La artista escultora hondureña, Regina Aguilar, decide plantar su taller en su natal Honduras en la zona de San Juancito, lugar mayormente habitado por exmineros desempleados, desde 1954 en aquel entonces. Regina regresaba de sus estudios en Boston cuando decidió habilitar un espacio abandonado que perteneció a desaparecidas instituciones gubernamentales.
Una vez conoció allí e incorporó a su trabajo al grupo de desempleados en el olvido del área, pudo continuar produciendo la calidad de trabajo que hoy exhibe en Puerto Rico. Aguilar demuestra su obra en Poli/Gráfica de Puerto Rico: América Latina y el Caribe organizada por el Instituto de Cultura Puertorriqueña y que se lleva a cabo en el Antiguo Arsenal de la Marina Española en Viejo San Juan hasta el 15 de septiembre.
San Juancito en Honduras fue una comunidad minera completamente abandonada, luego de la baja en el valor del oro. Avilés decidió mudarse allí y emplear personas de esa comunidad con el conocimiento de metalurgia, ya que la utilizaba en su trabajo de fundición. Luego, la artista y su mente emprendedora para todos, le enseñó sus capacidades al resto. Causando así que los hijos y nietos de estos primeros trabajadores se desarrollaran dentro del arte.

Uno de los aspectos que destacó la artista, durante su visita a Puerto Rico en la apertura del evento a la prensa, es cómo su obra artística, buscando una tranquilidad, formó una educación por generaciones. La que se ha convertido en más que escultores, sino en cineastas y pintores. Todo por dedicarse a enseñarles con una visión muy importante del arte.
“Aunque la gente no lo cree, el arte es un agente de cambio comunitario rural importantísimo”. A raíz de lo que la artista ha creado, nos dice cómo ha enseñado sus destrezas. Además ha abierto una escuela de arte gratuita para los niños del área. A medida que aumentaban sus encargos artísticos, empezaron a vender y exportar hasta que “la cosa se hizo grande”. Así comenzó el movimiento turístico en el área debido a la curiosidad que causaron entre los visitantes.
A las personas que visitaban había que darles hospedaje y comida. Por lo que también darle qué comprar, mientras se les contaba la historia, generando una economía diversa basada en el folklore. Hasta la apertura de un restaurante debido a que no “aguantaban sus huéspedes” por lo que crecieron al punto de tener su propio Museo Fotográfico Histórico. Hasta que otras personas en el futuro continuarán abriendo otros hoteles y restaurantes. El área continuó desarrollándose hasta conseguir celebrar festivales culturales y de jazz.
Regina Aguilar decidió crear su deseo de construir una economía artística, realizándose casi de manera accidental pero con un deseo de supervivencia. Se puede ver una muestra de este trabajo en Poli/Gráfica de Puerto Rico: América Latina y el Caribe, organizada por el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), en el Antiguo Arsenal de la Marina Española en Viejo San Juan hasta el 15 de septiembre. Para más información y conocer la programación del evento, puede visitar las páginas poligraficapr.com y culturalpr.com o seguir las redes sociales del ICP.


