Entregan Premio Hermana María 2021 en la Casa de la Providencia

Hermana María 2021
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Imagen: La señora Johanna Giusti Flores recibe el Premio Hermana María 2021. Fotos por Daniel Morris. Suministradas.

 

El pasado miércoles 8 de septiembre en la Casa de la Providencia -y virtualmente a través de la página de Facebook de la Fundación Museo Felisa Rincón- se llevó a cabo la presentación del Premio Hermana María 2021.  Este premio fue presentado por primera vez a la señora Johanna Giusti Flores en reconocimiento por su valiosa e incondicional labor en pro del bienestar de la comunidad de la ciudad de San Juan.  Por este noble y solidario servicio público, las organizaciones del viejo San Juan se honraron en reconocer la gesta y expresaron su deferencia a la Sra. Giusti Flores con una ceremonia y la entrega de una placa.

A nombre de la Asociación de historia del Viejo San Juan y las organizaciones del Viejo San Juan: Fundación Felisa Rincón de Gautier, Casa de la Providencia, ACOVI, CODEVISA, AVISAJ, VIEJO SAN JUAN COMUNIDAD, LA PERLA, LA PUNTILLA se hizo entrega de una placa en una hermosa ceremonia en la Casa de la Providencia. El Premio Hermana María 2021 lleva el nombre de la fundadora de la Casa de la Providencia, la Hermana María quien, en 1978, funda un hogar de mujeres maltratadas que rescata y promueve el empoderamiento de la mujer mediante un internado de unos doce meses en dónde todas las mujeres se recuperan en dignidad y poder.

Hermana María 2021

La señora Johanna Giusti Flores 

Quien recibió el premio Hermana María 2021 es hija de don Pedro Juan Giusti Bravo, quien fue director del Área Norte de Ingeniería y Construcción de la Puerto Rico Telephone Company donde sirvió durante 34 años con impecable responsabilidad siendo su familia testigo de la ardua supervisión de las brigadas de mantenimiento. Don Pedro les llevaba comida y agua y su familia ayudaba a distribuir alimentos y apoyar la labor realizada. Su madre la señora Migdalia Flores fue líder en su congregación de la Iglesia de Dios Pentecostal, barrio Kuilan en Dorado. Desde joven Johanna expresó interés en los temas políticos y participaba en debates políticos del Colegio y era funcionaria de la junta directiva estudiantil del Colegio. Se destaco durante su vida estudiantil con el premio del Colegio como voz coral del año y en la Sociedad Nacional de Honor por sus excelentes calificaciones.

Se graduó con un Bachillerato y Maestría en la Universidad Interamericana de PR graduándose con Altos Honores en Trabajo Social y Maestría en Trabajo Social con especialidad en Administración y Supervisión de Agencias. Ejerció como trabajadora social en el Programa de Emergencias Sociales y atendió su primer Caso Prensa de una Égida abandonada por el Administrador.

Fue Coordinadora Clínica de la única Cárcel Federal de Menores en PR.  Fue la primera especialista en ética del Colegio de Trabajadores Sociales de PR, donde encaminó los trabajos para la deconstrucción del Código de Ética y realizó una investigación del Tema donde llevando el protocolo ético a diferentes foros constitucionales.  Sirvió además como profesora del Programa de Educación Continua del Colegio de Trabajadores de PR.   En el año de 2010 nace su hija Aurora Sofia Arvesú Giusti mientras cultivaba su hermoso hogar.  Y se convierte en una maestra y terapeuta completamente dedicada al bienestar y crecimiento de Aurora.

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En 2017 mientras Johanna se encontraba trabajando como directora ejecutiva de la oficina del Rep. Eddie Charbonier vino a San Juan y se encontró en la Plaza Colón y se topa con una manifestación porque a causa del huracán Irma estaban sin servicio. El comerciante Juan Fernández García era el portavoz de esta manifestación pacífica.  Johanna se acercó a ellos para escucharlos y de inmediato logró obtener apoyo de la Autoridad de Energía Eléctrica. En medio de la crisis no había camiones asignados para rehabilitar el complejo eléctrico en el Viejo San Juan. El insistente seguimiento, el diálogo establecido con los directores de Autoridad develó un plan de acción fructífero y llegaron a San Juan 82 camiones a proveer la recuperación de la electricidad.

La señora Johanna Giusti Flores es actualmente estudiante de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto Metropolitano, con estudios conducentes al doctorado y maestría en Psicología Escolar. Es licenciada por el Negociado de Métodos alternos para la solución de conflictos del Tribunal Supremo de Puerto Rico con una licencia de Solución de Conflictos del Tribunal Supremo de Puerto Rico. En la Universidad Interamericana de Puerto Rico obtuvo una Maestría en Administración y Supervisión de Agencias.

Ha ejercido como profesora de cursos de Trabajo Social en múltiples universidades en Puerto Rico. Además de su dedicación para lograr superación educacional, ella ha servido en asociaciones, comisiones y alianzas de servicio público y trabajo social.  Entre 2017 y 2019 trabajó en la Cámara de representantes de Puerto Rico en la Oficina del representante Eddie Charbonier como directora ejecutiva y ayudante especial.  En el año 2019 al 2020 trabaja como empleada ad honorem en el Senado de Puerto Rico bajo el honorable Miguel A. Romero Lugo.  En el 2021 pasa a servir como ayudante ejecutiva del alcalde en el Municipio Autónomo de San Juan.

