Tótem Telúrico, una obra tan vigente como en su origen

Tótem Telúrico
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Imagen: Jaime Suárez Toro frente a la pieza Muros sobre muros en Puerta de Tierra. Foto: M. Del Valle

 

No importa el tiempo que pase, y específicamente ya han transcurrido 29 años, la sensación de asombro que experimenta el arquitecto, escultor y ceramista Jaime Suárez Toro cada vez que observa de cerca el Tótem Telúrico, permanece intacta. Es un “parapelos” aún inexplicable para él, pero ciertamente comprensible, tratándose de una obra que marcó un hito en su carrera artística. “Lo que todavía me asombra es que lo hice con las manos y que yo toqué todo eso.

Es una impresión bien rara”, compartió del trabajo que realizó por cerca de 10 meses consecutivos en el taller que para el año 1992 había levantado en su casa en Ocean Park. Cada pieza de barro que viste esta impresionante columna de concreto recubierta de granito, con unas dimensiones de 50’ de altura y 5’ de diámetro, tiene sus huellas dactilares. “Todavía yo me paro frente a él y digo, ‘Wow’, las manos son poderosas”.

Tótem Telúrico
Tótem Telúrico. Foto: M. Del Valle
La ciudad capital, San Juan, celebra sus 500 años de historia. Es un festejo de matices políticos, sociales, culturales, y desde esa perspectiva, conversamos con el gestor de esta obra ícono del Viejo San Juan, cuyo origen en el 1992, precisamente, estuvo enmarcado por la conmemoración del Quinto Centenario del Descubrimiento de América, o Quinto Centenario del Encuentro de Dos Mundos, según propuso luego la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en reconocimiento al reclamo de las culturas indígenas sobre su presencia previa en América.

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Suárez participó de una convocatoria internacional para seleccionar la obra que celebraría ese momento histórico. Cada país con participación en el evento envió a dos escultores, de los que se escogía uno, y a nivel local, la obra elegida se convertiría en la pieza central de la Plaza del Quinto Centenario. La Oficina del Gobernador, para entonces Rafael Hernández Colón (1936-2019), tuvo a cargo la convocatoria.

Suárez, al igual que Rolando López Dirube (1928-1997), recibió la invitación para el concurso, convirtiéndose en un acto casi revolucionario para las artes plásticas en Puerto Rico, pues existía la controversia sobre si la cerámica era arte o una artesanía. Igualmente se cuestionó la consideración de López Dirube, por su nacionalidad cubana, aun cuando su carrera la desarrolló localmente.

Tótem Telúrico
Tótem Telúrico durante su construcción. Imagen cortesía: Jaime Suárez
El también profesor, dibujante y escenógrafo ya había entrado en el arte público con otra de sus piezas emblemáticas, “Un canto al sol” (1982), que se aprecia en el exterior del Centro de Bellas Artes Luis A. Ferré, en Santurce, y había comenzado a explorar la cerámica. “Ya era un logro que se estaba reconociendo la cerámica y su potencial de arte público”, comentó.

La competencia, de la que San Juan fue la ciudad sede, estuvo enmarcada por la controversia en torno a la cerámica, y en algún momento, el arquitecto Mariano Corona, que dirigía la Oficina del Gobernador en esa época, consideró abrir la convocatoria exclusivamente a los escultores del país para calmar las aguas. En el ínterin, Suárez fue invitado, por comisión directa, a crear una pieza para la sede del Tribunal de Estados Unidos en Puerto Rico.

“Me sugieren que haga en vez de una pieza en el interior, que haga una escultura. Como yo estaba medio obsesionado con la idea de hacer un tótem, y no pensaba que fuese a ganar el otro (concurso), pues sometí para esa competencia el tótem que está en la entrada del edificio federal”, relató.

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Apóstrofe al verde | Urban Hub, Popular Center Para reemplazar los muros verdes que existían originalmente, el cliente quiso captar ese mismo efecto a tráves de la pieza de arte creada por Suárez.

Fue un periodo a manos llenas para este artista, pues en medio de ser elegido para este trabajo en la Corte Federal, conoció su selección para realizar la pieza conmemorativa del Quinto Centenario. “Entonces yo digo, ‘Voy a hacer los dos tótems, esto no puede ser’.

Primero, era una controversia con lo del barro y segundo, termina siendo e iba a ser el primer monumento realmente abstracto en Puerto Rico, porque hasta ese momento todos nuestros monumentos casi siempre han sido figuras de bronce, de próceres, etcétera, pero esto era una cosa abstracta y hasta cierto punto con otro concepto”, rememoró.

