El asesinato despiadado, siniestro, perverso contra Gabriela Nicole Pratts propio de una película de horror y perpetrado por jóvenes estudiantes, en complicidad con algunos mayores, deja al descubierto la crueldad de una subcultura de la droga, que nos asfixia y angustia. Y que ha estado creando una dicotomía social y unos graves problemas que apenas se atienden.
No es la única causal del crimen, pero repugna y duele ver a una joven de 16 años apuñalada ocho veces, frente a una madre horrorizada, angustiada e impedida por la fuerza, de poder auxiliar a su hija y evitar la tragedia.
Desconcierta, duele, y ofende un crimen tan opuesto a nuestro “Ay bendito”, a nuestra forma de ser colectiva. El “Ay bendito” que dice mucho de nuestra cultura de compasión, generosidad y solidaridad ante las injusticias que es parte de nuestra identidad. Pero el «ay bendito», fue el gran ausente en este crimen, la crueldad fue la protagonista. Y está realidad nos obliga a preguntarnos muchas cosas como sociedad.
Ante este crimen siniestro, una de las interpretaciones en la prensa fue y cito: “Expuesta la falta de valores de la juventud”. Sin embargo, lo que está dramáticamente expuesto es la falta de valores de una sociedad y de un gobierno, que ha sido consistente en practicar y premiar la corrupción y despreciar la virtud, y ello tiene consecuencias, porque va afectando la salud moral de un pueblo.
Estamos sufriendo las consecuencias de vivir en una sociedad con más puntos de drogas, que de escuelas. Y a pesar de ello hay menos policías que nunca, para proteger o prevenir crímenes. Esta joven, por años, tuvo que cambiar de escuela ante el acoso constante, y pregunto ¿dónde estaban los trabajadores sociales, las autoridades y directores de la escuela?
“La educación fuera de la cultura es un cascarón vacío”, y eso acarrea otras consecuencias. No es que los jóvenes carezcan de valores, es que apenas se los transmite la escuela, o lo que permitimos que les influyan es lo peor de una programación de televisión y cine sangrienta y violenta.
La carencia de valores alienta una baja autoestima y se agrava cuando muchos estudiantes vienen de familias disfuncionales y viven rodeados de punto de droga, violencia y miedo. Como resultado, producimos hijos vacíos. Ese vacío desnaturalizante se llena con cualquier cosa, con la droga embrutecedora, con la violencia sin sentido y con la crueldad.
Oportuna la frase de Salvador Tió “Una juventud se llena de narcóticos, cuando no puede llenarse de propósitos”.
Desde Aibonito, escribió en las redes sociales, el Sr. Wilfredo José Burgos, una reflexión, que merece repetirse .Y cito un fragmento: “Esta violencia, además de ser el resultado de un abandono multidimensional, de una brutal criminalización de la pobreza y de un despilfarro de fondos no utilizados para programas de rehabilitación, también responde al desmantelamiento sistemático de la infraestructura social y comunitaria que durante años sostuvo centros de salud municipales, escuelas públicas y programas culturales que ya no existen».
«A un abandono intergeneracional donde la falta de inversión y atención se ha acumulado por décadas, produciendo una crisis que, aunque parezca repentina y sorpresiva, es lenta y estructural; a políticas públicas descoordinadas y sin visión de largo plazo, muchas veces diseñadas sin consultar a las comunidades afectadas; al desplazamiento económico y migratorio que debilita redes familiares y comunitarias; y a una narrativa mediática que estigmatiza en lugar de visibilizar soluciones, reduciendo así la presión pública para una intervención real».
«Como es de esperarse, nada de esto se ha erradicado en lo más mínimo, y no fue ni ha sido atendido por ninguna entidad gubernamental local, mucho menos regional o nacional. La guerra entre residenciales sigue. Los bichotes — y bichotas — siguen apareciendo acribillados al amanecer. La tasa de suicidios no ha mermado. Y vidas inocentes acaban por trifulcas que, muchas veces, radican en nimiedades o situaciones que ameritan, en contra de toda ira, algún modo de diálogo sensato”.
Mientras la policía que protege y previene ha mermado considerablemente, pero hay fondos para los amigos del alma. Mientras el gobierno ha abandonado y quitado los fondos a los trabajadores sociales en las escuelas, pero el departamento de Educación se ha usado como la ATH de un partido, Acaso eso no genera un ambiente de violencia inseparable de la falta de valores.
