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Historia

Hallan los restos del vuelo 526A de Pan Am, avión de la Tragedia del Viernes Santo de 1952

Por 9 min lectura
vuelo 526A de Pan Am

El Douglas DC-4 de Pan American Airways fue localizado a unos 2,000 pies de profundidad, 74 años después del accidente que dejó 52 muertos. 

Los restos del avión de Pan American World Airways que se precipitó al océano frente a la costa norte de Puerto Rico durante el Viernes Santo de 1952 fueron localizados tras permanecer ocultos durante más de siete décadas. El hallazgo permite precisar el lugar donde terminó uno de los accidentes aéreos más recordados del país, conocido como la Tragedia del Viernes Santo. En abril de 2019, El Adoquín publicó un reportaje sobre el accidente, elaborado a partir de periódicos de la época, fotografías y documentos de las autoridades locales y federales.

La aeronave, un Douglas DC-4 conocido como Clipper Endeavor, fue encontrada el pasado 2 de junio mediante una operación de la Air/Sea Heritage Foundation, en colaboración con la empresa Deep Sea Vision y el programa Expedition Unknown, de Discovery Channel. Los restos fueron identificados mediante imágenes submarinas en las que aún podían observarse el nombre de la aeronave y el característico emblema de Pan American junto el fuselaje. El avión se encontraba a aproximadamente 2,001 pies de profundidad.

El avión se encontraba a aproximadamente 2,001 pies de profundidad. AirSea Heritage Foundation and Deep Sea Vision

Un vuelo entre San Juan y Nueva York…

El vuelo 526A despegó del aeropuerto de Isla Grande, en San Juan, con destino al aeropuerto de Idlewild, hoy conocido como el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy de Nueva York. Antes de que entrara en operaciones el aeropuerto internacional construido en Carolina, Isla Grande constituía el principal centro de aviación comercial de Puerto Rico y era el punto de partida de numerosos vuelos entre la isla y Estados Unidos. A bordo del avión viajaban 69 personas: 64 pasajeros y cinco integrantes de la tripulación.

El Clipper Endeavor despegó a las 12:11 del mediodía del 11 de abril de 1952. Poco después se produjo una falla en el motor número tres, lo que llevó al capitán a iniciar el regreso hacia San Juan.

Durante la maniobra de aproximación, cuando la aeronave se encontraba a unos 350 pies de altura, el motor número cuatro también comenzó a presentar problemas. Con los dos motores del lado derecho afectados y todavía lejos de tierra, el capitán aplicó la potencia de emergencia en un intento de ganar altura.

La maniobra no logró estabilizar el avión. Al intentar ascender, la aeronave perdió sustentación y la tripulación ya no pudo recuperar el control, por lo que tuvo que descender violentamente sobre el mar.

Un vigía marino declaró ante las autoridades que observó el avión mientras descendía entre la Isla de Cabras y Punta Salinas. Según su testimonio, la aeronave cayó al agua “causando un chispotazo hacia arriba”.

Los restos fueron identificados mediante imágenes submarinas en las que aún podían observarse el nombre de la aeronave y el característico emblema de Pan American junto el fuselaje.. AirSea Heritage Foundation and Deep Sea Vision

El avión se hundió en tres minutos…

El impacto provocó que la parte posterior del fuselaje se desprendiera, lo que facilitó la rápida entrada de agua. La aeronave se hundió en aproximadamente tres minutos, a unas siete millas al noroeste del aeropuerto de Isla Grande. El informe del incidente preparado por la Guardia Costera estimó que la profundidad del mar en el área se encontraba entre los 1,800 y los 2,100 pies. Esa característica obstaculizó durante décadas cualquier intento de localizar el avión en el fondo marino.

Aunque las 69 personas sobrevivieron inicialmente al impacto, la evacuación estuvo marcada por la confusión, el fuerte oleaje y el poco tiempo disponible antes de que el fuselaje desapareciera bajo el agua.

En aquella época, las aerolíneas no ofrecían de manera uniforme las demostraciones de seguridad que actualmente se imparten a los pasajeros antes del despegue. Tampoco se había explicado con claridad la ubicación de las salidas de emergencia, el funcionamiento de los salvavidas o los procedimientos a seguir durante un amarizaje.

Muchos pasajeros permanecieron en sus asientos o no lograron utilizar correctamente los dispositivos de flotación. A las dificultades se sumaron las barreras idiomáticas entre parte de la tripulación y las personas que viajaban en el avión.

Solo 17 personas sobrevivieron: los cinco integrantes de la tripulación y 12 pasajeros. Las otras 52 murieron a bordo de la aeronave o en las aguas cercanas.

AirSea Heritage Foundation and Deep Sea Vision

Amplio operativo de búsqueda y rescate…

Inmediatamente después de recibir la alerta, el comandante responsable de la operación de búsqueda y rescate puso a disposición los recursos de la Guardia Costera, desde embarcaciones de superficie hasta aeronaves. Desde la estación aérea naval ubicada junto al aeropuerto de Isla Grande, el comandante de la sección aérea ordenó activar la alarma de emergencia. La tripulación de la aeronave en servicio fue enviada de inmediato al lugar del accidente.

El fuerte oleaje dificultaba distinguir a las personas y los objetos que flotaban en el mar. Una señal de humo anaranjado permitió identificar una de las balsas salvavidas y orientar a las unidades que se dirigían al área.

Los rescatistas primero encontraron una balsa con 13 sobrevivientes y luego divisaron a otras personas en el agua. Desde las aeronaves se lanzaron balsas adicionales, marcadores de humo y sustancias fluorescentes para señalar el lugar mientras llegaban las embarcaciones.