Un jurado conformado por Damián Bayón, Marimar Benítez, Margarita Fernández Zavala, Ilia Sánchez Arana y Héctor M. Rivera Fragoso tuvo a cargo la selección, destacando tres valores significativos, según se desprende del laudo original: Valor estético (adaptación al marco urbano del tamaño, forma, cromatismo y textura, además de la posibilidad de ser visto desde una infinidad de lugares), Simbolismo de sencilla interpretación (‘El hecho de la utilización de la cerámica sobre un cilindro de granito nos parece suficiente alusión a la tierra de América’) y Fácil construcción.

Inspirado por el pensamiento del arquitecto Antonio Gaudí (1852-1926), para quien “la originalidad es regresar al origen”, comenzó a gestar el tótem desde preguntas sencillas: “¿Qué es un monumento?”. “Yo dije que un monumento es una escultura que conmemora un evento histórico y debe provocar una reflexión sobre ese evento”.

Así desarrolló una idea de raíz política, tomando como génesis la definición de la UNESCO de que la celebración del Quinto Centenario recordaba el “Encuentro de dos mundos”.

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La interpretación más bien fue de un “encontronazo” entre las culturas indígenas habitantes de Puerto Rico y los españoles. “Yo quiero hablar del encontronazo, entonces, la próxima pregunta mía fue cómo sabemos que eso ocurrió, si generalmente quien cuenta el cuento son los que ganan, no los que pierden. Lo sé y lo sabemos por la arqueología, porque toda esta historia está enterrada debajo de la tierra… Esto es una columna conmemorativa que te cuenta la historia de ese encontronazo, pero a base de lo que está enterrado debajo de la tierra”.

Por ello el tono cobrizo, logrado con barro rojo, tratado con óxido de hierro, carbonato de cobre y kaolín. “Es como si nosotros fuéramos una columna bajo la tierra y sale con toda la historia que está enterrada. Y entonces yo le llamé, que era un Tótem Telúrico, Tótem de Tierra, que es un homenaje a la tierra de América que guarda en sus entrañas la historia de lo que somos”, expuso.

El ceramista trabajó por cerca de 10 meses elaborando las piezas, cortándolas, rasgándolas, quemándolas y posteriormente pegándolas una a una, montado en un andamio. Inicialmente consideró integrar barro de los distintos países que celebraban el Quinto Centenario, más el tiempo no se lo permitió.

En el proceso luchó con la regla establecida por la Oficina del Gobernador que le impedía exponer la pieza mientras la montaba, lo que lo obligó a cubrirla con trapos negros durante el proceso. En ese periodo surgieron los primeros mitos que bordean la obra. Uno de estos apunta a que los fragmentos rotos usados en el Tótem fueron vasijas indígenas o verdaderos restos arqueológicos. No son más que las piezas rotas de otros ceramistas a quienes Suárez se las pidió para integrarle una visión contemporánea. “Yo creo que nosotros estamos todavía luchando esa sobreposición de otra cultura”, opinó.

un canto al sol
Un canto al sol | CBA de Santurce Primer mural público por el artista. La pieza fue restaurada recientemente para la celebración de los 40 años del CBA de Santurce.
A casi tres décadas del origen de esta expresión de arte público -restaurado en una ocasión tras el huracán María (2017)-, el creador no puede más que maravillarse al reconocer la evolución que ha tenido su obra, convirtiéndose en un referente artístico, histórico y cultural.

“No me acuerdo en qué año fue en los 80, cuando (Edison) Misla Aldarondo estaba en el Senado, él pasó una ley para remover el Tótem y guardarlo en el Instituto de Cultura (Puertorriqueña), y eso se formó un revolú bien grande y una de las satisfacciones más grandes que tuve fue que no tuve que salir en defensa.

Salieron un montón de gente en defensa del Tótem, y el Tótem es una pieza que empezó controversial y ha ido calando y calando y calando; hasta convertirse en un icono popular, que es lo que es hoy en día, y como escultor es una de las satisfacciones más grandes que he tenido. Es una obra que empieza controversial, que introduce nuevas temáticas; como la cuestión abstracta, y que sea en cerámica, para mí es una satisfacción ver esa pieza convertirse en los que se ha convertido”.

Tótem Telúrico
Muros sobre muros | Paseo Puerta de Tierra
Jaime Suárez utilizó un mapa de fortificaciones y muros que existieron en Puerta de Tierra; para con sus formas, crear unos «sellos» en madera para estampar el concreto. Cubiertos luego con pintura epóxica.

 

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