Las diatomeas bentónicas de la Reserva Natural de Isla de Mona son algas microscópicas unicelulares que viven en el fondo acuático de las playas. Estas algas microscópicas son organismos fotosintéticos, que producen su propia energía y convierten el dióxido de carbono disuelto en el agua en oxígeno. Las diatomeas son una fuente importante de alimento para los organismos superiores en la cadena de alimentos, tales como el zooplancton, organismos invertebrados y peces pequeños. Estas algas son los únicos organismos en el planeta cuyas paredes celulares están compuestas de sílice. La pared celular dura y porosa de la capa externa, o teca, de las diatomeas se le llama frústulo. Las diatomeas parecen unas delicadas cajas de cristal, en donde a la parte superior del frústulo se le llama “epitheca” y a la parte inferior se le llama “hypotheca”.
Estas algas microscópicas generalmente se reproducen asexualmente por mitosis. Interesantemente, se debe resaltar que las diatomeas producen entre un 20 por ciento y un 30 por ciento del aire que se respira en nuestro planeta. Esta es otra razón adicional por la cual debemos preservar los cuerpos de agua en el mundo. Curiosamente, a través de los millones de años, cuando las diatomeas mueren en el mar, sus restos de sílice quedan juntos y forman la tierra de diatomeas o “diatomaceous earth”.
La tierra de diatomeas es un mineral que se forma a partir de las diatomeas “fosilizadas”; estas se extraen para una serie de fines industriales, como por ejemplo para ser utilizados como filtros. Las diatomeas son los protistas más diversos en el planeta Tierra y a su vez son células eucariotas. Se estima que existen entre 20,000 y 2 millones de diatomeas en el mundo, y los científicos en todas partes siguen descubriendo nuevas especies de diatomeas cada año.
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La taxonomía morfológica de las diatomeas es bastante complicada. Sin embargo, a pesar de su complejidad, se pueden apreciar y observar las hermosas formas de las diatomeas cuando son observadas bajo el microscopio. Desde mi infancia, mis hermanos Julio, Ricardo y Javi y yo hemos estado expuestos a este fascinante mundo de las algas a través de mi padre, el Dr. Nelson Navarro Ramas, quien es biólogo marino y experto en las diatomeas del Caribe. No obstante, finalmente me pude sumergir y maravillarme con estas algas microscópicas cuando fui estudiante de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico (PUCPR) e hicimos investigación científica en el tema. Nosotros, los estudiantes en el Club de Biología, fuimos a un viaje de excursión por una semana a la Reserva Natural de Isla de Mona.
Durante la estadía, recolectamos muestras de algas microscópicas en diferentes playas de la Isla Mona. Las muestras se preservaron en formalina para luego analizarlas en el laboratorio de la PUCPR. Luego de la excursión, estuvimos durante un año observando y analizando bajo microscopios de luz las muestras obtenidas. Posteriormente, en el año 2000, mi padre, una colega estudiante y yo publicamos juntos los hallazgos científicos en el Journal Acta Científica. Siendo este el primer estudio científico sobre las diatomeas bentónicas de Isla de Mona. En los resultados se reportaron ciento cuarenta y ocho especies de diatomeas. Dieciséis fueron citadas por primera vez para Puerto Rico. Once de ellas eran nuevas citas para el Mar Caribe y una nueva cita para el Mar Caribe y el océano Atlántico. La mayoría de las diatomeas bentónicas recolectadas en Isla de Mona eran episámicas (adheridas a los granos de arena).
El viaje a Mona fue uno muy gratificante; recuerdo la gran cantidad de iguanas endémicas (Cyclura cornuta stejnegeri). Esta isla es un bello lugar para contemplar la noche estrellada y las constelaciones, pues no hay contaminación de luz. Eso sí, un triste recuerdo del viaje, fue que alguien engañó a un grupo de hermanos y hermanas de la República Dominicana. Los llevaron en una embarcación durante la noche, los abandonaron a su suerte y les dijeron que habían llegado a Puerto Rico.
Al día siguiente, la Guardia Costera se los llevó en helicópteros a todos para una base militar para luego repatriarlos. Sin embargo, antes de que llegaran los helicópteros, tuvimos un amistoso juego de baloncesto entre los estudiantes de la PUCPR con nuestros hermanos dominicanos. La Reserva Natural de Isla de Mona, es un hermoso paraíso terrenal. Es el santuario de vida silvestre más remoto y prístino de nuestra bendita Isla del Encanto.