Los testimonios recopilados tras el accidente describieron escenas de desesperación mientras los pasajeros intentaban mantenerse a flote. Una de las sobrevivientes relató que tuvo que sostener su salvavidas con las manos mientras oraba y procuraba conservar la calma.

Un sobreviviente es sacado de la embarcación del Servicio de Rescate en una camilla (US Department of Defense / AGPR).

Fallas mecánicas bajo investigación…

La investigación posterior examinó el funcionamiento de los motores, su mantenimiento y las piezas instaladas en la aeronave. También documentó que el avión había presentado dificultades mecánicas en vuelos anteriores. Las autoridades evaluaron inicialmente las decisiones del capitán durante la emergencia. Sin embargo, posteriormente fue exonerado de responsabilidad por el accidente.

Los investigadores concluyeron que la combinación de las fallas en los dos motores del lado derecho, la baja altura y la imposibilidad de mantener la sustentación redujo las opciones de la tripulación. El accidente también expuso deficiencias en la preparación de los pasajeros para responder ante una emergencia en el agua, lo que posteriormente dio lugar a cambios en los procedimientos de seguridad de la aviación comercial.

Una búsqueda que comenzó en los archivos…

Aunque se conocía el área general donde ocurrió el accidente, no existían coordenadas suficientemente precisas para localizar el avión a esa profundidad.El historiador de aviación y patrimonio marítimo Russ Matthews, presidente y cofundador de la Air/Sea Heritage Foundation, comenzó a investigar el caso en 2019. Durante varios años examinó informes oficiales, comunicaciones, testimonios y documentos vinculados con la tragedia. Precisamente en ese mismo año, El Adoquín publicó un reportaje sobre el accidente, elaborado a partir de periódicos de la época, fotografías y documentos de las autoridades locales y federales.

Durante la investigación, el equipo encontró testimonios de sobrevivientes, transcripciones de comunicaciones y un mapa preparado por pilotos de la Fuerza Aérea que observaron el accidente y ayudaron a dirigir a los rescatistas. Ese documento permitió delimitar con mayor precisión el área en la que podía encontrarse el fuselaje.

“Conocí por primera vez la historia del Clipper Endeavor mientras investigaba un accidente completamente distinto de Pan Am y me sorprendió que una historia tan importante hubiera desaparecido en gran medida de la memoria pública”, expresó Matthews en declaraciones divulgadas con el anuncio del hallazgo.

“La historia es tan poderosa y su impacto tan trascendental. Todos estamos asombrados y emocionados por este descubrimiento, pero también nos sentimos humildes al recordar lo que ocurrió en ese lugar hace tanto tiempo”, añadió.

Viernes Santo
Una embarcación privada llegando al puerto de la Guardia Costanera con el cuerpo de una pasajera fallecida (US Department of Defense / AGPR).

Localizado mediante tecnología submarina…

La búsqueda definitiva se realizó con la participación de Deep Sea Vision, empresa especializada en exploraciones submarinas. El equipo utilizó un vehículo autónomo equipado con sistemas de sonar e instrumentos capaces de inspeccionar grandes extensiones del fondo marino. El aparato recorrió el área identificada por los investigadores hasta detectar los restos la noche del 2 de junio. Una inspección posterior permitió establecer que el avión se encontraba dividido en dos grandes secciones.

La aeronave fue hallada aproximadamente a 2,001 pies bajo la superficie, una profundidad que coincide con los estimados incluidos en los informes preparados después del accidente. Las imágenes obtenidas permitieron distinguir elementos del fuselaje y confirmar que se trataba del Clipper Endeavor. El nombre de Pan American y su emblema continuaban legibles a pesar del tiempo transcurrido en el fondo del océano.

El niño Mark Van Daglen de Minnesota en una ambulancia militar (US Department of Defense / AGPR).

Un accidente que transformó la seguridad aérea… 

La Tragedia del Viernes Santo se convirtió en un punto de referencia para la seguridad de la aviación comercial. Las investigaciones y recomendaciones surgidas después del accidente contribuyeron a establecer orientaciones previas al despegue y demostraciones sobre el uso de salvavidas, las salidas de emergencia y otros procedimientos. Prácticas que actualmente forman parte rutinaria de cualquier viaje aéreo tuvieron entre sus antecedentes las lecciones dejadas por el vuelo 526A.

El suceso también quedó incorporado a la memoria cultural puertorriqueña. El compositor Rafael Hernández escribió la canción “Tragedia del Viernes Santo”. Popularizada por el Trío Vegabajeño y convertida con el tiempo en una pieza conmemorativa de las víctimas.

La Air/Sea Heritage Foundation informó que mantiene comunicación con familiares de las personas que viajaban en el avión y con quienes identifica como los dos últimos sobrevivientes vivos del accidente.

La organización también ha expresado interés en colaborar con las autoridades de Puerto Rico para proteger el lugar. Además de promover la creación de un monumento permanente en memoria de las víctimas.

La expedición y el proceso que condujo a la identificación de los restos serán presentados en un episodio de Expedition Unknown.

El hallazgo no cambia el desenlace de la tragedia, pero permite ubicar finalmente el lugar donde terminó aquel vuelo. Más de siete décadas después, los restos del Clipper Endeavor vuelven a colocar en la atención pública una historia que transformó la aviación y permanece ligada a la memoria de Puerto Rico.

Pan Am Douglas DC-4 Clipper Endeavor. Pan Am Historical Foundation / John Johnson Collection.

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