Miseria espiritual se siente en este crimen. Lo nutre un sistema público de enseñanza cuando en los salones de clase, los estudiantes apenas conocen a nuestros poetas y literatos e historia. No han leído poemas que les lleguen al corazón, que los sensibilicen. Un sistema educativo que destierra la poesía, el deporte, el arte, la literatura, nuestra historia, los libros formativos, del currículo, es despojarlos de sueños, esperanzas y posibilidades. Estamos ante un sistema educativo que se niega a educar a los puertorriqueños a ser puertorriqueños. Que más violencia que esa. Porque además es una manera de evitar que puedan verse los jóvenes reflejados en lo mejor de ellos mismos.
Salvador Tió puso el dedo en la llaga cuando proféticamente advirtió hace más de 30 años “Algo mucho más grave está ocurriendo. Y yo me pregunto, ¿no será la degradación del sentimiento nacional una de las causas de esta hecatombe?… Si el sistema de instrucción de Puerto Rico no puede hallar los medios y maneras de despertar en cada puertorriqueño el orgullo de sí, de su cultura, su lengua y su historia, en una generación más habrá aquí un pueblo roto, vuelto contra sí mismo, y se habrá sustituido su voluntad de ser y de permanecer por los paraísos artificiales de la droga o el tranquilizante de los cupones de alimentos”. Y ahí estamos.
El testimonio que hace unos años me diera un ex pelotero, llamado Luis Enrique Torres de 70 años, corrobora la necesidad de conocer a nuestros patriotas, porque les sirve de modelaje. Cuando me contó que de joven se escapó de la escuela en dos ocasiones, pero cuando en sexto grado leyó un libro de texto titulado “Puertorriqueños Ilustres”, decidió permanecer en la escuela; pensó «si ellos podían hacer grandes cosas, el también podría lograrlo.
Nuestra cultura narra nuestra mejor historia, pero la han invisibilizado. Iluminan las palabras del poeta José Martí: ¿A dónde ir un pueblo de hombres que haya perdido el hábito de pensar con fe en la significación y alcance de sus actos? El bullicio de una prosperidad siempre incompleta- ¿quién es el ignorante que mantiene que la poesía no es necesaria para los pueblos? La poesía, que da aliento a los pueblos, es más necesaria que la industria misma, pues esta le proporciona el modo de subsistir, mientras aquella le da el deseo y la fuerza de vida”.
Fuerza de vida no se gana con el salvajismo penal o imponiendo la pena de muerte que lo que hace es alimentar la violencia en la sociedad.La pena de muerte que se la impongan al negocio de la droga, legalizándola. En medio de este caos y sin casi policías, el Presidente de la Cámara de Representantes acaba de presentar un proyecto de ley para evitar que se inspeccionen los furgones, en Puertos, qué es cómo abrirle una avenida expreso al narcotráfico. Pero después dicen que los jóvenes carecen de valores.
Oportuno recodar que cuando Puerto Rico sufrió miseria en las primeras décadas del siglo XX, esa maldad era desconocida, Porque en ese entonces, la droga embrutecedora y la subcultura de la droga no eran parte de nuestra realidad. No es desde la corrupción que se combate el crimen. Es desde el amor a un país, y su pueblo, y culturas inseparables del concepto del honor, de la dignidad del hombre, del temor a Dios, la lealtad a la familia, de la solidaridad entre unos y otros, la indignación ante las injusticias, el deber del hombre con su prójimo. etc. Valores que son parte de nuestra identidad y desde los cuales formamos seres humanos útiles y necesarios.
Entremos a las escuelas, a las comunidades, a los caseríos, a los barrios con guitarras, teatro, música, poesía, arte; literatura, los pueblos, necesitan belleza, son un oxígeno que da vida y humaniza. Estoy segura que esas jóvenes estudiantes, si hubieran estado expuestos a la poesía, al arte, no se hubieran convertido en asesinas. Una sociedad sin valores es como un pozo seco en épocas de sed.
Puntos de drogas
sin punto final
a punto de pistola,
inyectan vacíos
en los brazos y mentes,
trafican angustias
apresan futuros
acribillan los sueños.
Pues al noble y leal cordero,
escudo de mi patria,
lo han convertido en mula
por donde entra la muerte.



Elsita estoy totalmente contigo, pero yo que a dia como abogada de defensa federal veo de cerca esa juventud y su crianza, hay mucho mas que las ensenanzas en las escuelas, son ninos criados sin padres (ambos) por las abuelas porque su padre lo abandono y su madre es muy nina (15-16 anos) para hacerse cargo. Ninos criados en caserios que TODO LO QUE VEN Y CONOCEN cuando crecen son los mayores vendiendo y comprando drogas, las armas largas, la matanza y el mucho dinero. NO CONOCEN el mundo en que tu y yo criamos a nuestros hijos. No saben lo que es eso. Nunca lo han vivido. Como podemos esperar que las escuelas le den lo que no tienen en su entorno familiar y vecindario. Para apreciar el arte necesitan mucho mas y no lo tienen. Que podemos hacer, no se, yo desde mi posicion trato de ayudarlos y darles una esperanza de futuro mejor, pero tienen que labrarselo ellos mismos en un pais donde no hay trabajo y mucho menos para jovenes que apenas tienen un noveno grado o high school y no han aprendido nada mas que armarse y vender droga.
