Ella misma fue su ruta: Julia de Burgos

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Nacida en Carolina, su trabajo transmitía sublimemente el sentimiento del amor al igual que temas que en aquel entonces iban en contra de lo establecido socialmente.

Por: Marcos Del Valle

El Adoquín Times

En marzo se conmemora a la mujer. Pero un mes no es suficiente para reconocer el valor, la fuerza y el sacrificio con el que mujeres, a lo largo de la historia y en la actualidad han luchado por sobreponerse al maltrato, desigualdad y disminución por parte del hombre. Hoy reconocemos más esta diferencia, y existen un sin número de campañas para empoderar a la mujer. Mas aún, existen leyes, grupos y entidades que protegen a este género ante la serie de injusticias que se siguen viendo, pero aún queda un largo trecho por recorrer. La aceptación y el reconocimiento de la importancia de la mujer puertorriqueña son hoy día un poco más amplios, gracias a figuras ejemplares como la escritora, poeta y defensora de los derechos de la mujer, la revolucionaria, Julia Constancia Burgos García, mejor conocida como Julia de Burgos.

Julia de Burgos. Imagen cortesía Archivo General. ICP

Dejando aparte, sólo por un momento, cualquier ideología, el poder y la resonancia de la labor de Julia de Burgos vive y reina en nuestra sociedad moderna. Cada grito, cada decisión y cada protesta por no callar, lleva consigo el eco de esta ilustre puertorriqueña de nuestra historia que luchó y abogó incansablemente por la igualdad para las mujeres, la independencia de Puerto Rico y las injusticias por parte del gobierno que la acusó hasta que tuvo que partir de su tierra buscando su libertad.

Nacida en Carolina, su trabajo transmitía sublimemente el sentimiento del amor al igual que temas que en aquel entonces iban en contra de lo establecido socialmente. Le dio respaldo al sentimiento feminista que buscaba, décadas atrás, que las mujeres fueran reconocidas también por su potencial y que se cesara el hacerlas sentir inferiores. Pero lo importante es reconocer y reflexionar que la lucha por los derechos de la mujer fue encaminada y dirigida por “Mujeres al Poder” de aquella época durante la primera mitad del siglo XX. Precisamente, Julia formaba parte de “Hijas de la Libertad”, rama femenina del Partido Nacionalista de Puerto Rico. Al ser la mayor y única de los 13 hermanos que cursara estudios universitarios, obtuvo su título de magisterio a los 19 años. Julia de Burgos plasmaba sus sentimientos gloriosamente en su poesía y algunas alcanzan renombre mundial como su reconocida obra Río Grande de Loíza, que termina con un verso que para muchos puede resonar en el Puerto Rico actual:

¡Río Grande de Loíza!… Río grande. Llanto grande.

El más grande de todos nuestros llantos isleños,

si no fuera más grande el que de mí se sale

por los ojos del alma para mi esclavo pueblo.

Claramente, Julia de Burgos y el grupo de mujeres que compartían su misión e ideología no se imaginaban y probablemente nunca pensaron que en el siglo 21 se continuaría -aunque quizás de diferente manera- luchando por aquellos mismos derechos. Cada mujer puertorriqueña lleva un pedazo de Julia alzando su voz, tomando las riendas y logrando con su trabajo el reconocimiento por su labor mundial. Hoy, la persecución o el intento de callarlas persiste, aunque con menor intensidad, pero su lucha continua en contra del maltrato, los crímenes y la inequidad laboral.


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Nuestra excelsa poeta nacional, orgullo boricua y brillante mujer, como es descrita por quienes la recordamos, lamentablemente falleció sola en la ciudad de Nueva York. Al momento de su partida no hubo persona que la reconociera por lo que el estado se encargó de sus restos hasta que fue rescatada y traída a su tierra de Carolina, Puerto Rico. Pasa con muchos de nuestros héroes. Les dan la espalda por sus ideales y sus luchas para luego brindarle su reconocimiento décadas más tarde. Pero pasada esa página, queda todo el trabajo literario, social y político que encendió esta gran y auténtica mujer puertorriqueña quien nunca cedió ni se rindió en su batalla por sus ideales a favor de la mujer y su pueblo. De las diferentes facetas que más resaltan de Julia de Burgos es lo decidida que vivía por no callar, por no someterse y continuar únicamente hacia adelante como demuestra este primer verso de su poema Yo Misma Fui Mi Ruta:

Yo quise ser como los hombres quisieron que yo fuese:
un intento de vida;
un juego al escondite con mi ser.
Pero yo estaba hecha de presentes,
y mis pies planos sobre la tierra promisora
no resistían caminar hacia atrás,
y seguían adelante, adelante,
burlando las cenizas para alcanzar el beso
de los senderos nuevos.

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