La hermana María y la Casa de la Providencia

La hermana María, María Sáez de Santa María San Vicente nació en Marauri, Provincia de Burgos y se cría en Alaba, Victoria, Condado de Treviño.  Viene de una familia de siete hermanos y dos de ellas sirvieron como hermanas religiosas.  A los 14 años entró en formación religiosa en un Centro de Rehabilitación, Oblatas del Santísimo Redentor y mientras tanto estudiaba en la Escuela del Magisterio de la Iglesia Santa María la Real entre 1955 y 1962.  Y es en este devenir de adolescencia que era cultivado por su madre en el hogar el que ya tenía una mente de interés por ser monja y servir al prójimo.

A los 18 años entra en el programa de formación espiritual de oblatas del santísimo redentor y a los 20 años hizo su profesión en la Escuela de Asistentes Sociales de San Vicente de Paul.  De ahí parte a Madrid en dónde estudió su carrera de bachiller en educación y estuvo sirviendo mientras hacia su grado en el pueblo de Ciempozuelos en dónde se funda la orden de servicio de las Oblatas que es parte de la provincia de Madrid.   Durante este periodo de tiempo se destaca su asistencia a un curso en la Escuela de Taquigrafía y Mecanografía en Madrid entre 1967 al 1968.

Su primer trabajo como oblata se destacó en Venezuela cuando el 4 de julio de 1974 es nombrada a servir en ese país.  Y mientras se encontraba sirviendo allí, había pedido permiso para venir a servir a Puerto Rico con la creación de un programa con Centro de rehabilitación.

Desafortunadamente no le concedieron el permiso.  En marzo de 1978, al morir su madre, la Hermana María marcha al entierro en Victoria y cuando regresa de España al hacer escala en Puerto Rico se comunica con las Hermanas Oblatas de Bayamón y decide quedarse en la isla.  Desde el aeropuerto llegó directamente a la ruina en la calle Norzagaray en donde se encontraba Sister Mauri, una dominica de la Orden de la Cruz que trabajaba con las mujeres que necesitaban rehabilitación en la Perla, desde lo que hoy día es la Casa de la Providencia.  Las hermanas de Bayamón vinieron a saludarla y se estableció humildemente en ese recinto deshabitado.

De acuerdo con la Hermana María: “todo estaba como que había venido un huracán y había maderas en las ventanas todo clausurado desde que se fue el ejército”.  Inmediatamente se hizo cargo del inmueble porque para su gran sorpresa no pertenecía a ninguna agencia gubernamental.  Mientras que reparaba la estructura para poder vivir se iba de noche a la calle Tanca en donde se reunían mujeres jóvenes a prostituirse.  Les ofrecía un techo para dormir esa noche en donde serían protegidas de la prostitución.

Las mujeres empezaron a venir a quedarse a vivir y la casa crece hasta alojar 40 jóvenes con ayuda para vivir.  La resistencia de parte del punto de drogas fue intensa; y el acecho del crimen fue constante en un comienzo del establecimiento de la casa de rehabilitación.  Así transcurre el desarrollo de la Casa con la Hermana María entre los años del 1978 al 1987; con el apoyo de las Hermanas de Fátima que venían a ayudar con la administración de la Casa.  Y en diez años logró que se aprobaran propuestas legislativas que beneficiaran el establecimiento legal del edificio, limpiaron el segundo piso, quitaron los archivos que se habían quedado del ejército, pintaron, establecieron ventanas y reacondicionaron la estructura en general.

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En Hato Rey desarrollaron el programa, Hogar nuestra señora del Consuelo en dónde educaban niñas que no tenían casa.  Y desde ahí, como era cerca de la Universidad de Puerto Rico, las mandaban a la universidad.  Hicieron un kínder y fundaron una academia de kínder a cuarto año de escuela superior. En aquel momento el gobierno no aportaba fondos para mantener la Casa; así que con la Academia sacaban las necesidades y se continuaba la obra de servicio público y rehabilitación.  Continuaban la labor también rescatando jóvenes de la Cárcel de Mujeres de Vega Baja; a las cuales les explicaban sobre los beneficios del programa de rehabilitación.  La Hermana María actuó como directora de esta Casa durante 53 largos años hasta que nombraron a la señora Lourdes Moran directora en el año 2020.

La congregación de Oblatas del Santísimo Redentor la funda el padre benedictino José Benito Cerra en el siglo XIX (1892).  En Ciempozuelos.  El padre servía en Australia y regresaba a Madrid en el verano para pedirle a la reina María Cristina ayuda económica para Australia y recaudaba recursos.  Las oblatas tienen presencia en 15 países internacionalmente hoy día.  La obra nace como respuesta a la situación de prostitución que vivían las mujeres a finales del siglo XIX: enfermas que eran mandadas al Hospital de San Juan de Dios en Madrid y una vez curadas no tenían donde vivir. Es ahí donde empieza la labor de rehabilitación y sanación hace 157 años atrás.

El edificio que alberga hasta 25 mujeres cuenta con habitaciones muy bien cuidadas, salones en los que ofrecen cursos; un pequeño teatro -el que cuenta con un mural pintado por las mismas mujeres- un gimnasio; una capilla y un salón de belleza donde las chicas conversan mientras reciben un recorte de cabello y maquillaje.   En este hogar se puede observar a mujeres de diversos trasfondos sociales con un propósito en común:  superarse e integrarse a la sociedad.

Muchas exresidentes lograron transformar sus vidas, han podido finalizar sus estudios y hoy muchas son profesionales en diversos campos. La institución desea continuar ofreciendo sus servicios y es por eso por lo que solicitan el apoyo de toda la comunidad.  Aceptan desde ayuda económica, hasta donar tiempo para servir a sus integrantes. En estos momentos el teatro necesita la instalación de una tarima y cualquier ayuda será muy bien recibida.  El sábado 18 de marzo, se llevará a cabo un Bingo para recaudar fondos. Con su aportación, ayudarás a transformar una vida.

Por Dra. Carmen Alicia Morales

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