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Historia

Luis Muñoz Marín y su giro político hacia la autonomía

Por 10 min lectura
Luis Muñoz Marín

La poeta Clara Lair publicó en el Puerto Rico Ilustrado en la década del 30, un artículo muy revelador, titulado: Un caso de leyenda. En el mismo se sorprende por el lenguaje político novedoso que Luis Muñoz Marín, articula sobre la independencia.

Aquí un fragmento de su escrito: «Desde su retiro en Nueva York, él era partidario de la independencia … Después de la palabra independencia, pronunciaba siempre la palabra economía. Dicha en forma dramática. Había oído yo en Puerto Rico esa palabra” independencia” dicha en tono dramático, seguida invariablemente de los conceptos, dignidad, sacrificio, honor. Y hallaba ahora algo de novedad y sorpresa en el lenguaje de aquel joven super civilizado, que acompañaba la temible frase independencia ‘con un exacto cálculo de números».

El binomio de juntar en su prédica ambas palabras, economía e independencia, nos ayuda a entender, y nos aclara las razones que influyen en el giro ideológico de Luis Muñoz Marín hacia la autonomía. Muñoz entendía que, sin un desarrollo económico, no podía lograr la necesaria justicia social que fue su honda y principal preocupación. Muñoz sentía como propio el dolor del jíbaro, “el bagazo olvidado” de la sociedad; el mismo que él pondrá como símbolo en la bandera de su partido en 1938. Entendía que ese dolor, el hambre, sólo se podía combatir, desde un vigoroso desarrollo económico.

No estuvo exento de angustia el abandonar el independentismo. Lo cierto es que le venía de forma natural optar por la autonomía, siguió la prédica autonomista de Román Baldorioty de Castro. Visión que también heredó de su padre, Luis Muñoz Rivera, éste a su vez de Baldorioty, convirtiéndose luego en su heredero político. Desde la afirmación puertorriqueña la visión autonomista de Baldorioty fue trascendental y sigue vigente. Su proyecto estuvo basado en lograr una constitución para promover el desarrollo económico, educativo y social de Puerto Rico como país.

Colección de Fotos del Periódico El Mundo. UPR Río Piedras.

Estamos hablando del Muñoz Marín de la primera mitad del siglo XX, cuando Puerto Rico padecía una miseria brutal. Eran los tiempos del pie descalzo, del plato hambriento, del bohío indeleble, del analfabetismo, de la tuberculosis, de la miseria palpable de hombres y mujeres desnutridos. También sentía angustia al no optar por la libertad e independencia que anhelaba, el drama estaba servido. Pero Muñoz pacta con la realidad, para él, el status estaba en función del pueblo, no a la inversa. Y la miseria que sufría su principal preocupación.

Por ello, no nos extraña que, cuando Muñoz regresa a Puerto Rico, en la década del treinta, no va a ingresar al Partido Independentista, ni al de su padre. Ingresa en el Partido Socialista con Santiago Iglesias Pantín. En ese mismo artículo Clara Lair lo expresa: “Y en pleno apogeo del partido de su padre, en donde hubiera podido tener el puesto honorífico y sin responsabilidad que quisiera, en Puerto Rico, predicó el socialismo”.

La honda preocupación de Luis Muñoz Marín, por la justicia social ya lo había manifestado en verso, en el 1920, con su poema titulado Panfleto:

He roto el arcoíris contra mi corazón,

cómo se rompe una espada inútil contra una rodilla.

He soplado las nubes de rosa y sangre

más allá de los últimos horizontes.

He ahogado mis sueños

para saciar los sueños que me duermen en las venas

de los hombres que sudaron y lloraron y rabiaron

para sazonar mi café.

El sueño que duerme en los pechos estrujados por la tisis

(¡un poco de aire, un poco de sol!);

El sueño que sueñan los estómagos estrangulados por el hambre

¡un pedazo de pan, un pedazo de pan blanco!);

El sueño de los pies descalzos

(¡menos piedras en el camino, Señor, menos botellas rotas!)

Soy el panfletista de Dios

Y voy con la turba de hombres y mujeres hambrientos,

Hacia la gran aurora.

 Ante la caótica realidad económica que padecía la mayoría de la población, Muñoz va a privilegiar la justicia social, sobre el status. Entendía que era imposible combatir el hambre, sin un desarrollo económico vigoroso. En su giro político, hay una consistencia en su pensamiento, el tema de la Justicia social, era lo que gravitaba en su corazón, y fue su honda preocupación desde su juventud. No existió tal chantaje, lo que llevó a Muñoz a optar por la autonomía, le venía de forma natural. Autonomía que es también la historia de Puerto Rico.

