Fotos: M. Del Valle
Su obra es una reflexión sobre la identidad y el contexto histórico de la comunidad afrodescendiente y puertorriqueña a la que pertenece. Le inspiran los procesos cotidianos del presente y pasado como la quema de caña y maleza, que utiliza como metáforas sobre diversas situaciones. Se trata del artista plástico, muralista, educador y líder comunitario Jean Carlos Ortiz, mejor conocido como Baco Ortiz, quien recientemente se convirtió en el nuevo artista residente del Museo de Arte de Puerto Rico (MAPR) en Santurce.
En entrevista durante un recorrido por la Galería Taller Cecilia Orta Allende con El Adoquín, el artista expresó que en su trabajo se enfoca en retratar personajes y oficios de la clase trabajadora resaltando su importancia y su papel en la comunidad. Actualmente, se centra en la representación de imágenes sacadas de referencias afrodescendientes de su entorno para crear obras expresivas que plasman historias con elementos reales y sacadas de contexto para fomentar la imaginación del espectador.

Residente del barrio La Cuarta de Ponce, Ortiz lleva investigando la historia detrás de esta área. Hace muchos años hubo una hacienda llamada La Fortuna y mientras realizaba los estudios sobre la historia del lugar, se encuentra una pintura realizada por Francisco Oller. De aquel momento, Ortiz nos cuenta: “Yo tenía que investigar por qué él la pintó y decidí pintar sobre ese tema, pero no quería pintar lo que los grandes maestros como (Rafael) Tufiño o (Ramón) Frade, pintaron que es ese jíbaro trabajador, sino que empecé a investigar y encontré lo que llaman Bautismo de fuego”, señaló Ortiz.
Nos explica Baco, que el bautismo de fuego era cuando cogían la caña, la sesionaban en pedazos y la quemaban. Este proceso era para quemar la maleza, quedando el bejuco expuesto, cultivando de una manera más fácil la caña. La ceniza funcionaba como abono para el nuevo cultivo.
“Yo viendo eso, lo interpreto como una metáfora de purificación a través del fuego; empiezo a explorar ese fuego imaginario en mi mente, donde yo estoy purificando ese terreno. Yo estaba a punto de ser padre, por lo que decía que tenía que purificar ese terreno para mi nueva cosecha, que era mi hija”, señaló. “Hay unos autorretratos, en los que dice dónde estaba fallando y eso era lo que tenía que purificar”, añadió.

De la investigación al lienzo…
Mientras realizaba la investigación, el artista conoció sobre una de las primeras rebeliones en Puerto Rico ocurrida en 1826, y que sucedió en esos terrenos. Aquí, esclavos y mayordomos decidieron rebelarse en contra de la hacienda, quemándola para sabotear el almacén de alimentos, según nos cuenta. “Esta rebelión fue fallida, pero como ocurrió en el terreno donde vivo, quise marcarla en mis obras pictóricas. De aquí salió la serie Los quemaos. Es un intento de preservar la historia de esa rebelión. Que no se pierda en un libro que esté en el archivo histórico, sino que haya también una referencia visual de lo que ocurrió”.
Durante el proceso investigativo y artístico, personas se le acercaron a ‘Baco’ Ortiz para comentarle que lo que veían en su obra era similar a la práctica espiritual que realizan. Éstos lo invitaron a unas misas que llaman 21 divisiones. El artista accede a la invitación, y aquí pudo observar una dinámica de despojo donde los participantes echan alcohol en el piso, prenden en fuego y bailan -bomba- en ese fuego para despojarse. “Cuando veo eso pensé pasarlo a una imagen pictórica y empiezo a hacer las obras de Déjalo ir, en la que se están despojándo de todo mal bailando bomba, mientras que el vejigante es el agente que se pone para proteger”.

La serie para la residencia….
La serie que está trabajando el artista para su residencia del MAPR expres otra problemática del barrio donde vive y de barrios adyacentes como Mercedita, en la que el río se está metiendo dentro de la comunidad. El problema consiste en que se hicieron unas canalizaciones para proteger el aeropuerto, pero la comunidad, al estar desprotegida, se inundó. “Viendo esta problemática, quería darles visibilidad a los problemas del barrio”, expresó.
Sobre este particular, nos cuenta que durante un viaje a Santa Cruz (Islas Vírgenes) para hacer un mural en la Central High, mientras paseaba le presentaron una imagen de Mami Wata, una sirena negra de la cultura africana y que aquí en Puerto Rico tiene un sincretismo con Santa Marta la Dominadora. “La historia de ella es que se le aparecía a los hombres y le ofrecía riquezas a cambio de ser fiel. Si eras infiel, te destruiría con toda esa agua. En este caso, la comunidad no protegió ese río y ahora está saliéndose, destruyendo su alrededor”.

Residencia…
En cuanto al tema de la residencia, nos cuenta que comenzó el 3 de septiembre de este año y lleva cuatro semanas trabajando de manera activa.
Esto es una oportunidad grandísima porque mi interacción con otras personas desarrolla el diálogo. Mi discurso se enriquece cada vez que una persona viene con una filosofía más grande a la que yo no tengo acceso. Muchos académicos me visitan y me dan referencias. Es una riqueza. Contrario a estar en un estudio cerrado, aquí es abierto, alguien me visita y me da una idea. Eso me abre los ojos de cosas que hay que explorar”, expresó, quien mencionó nombres de artistas puertorriqueños del sur que han trabajado el arte afrodescendiente como Diógenes Ballester, Wichie torres y Tato González. También comentó sobre figuras que le están dando más visibilidad y oportunidades a artistas jóvenes, como Mayra Santos Febres con Cumbre Afro y Edwin Velázquez de Casa Silvana.
Como parte de la residencia, se ofrecerán tres talleres. El primero será el 19 de octubre con una clase de dibujo en pastel de oleo para niños entre 8-13 años. En diciembre un taller sobre transferencia de imágenes, y el último (no detallo fecha), será sobre el proceso de collage para la creación de obras en arte digital en los computadores del museo. Ortiz agradeció a la Fundación Cultural García por su aportación para la residencia en San Juan.
La residencia para un artista local del MAPR es uno de los ofrecimientos del Centro de Desarrollo para la Comunidad Creativa, (CEDE) y su estudio se ubica en la Galería-Taller Cecilia Orta Allende, que forma parte del Centro de Innovación Educativa, en el primer piso del Museo.

Un poco más sobre el artista…
En el barrio donde vive siempre han sido gestores culturales y líderes comunitarios. Aquí han llevado a cabo por 25 años un festival Afrocaribeño. Sus primos al ser los gestores y líderes veían todo ese movimiento cultural como los carteles, por lo que se fue adentrando e interesando más en aportar al festival.
En la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, Recinto de Ponce -donde obtuvo un B.A. con concentración en Bellas Artes- comenzó a estudiar apreciación del arte y ahí fue que se da cuenta que puede aportar a través del arte a este festival que es mayormente musical. Durante sus años de estudios, el conocer más sobre la historia del arte puertorriqueño, fue lo que lo llevó a apreciar y poner en práctica el arte. Comenzó trabajando con instalaciones, pero mientras se iba a desarrollando en el muralismo, le llegaron las oportunidades de participar en festivales de murales como Ponce es Ley, Guánica: color y vida, entre otros. Ortiz ha participado en múltiples exposiciones en Puerto Rico y en el extranjero.



Me alegra mucho que Baco sea artista residente del museo. Es un artista excelente y comprometido.