necesita un espacio techado y una tarima formal.
¿Omayra Rivera Crespo cómo ves a largo plazo el proyecto, la continuidad de este? ¿Hay un plan de trabajo y paso de responsabilidades con la comunidad?
Se creará una programación para que el espacio, que pertenece a la Fundación Ismael Rivera, continúe en uso y se llevará a cabo una actividad de siembra y una reunión comunitaria para asegurar su apoderamiento y mantenimiento.
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Estudiantes participantes del proyecto:
Alanis Rodríguez, se encuentra en su último año de maestría en arquitectura. Desde el principio de su formación, su objetivo ha sido utilizar su conocimiento y estudios en arquitectura para el medio ambiente. Le apasionan los espacios verdes y la sostenibilidad, especialmente en un momento en que el cambio climático es una preocupación global.
Andrea López, es artista y fue quien diseño el dibujo para el mural Casa Museo Ismael Rivera. Actualmente es estudiante del Taller de Diseño Comunitario de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Puerto Rico.
Ricardo E. Curet Agrón, colaborador del Proyecto, posee un Bachillerato en Diseño Ambiental, un Certificado en Estudios Urbanos y una Maestría en Arquitectura, enfocada en el diseño comunitario, de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.
Laura Rodríguez tiene un bachillerato en Lenguas Modernas y maestría en Patología del Habla; profesión que actualmente ejerce. Decidir estudiar arquitectura no fue un cambio de carrera ni de parecer. Fue lo que siempre le inspiraba desde pequeña. Finalmente llegó a ella luego de explorar otras profesiones que aunque diferentes, todas estaban dirigidas a apoyar el desarrollo y bienestar de las personas.
Adriana Ocasio López tiene un bachillerato en Geografía e Historia de Arte & Arquitectura. Maestría en Arquitectura y Maestría en Planificación en proceso. Su deseo en estudiar arquitectura surge de su realidad como ciudadana y de su interés en fomentar espacios y ciudades diseñadas para todas.

Desirée A. Luna Rivera posee un bachillerato en Diseño Industrial en la Escuela de Artes Plásticas y una Maestría en Administración de Empresas con concentración en Mercadeo en la Universidad Interamericana de Puerto Rico. Desde que inició su carrera profesional, ha estado involucrada en proyectos y eventos destinados a la comunidad.
Francos Daniel Niña es abogado y profesor y escribió el libro El Nazareno sobre Ismael Rivera.
Jorge René Ulloa Quiroga es un arquitecto y diseñador industrial colombiano. En la actualidad, reside en Puerto Rico, donde se encuentra finalizando su maestría en arquitectura con la intención de obtener su licencia profesional. Su enfoque futuro está en proyectos que combinan desarrollo social y diseño participativo, colaborando en iniciativas como los proyectos de «Al son de Maelo» y «el huerto de Capetillo» lideradas por la profesora Omayra Rivera Crespo en la UPR-RP.
Miguel A. Ortiz Berríos es veterano de la US Navy y graduado en Administración de Empresas con concentración en Negocios Internacionales. Actualmente, se desempeña como Corredor de Bienes Raíces. Su interés por la arquitectura surgió desde temprana edad al observar cómo se preparaban los planos constructivos de residencias.
Sophia Isabel Rivera Cruz es una joven puertorriqueña egresada de la Maestría en Arquitectura en la UPRRP. Su enfoque académico se centró en proyectos comunitarios, como su colaboración con la Fundación Protechos y la limpieza de escombros y ofrecimiento de alimentos a la comunidad de Río Piedras a través de la Olla Común.
Vivienda de Comunidades Especiales en Puerto Rico: participación, adaptabilidad e interseccionalidad…

Dentro de su atareada agenda, Omayra Rivera Crespo junto a Luz Marie Rodríguez López publicaron el libro titulado Vivienda de Comunidades Especiales en Puerto Rico: participación, adaptabilidad e interseccionalidad. El mismo fue publicado con una subvención de la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades y el National Endowment for the Humanities.
En este libro se analizan los proyectos de vivienda que se construyeron como parte del programa de Comunidades Especiales en Puerto Rico. Este programa, cuyo principio base era la participación ciudadana, comenzó en 1997 en San Juan, ciudad capital, y ya en el año 2000 se había extendido a casi toda la Isla. Actualmente, estudiar este modelo y aprender de sus aciertos y desaciertos resulta relevante y necesario porque la reconstrucción de viviendas tras la devastación causada por los huracanes María e Irma en el 2017 y los terremotos del 2020, continúa siendo un asunto vigente.
Quiénes fueron los actores/agentes y cuál fue el grado de Participación Comunitaria que se desarrolló en los proyectos de vivienda en Comunidades Especiales son las preguntas fundamentales que dirigen la investigación que toma como punto de partida el trasfondo de la vivienda social en la Isla, las metodologías de diseño Participativo e interseccional y la historia del programa.
Porque en Puerto Rico es inusual que los estudios sobre la Arquitectura tomen en cuenta la experiencia de los Habitantes, durante la Investigación se visitaron algunos de los proyectos de Comunidades Especiales y se Realizaron Evaluaciones Post -Ocupación que se basaron en la observación y en entrevistas a algunos de los residentes de los proyectos. Con ello, se pretendía indagar hasta qué punto los residentes actuales participaron en el diseño y construcción de sus Viviendas y cómo las han Adaptado o Personalizado.

Luz Marie Rodríguez López es doctora en Teoría e Historia de la Arquitectura. Cursó sus estudios de grado en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, Universidad Politécnica de Cataluña. Ha sido docente en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Puerto Rico, la Escuela Internacional de Diseño en la Universidad Ana G. Méndez en Gurabo y la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico.
Omayra Rivera Crespo es Doctora en Arquitectura Graduada de la Universidad Ramón Llull de Barcelona, tiene una Maestría en Arquitectura de la Universidad Estatal de Arizona y una Licenciatura en Diseño Ambiental de la Universidad de Puerto Rico.


