El pasado sábado 20 de junio, la Escuela de Agroecología El Josco Bravo celebró la graduación de 240 estudiantes que completaron un curso de 20 semanas en teoría y práctica agroecológica, impartido en nueve municipios de Puerto Rico.
En esta decimotercera edición, la Escuela reunió a participantes de diferentes regiones de la isla. Asistieron a las sedes en Mayagüez, Orocovis, Ciales, Toa Baja, Toa Alta, San Juan, Loíza, San Lorenzo y Gurabo. Durante cinco meses, los estudiantes aprendieron a desarrollar proyectos agrícolas con un enfoque agroecológico.
Durante la graduación, los estudiantes presentaron exposiciones orales sobre los temas que abordaron en el programa. Entre ellos se incluyeron el manejo responsable de suelos, la fertilización agroecológica, la rotación de cultivos, la conservación de semillas, la soberanía alimentaria, la reducción de la huella ecológica, los impactos de la agricultura industrial y las acciones para fortalecer la producción local de alimentos.

En el evento también se presentó el programa BAM: Bujías Agroecológicas Mutualistas. Esta iniciativa permitirá que los egresados compartan herramientas colectivas para apoyar sus proyectos agrícolas y fomentar la colaboración entre comunidades.
La celebración contó con la obra teatral «La comparsa del tiempo», presentada por el grupo Y No Había Luz. También hubo mensajes de agradecimiento, reconocimiento y motivación por parte de los facilitadores de las nueve secciones que acompañaron el proceso formativo.
“Esta graduación demuestra que en Puerto Rico existe un profundo compromiso con la soberanía alimentaria, la protección de nuestras tierras y el bienestar de la gente de ahora y de las futuras generaciones”, expresó Suley Cruz, facilitadora y coordinadora de la Escuela.

Con esta decimotercera edición, la Escuela de Agroecología El Josco Bravo suma un total de 1,800 egresados en Puerto Rico. Este número evidencia el creciente interés de la ciudadanía en participar en la producción local de alimentos y en fortalecer las alternativas agrícolas sostenibles.
Desde su creación, la Escuela se ha convertido en un espacio de aprendizaje, práctica y transformación social. Está enfocada en la seguridad alimentaria del país y en la formación de agricultores y agricultoras comprometidos con la tierra y sus comunidades.


