El baloncesto puertorriqueño se encuentra de luto. José Rafael “Piculín” Ortiz, considerado una de las figuras más influyentes en la historia deportiva del país, falleció este martes tras una batalla contra el cáncer colorrectal.
El exbaloncelista fue diagnosticado con la enfermedad a finales de 2023. En sus últimos días, estuvo en el Hospital Ashford desde el viernes 1 de mayo, acompañado por su esposa Sylvia Ríos, su hija Neira, familiares y amigos cercanos.
Ortiz nació en Aibonito el 25 de octubre de 1963 y creció en Cayey. Conocido cariñosamente como “Picu”, sus primeros pasos en el deporte fueron en el béisbol y el voleibol durante su etapa escolar. Sin embargo, su estatura de 6’11 lo llevó a la cancha de baloncesto, donde construyó una carrera extraordinaria y se convirtió en un referente nacional.
Jugó durante 14 temporadas con el equipo de Bayamón, conocido como el “Monstruo Anaranjado”, y ayudó a ganar tres campeonatos del Baloncesto Superior Nacional (BSN). Su impacto fue más allá del ámbito local, ya que representó a Puerto Rico en cinco mundiales de la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA) en 1986, 1990, 1994, 1998 y 2002, en cuatro Juegos Olímpicos (Seúl 1988, Barcelona 1992, Atlanta 1996 y Atenas 2004), y en los Juegos de Buena Voluntad de 1994.
Durante su carrera internacional, Ortiz ganó varias medallas en competencias como los Juegos Centroamericanos y del Caribe, los Juegos Panamericanos, torneos Centrobásket, eventos preolímpicos y premundiales. Así, se consolidó como uno de los pilares del equipo nacional.
Uno de los momentos más recordados de su carrera fue cuando Puerto Rico clasificó a los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Frente a un Coliseo Roberto Clemente lleno, Ortiz lideró al equipo nacional en una victoria histórica sobre Canadá y aseguró el pase olímpico. En ese partido, considerado uno de los mejores en la historia del baloncesto FIBA en juegos decisivos, logró 21 puntos, 10 asistencias, 10 rebotes y siete bloqueos.
Esa victoria fue clave para que la selección puertorriqueña lograra después uno de sus mayores logros: vencer a Estados Unidos en Atenas 2004, lo que significó la primera derrota del llamado “Dream Team” en Juegos Olímpicos desde 1992.
La muerte de José “Piculín” Ortiz marca el final de un capítulo importante en la historia del baloncesto puertorriqueño. Su legado, basado en disciplina, talento y compromiso, sigue siendo un ejemplo para las nuevas generaciones de atletas en la Isla.
Imagen: José Rafael “Piculín” Ortiz. Foto WIPR.



El monstruo anaranjado es SAN Germán, no Bayamón.