Himno de Puerto Rico

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Manuel Zeno Gandía: un ícono de la narrativa puertorriqueña del siglo XX

Manuel Zeno Gandía
Tiempo de lectura: 4 minutos

Imagen: Manuel Zeno Gandía. Archivo General de Puerto Rico / ICP.

Manuel Zeno Gandía (1855-1930) fue un médico y escritor puertorriqueño graduado en el 1874 en Madrid y con una especialidad en Francia, permitiéndole consolidarse como uno de los mejores en el mundo de la medicina y cada uno de sus trabajos. En 1876 regresó a Puerto Rico para ejercer como médico; trabajó además en el periodismo, la política y las letras, lo que le sirvió para fundar el primer Partido Autonomista. Fue delegado a la Asamblea Constituyente del Partido Autonomista celebrada en Ponce en 1887.

Desde 1898, Manuel Zeno Gandía se identificaba como un hombre público; después de la Guerra Hispanoamericana, (1898), integró un grupo compuesto por Eugenio María de Hostos, entre otros, cuyo propósito era el solicitar al presidente estadounidense William McKinley el derecho de los puertorriqueños a determinar su destino político. Fue de los primeros en proponer la fundación de un partido independentista en Puerto Rico. Bajo el régimen estadounidense, fue delegado de la Cámara de Representantes en 1900 y 1907.

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 El periodista y escritor…

Su poesía figura en el Parnaso Puertorriqueño (1920) de Enrique Torres Rivera, en el Nuevo Cancionero de Borinquén (1872), en la Antología de Poetas Puertorriqueños (1879), y la Antología de la poesía cósmica puertorriqueña (2002) de Manuel de la Puebla, entre otras. En su fase periodística, ejerció como redactor del periódico La Opinión, fundado por él en 1900-, mientras que en Ponce, estableció El Estudio (1896) junto a Amy Braschi. Compró y dirigió de 1902 a 1914 el periódico La Correspondencia, trayendo a Puerto Rico el primer monotipo y la primera rotativa tubular, aparte de otras tecnologías de impresión de la época.

Este escritor es muy reconocido por su labor novelística; la serie Crónicas de un mundo enfermo y La Charca (1894) son sus trabajos más apasionados, especialmente la última, siendo la de mayor relevancia social y literaria. La Charca es una espléndida radiografía de la miseria que rodea a los jornaleros, pero también una firma denuncia de los peores vicios sociales y un aldabonazo en las conciencias de los ilustrados, incapaces de llevar a la práctica los cambios sociales que, en teoría, defienden.

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 Su última novela

La última novela de Manuel Zeno Gandía fue Redentores (1925), y es considerado uno de los primeros textos de las letras puertorriqueñas que aborda el fenómeno de la emigración hacia los Estados Unidos. Sin embargo, la tensión generada en sus páginas no procede del enfrentamiento entre puertorriqueños y norteamericanos, sino más bien de las posturas encontradas que defienden los personajes estadounidenses, divididos entre los defensores a ultranza del espíritu imperialista y los partidarios de los derechos soberanos de Puerto Rico.

Vida familiar

Manuel Zeno Gandía, nació en el pueblo de Arecibo, el 10 de enero de 1855 y fue el primer hijo varón del Capitán de Milicias, don Manuel de Jesús Zeno y Correa y de doña Concepción Gandía y Balseyro. Su infancia de Zeno Gandía, tuvo lugar en la hacienda familiar ubicada en Arecibo. Este tenía cuatro hermanas: Concepción, Micaela, Barbarita y Consuelo; y un sólo hermano, Carlos; su familia paterna siempre tuvo fuertes inclinaciones hacia la milicia y en cuanto a su madre, la influencia literaria tenía un mayor peso pues, a decir de algunos biógrafos, doña Concepción Gandía y Balseyro también escribía poemas; un ejemplo de ello es un poema titulado, A Manuel escrito por ella para cumpleaños de su esposo el 1 de enero 1858.

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El puertorriqueño Manuel Zeno Gandía -al igual que los escritores Honoré de Balzac y Benito Pérez Galdós-, representa un universo narrativo en el cual sus personajes aparecen en varias narraciones o tienen características comunes con diferentes nombres, donde la sociedad con sus tipos representativos es el eje de sus novelas. Una colectividad degradada por sus pasiones y empeorada por el colonialismo, primero bajo España y luego bajo Estados Unidos.

Gandía vivió su última parte de su vida en continuos viajes a Estados Unidos, así como a las islas vecinas. Para 1929, residió en la calle Américo Salas de Santurce; a principios de 1930 comenzó a sentir malestar y fue recluido en la clínica Mimiya. Después, cayó finalmente en estado de coma y falleció el 30 de enero de 1930.

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