“Para Servirle”: ¿Solo una expresion?

Por: Clyde Beltrán
Comunicadora Social

La amabilidad y simpatía de su gente fueron características de la
cultura puertorriqueña, rasgos que sin duda contribuyeron a
reafirmarla como la Isla del Encanto.

Como extranjera he recurrido en innumerables oportunidades a casuales
transeúntes por indicaciones para llegar a una dirección, a servidores
públicos o privados por explicaciones para algún trámite. En los
primeros tiempos, con frecuencia recibía la información deslizándose
entre grandes sonrisas de dientes perfectos, selladas con un elocuente
para servirle“.

¿Qué sucedió en la vida del puertorriqueño para que en poco más de una
década, la expresión tan característica se transformara gradualmente
en un seco “OK” o un paupérrimo “tá bien”.  Algunos estudiosos de la
sociología aseguran que las tradiciones en las relaciones
interpersonales han sido reemplazadas paulatinamente; no solo en lo
lingüístico, sino en lo pragmático y que este es un síntoma, de
cuanto, las nuevas generaciones han impuesto su influencia virtual,
donde la sonrisa de dientes perfectos tiene tan poco de realismo como
la posibilidad de servir al otro.

Lo cierto es que en un país cuya industria prioritaria es el turismo,
la disposición y amabilidad hacia el visitante, son conductas
elementales. Comportamientos que debieran reincorporarse a la
espontaneidad cotidiana. Como punto de partida, para reinstalarlos
deben ser exigidos y evaluados en todos los agentes públicos y
privados y entonces, solo entonces podrán ser redefinidos como lo
requiere su rol: SERVIDORES.

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