Por: Dr. Wilson González-Espada, profesor
Para 1976, George B. Wally llevaba casi veinte años al frente del Museo e Instituto de Bellas Artes de Caguas y publicó el libro Drawings and Paintings by the Blind in Perspective, un documento de 150 páginas que catalogó algunas de sus pinturas y dibujos, así como los de sus estudiantes ciegos. Cincuenta años más tarde, ¿qué pasó con esas obras de arte? ¿Fueron víctimas de la humedad, las polillas y los hongos? ¿Por qué el Museo e Instituto fue olvidado por muchos de nuestros historiadores y artistas plásticos?
George Benjamin Wally (1912-1993) fue violinista y dibujante. Nacido en Brooklyn, hizo sus primeros pininos artísticos en Hollywood, donde trabajó como retratista, maestro de arte, escenógrafo y asistente de director de arte en los estudios cinematográficos Universal. Algunas de sus dibujos de la época se conservan en La Galería Nacional de Arte, en Washington DC.

Wally aparece por primera vez en la prensa puertorriqueña en junio de 1946, cuando el periódico El Mundo redactó un detallado perfil del artista cuando llegó a la Isla a dibujar estampas locales luego de su servicio militar y una visita a La Habana. En 1947, Wally se casó con la ponceña Frances Chavín Domenech Cranz y se mudó a San Juan. Dos años más tarde, El Mundo reportó que Wally regresó de Francia tras estudiar pintura bajo la dirección de Luis Rigal, director del Museo y Galería de Arte de París, y organizó una exposición de sus dibujos y óleos en la Galería de Arte del Ateneo Puertorriqueño.
Para los años 50, Wally se interesó en perfeccionar un método para que las personas ciegas pudieran dibujar. El artista estaba convencido de que, con el apoyo indicado, las personas ciegas podían hacer las mismas tareas y trabajos que las personas videntes. Esta perspectiva fue progresista en una época donde los estudiantes con discapacidades no estaban integrados a la corriente educativa regular.
En 1953, Wally comenzó a enseñar su método de dibujo a los alumnos del Instituto de Ciegos Loaíza Cordero, hecho que fue reseñado por el New York Times (NYT) al año siguiente. El artista describió en detalle su método de enseñanza en su segundo libro, Wally Art System of 3-D Drawing for the Blind, publicado en el 1955.
En el próximo lustro, Wally incorporó el Centro Internacional de Trabajos de Investigación para Ciegos (World Research Center for the Blind) como una organización sin fines de lucro y no sectaria, y obtuvo fondos estatales y del municipio de Caguas para la construcción del Museo e Instituto de Bellas Artes para Ciegos. Localizado en la Carr. PR1, km 30.5, parcela #16, de la comunidad La Barra –muy cerca del actual Caguas Expressway Motors– las facilidades incluyeron un taller, un museo, una biblioteca y una piscina.

En los sesenta, los periódicos El Mundo y The New York Times, y la revista Reader’s Digest, destacaron la labor educativa de Wally y las habilidades artísticas de algunos de sus estudiantes como Lucy Torres, José Luis Cuevas, Eva Vázquez, y Merrill Maynard. Estos y otros estudiantes se presentaban en actividades públicas donde demostraban sus destrezas en el dibujo.
Durante la próxima década, el artista apoyó las aspiraciones de Pedro Colón Rodríguez,
Rubén Reyes Ramírez y otros estudiantes interesados en estudiar medicina. Wally también escribió, produjo y grabó el documental Operación Médico Ciego (Operation Blind Doctor), (actualmente perdido). La meta del documental, indicó, fue «cambiar drásticamente la imagen tradicional de los ciegos del mundo[…] para tratar de conseguir el primer graduado médico ciego de este siglo».
En este aspecto, Wally colaboró con los Dres. Rosa E. Fiol y Víctor Santiago Noa, profesores del Recinto de Ciencias Médicas de la UPR y miembros de la Asociación de Médicos de Puerto Rico para demostrar que las personas ciegas podían dibujar y visualizar órganos, tejidos, células y anatomía humana. La revista Buhiti (1975), el Journal of Medical Education (1976) y el prólogo de Drawings and Paintings by the Blind in Perspective (Wally, 1976) resumen estos “experimentos” frente a la comunidad médica y los televidentes de WIPR.
Wally falleció a principios de los 90. Sus restos descansan en el Cementerio Nacional de Puerto Rico en Bayamón.

Tomás Cintrón, maestro del Programa de Educación Especial e Impedimentos Visuales del Departamento de Educación y Primer vicepresidente del capítulo de la National Federation of the Blind of Puerto Rico, resumió el legado del Instituto indicando que el mismo “representa un esfuerzo adelantado a su tiempo. Forma parte de una etapa clave en la evolución de los servicios para personas ciegas en la isla, marcando el paso de un modelo asistencial a uno basado en la independencia, la capacitación, y la inclusión. Su legado, aunque poco documentado, puede observarse en el desarrollo posterior de programas de orientación y movilidad, educación especial y rehabilitación vocacional que continúan vigentes en la actualidad.”

¿Y qué fue del Museo e Instituto de Bellas Artes de Caguas y las obras artísticas de Wally y sus alumnos? No aparece nada publicado después del 1980, excepto Paris ’49, un libro que recopila los dibujos que el artista creó mientras estudió en Francia. La finca de espesa vegetación donde especulo se ubicaría el edificio del Instituto aparece en el catastro digital del CRIM sin nombre de dueño. A lo mejor el edificio fue víctima del tiempo y el progreso, no sé.
Me he comunicado con bibliotecarios, académicos y profesionales del Archivo Histórico de Caguas, el Museo de Arte Contemporáneo, la Colección de las Artes de la Biblioteca Lázaro y el Programa de Historia del Arte de la UPR, y el Museo de Arte de Ponce, entre otros, quienes han sido extremadamente comprometidos y serviciales en esta búsqueda infructuosa.
Prefiero pensar que estas obras de arte únicas en el mundo están bien custodiadas en una colección privada o en alguna otra institución o archivo puertorriqueño y que no se descuidaron por la ignorancia histórica. Escribo estas líneas pues estoy convencido de que alguien cualificado en arte o historia y que sea ávido lector del Adoquín Times puede rescatar las historias de Lucy, José Luis, Eva, Merrill, Pedro, Rubén y su maestro George Wally, un defensor de las personas ciegas y un mentor auténtico para que ellos y ellas alcanzaran su máximo potencial.
El autor es Catedrático en Física y Educación Científica en Morehead State University, Kentucky, y es miembro de Ciencia Puerto Rico (www.cienciapr.org).