Coincido que la crianza es importante pero el modelo de crianza que nosotros vivimos de niños, de un padre y una madre ocupados por sus hijos eso sea deformado a mi entender en gran medida por la subcultura de la droga yo me cría al lado del caserío Lloréns enTorres, en la calle doncella número 32, y yo jugaba con niños del caserío que iban a casa, se les dejaba hasta regalos de Navidad los portones estaban abiertos y las bicicletas se quedaban afuera en el patio, nunca se robaron una, y los muchachos y las madres inculcaban a los hijos la necesidad de educarse, Para progresar. Sin embargo esa realidad los caseríos hoy día ha sido trastocada, y tengo otro ejemplo así unos años a mí invitaba una gran educadora que se llama Estrella Luna Era una maestra en Corozal, en un escuela rural de bajos ingresos, y allí celebrábamos a los niños escritores y se le publicaban sus poemas o sus cuentos Estaban en segundo grado, esa maestra les leía en segundo grado Antonia skarmeta , A, Neruda a grandes escritores de Puerto Rico Y luego te enseño las fotos de las actividades que se hacían, Las cosas que esos niños escribían cómo se expresaban tenían todo que ver con el salón de clase, pero tenían unos padres que los apoyaban, Sin embargo todo es hermoso trabajop era mal visto por la directora de la Escuela que le hacía la vida imposible, A la profesora Por eso ella pidió traslado y la llevan al otra escuela del caserío llorenTorres, Y le digo oye no me has invitado este año hablarle a los niños como dice no Elsa es que no saben leer y escribir digo pero como lo van a hacer si tú eres una gran profesora Y yo me dijo y la del año anterior también era una gran profesora, pero los padres no los ayudan, no estudian con ellos no lo supervisan, de todas maneras fui a la clase y ella era tan magnífica que ella logró que los niños hicieran análisis de poemas Ilustrando los con dibujos, la dicotomía social consistía en que esas escuelas en la órbita de los puntos de droga , El niño no tenía incentivo de estudiar, Porque su tío tenía un gran carro tirando droga, vivía muy bien y entonces ese mundo tiene que luchar con esa realidad y dentro de esa misma visión cuando fui a dar talleres de poesia de voluntaria a la cárcel de mujeres en Bayamón , Me tocó un grupo de mujeres de máxima custodia una de ellas llevaba años en reclusión, se había escapado desde los 14 años de su casa, compañera de gatilleros, había visto morir amigos, La familia ni la visitaba y yo de pronto iba a ir a hablarle poesia, me gustaría después pasarte la carta que ella escribió pero te voy a decir que la poesia la transformó descubrió lo mejor que había en ella misma que no sospechaba y que además era una excelente escritora No sólo la sensibilizó sino que ya está en la libre comunidad y como ella dijo desde la que pues sí vino a mí descubrí que podía usar palabras buenas me vi reflejada en otro espejo, Si la Escuela la poesia el arte pueden hacer mucho yo lo vi nadie me lo contó, hay que darle paso a la emoción poética, y como las capté Le hice al principio una sola pregunta en este pequeño cuarto que apenas cabemos que es lo más libre que hay aquí me preguntaron con sus ojos, y les contesté La lengua, la lengua en la sangre del espíritu podrán gastar usted expresa pero su espíritu no, y les empecé a hablar de Mandela de cómo estuvo 27 años en una cárcel que si estiraba los brazos sus dedos tocaban las paredes pero que el poema Invictus lo salvó soy el capitán de mi alma ,, la historia es larga y no te la puedo hacer toda pero créeme que la Escuela la Literatura el arte pueden arrancarle revólveres de las manos a los hombres pueden devolverle lo mejor de su alma, y que la educación fuera de la cultura es un cascarón vacío, y no estamos haciendo nada para combatir esa realidad monstruosa de la sepultura de la droga ni para ayudar esos jóvenes que muchos de ellos tienen mucho talento, pero no se los educa y el Magdalenano es un caso aislado ,,pero me encantaría hablar contigo y se agradece tu reflexión porque también es cierta, Y muchos besos tropicales, y perdona cualquier error porque lo he dictado
Elsa, diste en el clavo. Desde que los padres, algunos por dejadez otros por necesidad, de estar fuera de la casa, han permitido las escuelas y la calle sutituyan su educacion moral.