La lengua es la máxima señal de identidad de un pueblo, cualquier país que se respete la protege, la cuida, la acrecienta. Lo colonial es ningunearla y suplantarla, porque la lengua es lo más parecido a la libertad. Puerto Rico ha sido un pueblo heroico en defender lengua, cultura e identidad. Trataron de suplantárnosla a principio del siglo XX, pero el pueblo y los maestros la defendieron.
No todos los pueblos dominados por los imperios lograron tal hazaña de mantener su lengua materna. Las colonias sucumbieron ante los imperios y perdieron su lengua, Puerto Rico no. Los indios en Estados Unidos, los hawaianos en Hawái, en Filipinas, en la India, etc. les fueron suplantando sus lenguas. Pero hoy el problema, es que nos invaden desde adentro, fuerzas anexionistas anti-puertorriqueñas, que quieren un Puerto Rico sin puertorriqueños, sin historia, sin orgullo propio y sin olimpismo.
Preservar la lengua en Puerto Rico es parte de nuestro orgullo y sentimiento nacional. La lengua es el oro de nuestra cultura, un pasaporte verbal que nos comunica con más de 600 millones de hispano parlantes en varios continentes. Y esa realidad es una gran fuerza económica y espiritual. Como escribió mi padre Salvador Tió “Geográficamente somos una isla, pero culturalmente somos un continente”. Recordemos que es en español, que nuestros cantantes y compositores se han hecho millonarios y de prestigio a nivel mundial. No se descoloniza a un pueblo disminuyendo o desfigurando su lengua.
Añádale otro beneficio, dominar la lengua propia es indispensable para el desarrollo de la inteligencia de los jóvenes. Si careces de palabras suficientes para expresarse con fluidez, la inteligencia se atrofia, porque pensamiento y palabra van unido. De poco vale tener ideas, si carecemos de palabras suficientes para expresar lo que pensamos y sentimos. Por algo la máxima “lenguaje defectuoso, pensamiento defectuoso”
Limitar la expresión verbal o escrita de los jóvenes es una forma de maltrato, de empobrecimiento espiritual. Y se empeora porque han desterrado de los salones de clases nuestra literatura, nuestra poesía, que los ayuda a encontrarse consigo mismo, los sensibiliza, los hace mejores, les da fuerza de vida. “La educación fuera de la cultura es un cascarón vacío”
Inaceptable preparar un plan educativo que no fortalezca la enseñanza del español en las escuelas tanto públicas como privadas, y el inglés como segundo idioma. El dominio de la lengua propia hace posible aprender mejor una segunda lengua, y ayuda al desarrollo de futuros profesionales en todos los campos.
Resultado de este ninguneo enseñando español, es la deserción escolar, cuando los jóvenes no poder entender bien lo que leen huyen del salón que los mantiene al margen. Otros llegan a la Universidad sin lenguaje suficiente, para poder redactar un ensayo, y hay estudiantes de leyes, incapaces de redactar un alegato. El abogado podrá tener razón en el caso que lleva, pero sin lenguaje suficiente lo perderá .
Ningunear la lengua, solo llevaría a desfigurar una lengua rica en matices, para deformarla en un lenguaje tosco, defectuoso, chato, afectando la capacidad creadora y económica de un país. Perder nuestra lengua es perder nuestra alma y nuestra libertad. Un lenguaje mediocre solo producirá sociedades igual de mediocres. Puerto Rico ha sido heroico al resistir y defender la lengua materna y esa lucha no termina. Recuerdo mi verso “una lengua que no se cuida es como un hijo que no se besa.” Amemos nuestra lengua, cuidémosla, porque es parte de nuestro ser, de nuestra alma, sino seríamos unos desalmados.