Tampoco podemos sacar de la ecuación que tomó su decisión, teniendo en cuenta que le hablaba a un pueblo conservador, cauteloso, que tampoco favorecía la independencia. A pesar del descontento político que se padecía, ante los atropellos de las nefastas políticas económicas impuestas por el gobierno norteamericano. Imposiciones que fueron causantes de la miseria que fue creciendo los primeros 40 años luego de la invasión.

Sabía el invasor, que la caña era el oro de la época, y que para su explotación se necesitaban grandes extensiones de terreno. Entonces devaluaron nuestra moneda, nos impusieron contribuciones sobre la propiedad y eliminaron el crédito. Crearon los mecanismos para facilitar el despojo de nuestras tierras agrícolas. El propósito era claro: beneficiar a los grandes señores de la caña. Ese fue el plan y el causante de una miseria; que no se vivió en tiempos de España.

Es en ese contexto que ubicamos al Muñoz político que iba de batey en batey, de pueblo en pueblo, hablaba con el campesinado, conocía su pensar y sentir. Sabía que sin unas garantías económicas, no iban a conseguir que ese mismo pueblo que lo apoyaba, lo siguiera.

Gobernador Muñoz Marín hablando con un campesino cuya casa fue averiada por el huracán. ca. 1956. Colección de Fotos del Periódico El Mundo. UPR Río Piedras.

El historiador Carmelo Rosario Natal en su libro titulado, Luis Muñoz Marín, Inédito, coincide con dicha apreciación, y lo cito: “Luis Muñoz Marín, no se hizo autonomista porque fuera víctima de un chantaje del FBI. Ello ocurrió como resultado de un largo proceso en el que siempre primaba en su mente la búsqueda de las condiciones económicas favorables para la inmensa mayoría de la gente puertorriqueña”.

Podemos entender que el giro de Muñoz hacia el autonomismo provocó entre un sector del independentismo indignación, malestar, frustración. Entendían que su cambio político a la autonomía estaba errado, que se equivocó. Pero lo que es inaceptable, por falso, es alegar que optó por la autonomía por un chantaje del FBI, cuando hay pruebas irrefutables que desmienten el supuesto chantaje.

Es absurdo ignorar y obviar la nobleza del pensamiento, que se corrobora con su obra como gobernador.   Tuvo la convicción que solo da la consistencia, por ello pudo acabar con la miseria en una generación y forjar un mejor país. Lo hizo, dejando un país mucho mejor que el que encontró.   Lo logró desde una hacienda pública honrada junto a una generación de hombres y mujeres que coincidían con su visión de justicia social.

La genuina preocupación por el jíbaro olvidado marcó su juventud y su vida. Su prédica por la justicia social no fueron palabras vacías, se comprueba en su vejez, con una carta. La misma vuelve a reforzar lo genuino de su sentir, cuando a cinco años, antes de su muerte, en 1975, Muñoz le contesta una carta a Jacinto Sugranes, en respuesta a la foto que éste le enviará de un jíbaro.

Mi querido amigo Sugranes, (Fragmento)…

“Le guardo el más entrañable cariño de mi corazón, a este hombre anónimo en el retrato, presente en el trasfondo del panorama histórico de Puerto Rico, a quien le debo la más profunda motivación de mi vida como puertorriqueño. Si estuviera consciente en la hora de mi muerte, está es la última imagen que quisiera ver, junto a la de mis seres queridos inmediatos. Así de mucho lo he querido y lo quiero, así de mucho me duele, no haber podido, o saber hacer más por él, en su difícil transformación a los tiempos de ahora. Le abraza LMM”.

Carmelo Rosario Natal, en el capítulo 5 titulado: Luis Muñoz Marín y el chantaje del 1946, Fin de una leyenda. Origen y difusión de una leyenda, desmenuza el tema y concluye con evidencia que se trata de una invención fantasiosa y falsa contra Muñoz Marín.  Revela que la “fantasía” parte de la novela del español Manuel Heredia, escrita en 1973. En ella ubica a Muñoz e Inés en Washington, sin estar casados. Era la época del White Slave Trade Fight, conocido como el Act Mann, aprobada por el Congreso de los Estados Unidos, el 25 de junio de 1910.

