Flora borinqueniana: tres siglos de ilustraciones botánicas es un texto profundiza la construcción del conocimiento botánico y sus intersecciones con la historia, la sociedad, la naturaleza y el arte puertorriqueño desde finales del siglo XVIII hasta principios del siglo XX.
Durante su etapa universitaria en el Recinto Universitario de Mayagüez (RUM), el Dr. Eugenio Santiago Valentín comenzó a desarrollar un profundo interés por la botánica en Puerto Rico. Este interés se ha convertido en un proyecto de vida, que lo ha llevado a explorar archivos históricos y museos en la isla en busca de información relevante. Tras tres décadas de dedicación a estudios e investigaciones, se materializa la exhibición “Flora Borinqueniana: tres siglos de ilustraciones botánicas” en el Museo de Arte del RUM y en el Museo de Historia, Antropología y Arte de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Río Piedras, así como una publicación digital que puede ser descargada.
En entrevista con El Adoquín, nos cuenta que cuando era estudiante de bachillerato en el RUM, visitaba frecuentemente la biblioteca del recinto, particularmente la Colección Puertorriqueña. Aquí, en una ocasión, “me percató de unas vitrinas en cristal que tenían varias acuarelas de Agustín Stahl, que para entonces estaban depositadas en el acervo de la biblioteca. Aquí fue que conocí la figura de Stahl. El ver las acuarelas fue como una revelación, por lo hermosas que eran. Eso me hizo investigar más y más sobre la obra de Stahl”, sostuvo.
El doctor Eugenio Santiago Valentín, profesor del Departamento de Biología del Recinto de Río Piedras de la UPR y director del Herbario del Jardín Botánico. Fue el responsable de la redacción del libro y de la curaduría de la exhibición. En consonancia con los intereses del autor, la publicación ofrece una perspectiva multidisciplinaria sobre la construcción del conocimiento botánico en las islas de Puerto Rico. Destacando un intercambio de saberes que vincula la botánica, el arte, la historia, la cultura y la sociedad puertorriqueña desde finales del siglo XVIII hasta el primer tercio del siglo XX.
Esta visión pluridimensional es innovadora y relata una historia que no había sido narrada hasta la realización de este proyecto. El texto explora en profundidad la construcción del conocimiento botánico. También sus conexiones con la historia, la sociedad, la naturaleza y el arte de Puerto Rico. Además, incluye documentos históricos, imágenes e ilustraciones de algunos naturalistas que contribuyeron a estos saberes científicos. Los cuales sirven como reflejo de los distintos momentos históricos.

En el siglo XVIII, se destacan figuras como Martín de Sessé y Lacasta, así como Nicolás Baudin. Sessé y Lacasta (1751-1808), fue un médico aragonés, que lideró la Real Expedición Botánica a Nueva España y exploró Puerto Rico entre 1796 y 1797. Contribuyendo al establecimiento del sistema de clasificación vegetal linneano en los territorios novohispanos. Por otro lado, Baudin (1754-1803), capitán y naturalista francés, realizó exploraciones en las regiones noreste y este de Puerto Rico durante el mismo periodo. En una misión destinada a recuperar objetos de historia natural.
En el siglo XIX, surge la figura de Agustín Stahl -quien despertó al autor un gran interés por la botánica-, junto al Dr. Domingo Bello y Espinosa. Stahl (1842-1917). Originario de Curazao y criado en el oeste de Puerto Rico, es reconocido como el primer científico puertorriqueño y el padre de la botánica en la isla. Todo gracias a su obra Estudios sobre la Flora de Puerto Rico. El Dr. Bello y Espinosa (1817-1884), natural de Tenerife, residió en Mayagüez durante tres décadas. Donde se dedicó a estudiar e ilustrar la fauna y flora puertorriqueña en sus Apuntes para la flora de Puerto Rico, publicados en 1881 y 1883.
Para el siglo XX, el doctor Santiago Valentín resalta la labor de dos mujeres en el ámbito de la botánica en Puerto Rico: Ana Roqué de Duprey y Frances W. Horne. Roqué de Duprey (1853-1933). Nacida en Aguadilla, fue una educadora, sufragista y naturalista que también se destacó en el ámbito cívico e intelectual de la sociedad puertorriqueña. Entre 1906 y 1925, elaboró la obra Botánica Antillana. Por su parte, Horne (1873-1967), originaria de Nueva York, llegó a Puerto Rico en 1918, donde se dedicó a ilustrar aves y plantas.

“La publicación enlaza el conocimiento de contribuciones previas -y dispersas- de otros autores con mi trabajo original, resultado de décadas de investigación. El trabajo está ilustrado con una selección representativa de los aproximadamente 250 objetos que se presentaron en la exhibición. La cual incluyó ilustraciones botánicas, así como objetos arqueológicos y pinturas de artistas reconocidos. Además de mapas, libros, fotografías, partituras, especímenes de herbario y plantas vivas. Esta publicación busca inspirar a la ciudadanía a conocer, valorar y proteger el acervo botánico puertorriqueño”, comentó el doctor Eugenio Santiago Valentín.
Sobre esta publicación, el presidente de Para la Naturaleza, el Lcdo. Fernando Lloveras San Miguel expreso: “La conexión entre el patrimonio natural y cultural de Puerto Rico está presente en nuestra misión como organización. Flora borinqueniana: tres siglos de ilustraciones botánicas, es parte de una larga tradición de proyectos culturales que recalcan la importancia de la conservación. Además hacen accesibles al público importantes piezas del patrimonio puertorriqueño”.
El libro Flora borinqueniana: tres siglos de ilustraciones botánicas, está disponible en versión digital descargable, libre de costo a través del portal: paralanaturaleza.org/floraborinqueniana
La exhibición Flora borinqueniana: tres siglos de ilustraciones botánica es una colaboración de Para la Naturaleza, el Museo de Arte de la Universidad de Puerto Rico, Recinto Universitario de Mayagüez, el Museo de Historia, Antropología y Arte de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Este proyecto fue posible gracias a la aportación de National Endowment for the Humanities en colaboración con el Instituto de Botánica de Para la Naturaleza.