Heredia cuenta que se trata de una ley del Congreso que prohíbe que un hombre casado, pueda en los Estados Unidos, ir de un estado a otro, con una mujer que no sea la legítima esposa y se hospede en hoteles. Añade que el FBI le dio a Muñoz un plazo de dos meses para suspender acciones en su contra, si dejaba el tema de la independencia. De ahí van a surgir diversas diferentes variantes del chantaje que van, de los archivos del FBI, hasta decir que Muñoz presidía el Partido Comunista del Norte. Rosario Natal recuenta en su libro unas cinco versiones del supuesto chantaje.

Pero la fantasía del chantaje se desploma porque Doña Inés, NO acompañó a Muñoz a Washington, sino hasta después que se casaron, el 16 de noviembre del 1946. Qué son las fechas que alegan se dio el chantaje entre 1945 a 1946. Inés estaba en Puerto Rico en esos años, con sus hijas, escribiéndole cartas a Muñoz, y Muñoz contestándoles a Inés desde Washington. Dichas cartas se encuentran en la Fundación Muñoz Marín y las incluye Rosario en su libro.

Gobernador Muñoz Marín abrazando a su hija Viviana y a su esposa Doña Inés al despedirlo en el aeropuerto. 1956. Colección de Fotos del Periódico El Mundo. UPR Río Piedras.

No hay rastro de la dama. Ni en los documentos pertinentes a la salida de San Juan y a la llegada de Nueva York, ni en lo que se refieren al hotel donde se hospedó Muñoz. Inés María Mendoza no se encontraba en Washington con Muñoz en la ocasión de la ley marras. Por tanto, toda la leyenda del supuesto chantaje se viene abajo. La evidencia circunstancial y documental, cartas, registro de hoteles para las fechas en cuestión, prueba que Inés no acompañó a Muñoz a Estados Unidos hasta después de casarse con él. Basta cotejar las fechas de los viajes de Muñoz a EEUU, y las fechas de las cartas que se cruzaron entre ambos, entre 1945 y 1946, y son evidencias irrefutables de que el chantaje no ocurrió. Existen también los registros de los hoteles en qué se hospedó Muñoz. Muñoz aparece registrado en el hotel, pero no Inés. Igual sucede con los registros de los pasajeros en los barcos en las fechas que viajó Muñoz.

Rosario Natal concluye y coincido “El libro de Heredia es la negación de la seriedad y el trabajo que conlleva la labor historiador biógrafo el tiempo que dedicó fue mínimo de unas pocas obras secundarias algunas sin pertenencias y no presenta ningún fuente documental se apoya principalmente en entrevistas grabadas cuyos testimonios no corrobora frente a los fondos documentales, A estas alturas historiográficas del Puerto Rico del siglo 21 es totalmente inaceptable la explicación anecdótica simplista y unicausal y sobre todo inventada y sin la menor pizca de evidencia, para asuntos complejos. En el caso de la evolución gradual ya documentada del pensamiento y la práctica política de Luis Muñoz Marín.

Resulta abyecto que se inventen y propaguen razones torcidas, y falsas para analizar asuntos serios, complejos y dolorosos de nuestra historia. Supuestos tan ajenos a la integridad de Muñoz y al amor que le profirió a está patria.  Empequeñecerlo con falsedades, desmerece a todos”.

En un próximo artículo citaré detalles de dichas cartas, de los viajes, como de las diversas variantes que se inventaron, y que algunos creyeron de buena fe, sobre el supuesto chantaje y que algunos creyeron de buena fe.

Todas las imágenes son cortesía de la Colección de Fotos del Periódico El Mundo. UPR Río Piedras.

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Elsa Tió

Sobre el autor

La poeta puertorriqueña y defensora de la cultura y la lengua española, presidió el Pen de Puerto Rico Internacional, y ha recibido en dos ocasiones, el Premio Nacional de Poesía que otorga el Instituto de Literatura Puertorriqueña. Sus escritos han incluido semblanzas de Don Román Baldorioty de Castro y de Lola Rodríguez de Tió.

1 comentario

  1. Gracias por resaltar el legítimo afán de Don Luis Muñoz Marín por la justicia social aún a costa de su preferencia personal por la independencia. Siempre fue lo más que admiró mi padre( Guillermo Irizarry) en su quehacer junto a él.
    ¡Basta ya la campaña de manchar y disminuir la gesta enorme de este hombre que verdaderamente hizo patria!

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