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El Adoquín Times

EL LEGADO TIÓ: Poesía y Arte en Vida

EL LEGADO TIÓ: Poesía y Arte en Vida
mayo 10
09:08 2019

Por Fernando Gallardo Bustillos

“Además de procrear… la función de una mujer debe de ser en la de crear…educar”, expresó la elogiada poeta puertorriqueña, Elsa Josefina Tió, mientras la observaba sonriendo su hermana mayor, la Dra. Teresa Tió, quienfueDirectora Ejecutiva del Instituto de Cultura Puertorriqueña (2001-2005). Teresa sabe lo elocuente y expresiva que es Elsa en sus relatos e historias, herencia de sus padres, don Salvador Tió y doña Elsa Fernández. Su padre, don Salvador Tió Montes de Oca fue un prestigioso periodista, humorista, poeta y defensor de la cultura puertorriqueña. 

Ambas hermanas, junto a su hermano mayor, Salvador, se criaron a pasos de la playa de Punta Las Marías, en una casa rodeada por enormes y frondosos árboles durante la década de los cincuenta. Desde niños vivieron en un ambiente en el que se respiraba creatividad, cultura y arte, y en el que se entrelazaban lo espiritual y lo creativo. Sus padres recibían en el hogar visitas de amigos entre los que figuraban don Pablo Casals, doña Nilita Vientós, los maestros de artes plásticas, Carlos Marichal y Cristóbal Ruiz, el poeta Luis Palés Matos, don Francisco Arriví, don Jaime Benítez, don Ricardo Alegría Gallardo, entre muchos otros fecundos creadores de la época que las ayudaron a formarse en ese ambiente cultural, y con la sensibilidad abierta a la belleza de otros mundos literarios y artísticos.

Elsa y Teresa Tió (Foto por Four Two Photography)

Por su parte, Teresa Tió se interesó por el arte desde muy joven y se destacó como artista visual. Durante sus años de estudios en España, su tesis doctoral fue el preámbulo de su obra titulada “El Cartel” (Prentice Hall, 2003), un estudio del cartel puertorriqueño. Una visión histórica y artística del cartel en las artes gráficas y que constituye una de las maneras más elocuentes de retratar el pulso de la sociedad y su actividad creadora y cultural en virtud de que el cartel es tanto receptor como transmisor de ideas estéticas, según plantea la Dra. Teresa Tió en su destacada obra. El Cartel es un libro de referencia y de coleccionistas que incluye carteles de Lorenzo Omar, Rafael Tufiño, Tony Maldonado, Rodríguez Báez, y Contreras, entre otros maestros artistas puertorriqueños.


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“La fuerza creadora de los pueblos está en su lengua, y nos afirmamos y florecemos en ella, en nuestras canciones, en nuestra poesía, en nuestras décimas… son las madres, muchas veces, las transmisoras de esa felicidad, de esa cultura que les narran a sus niños”, relata la poeta Elsa Tió. “La lengua es el oro de nuestra cultura, y las madres pueden ayudar a cultivar la inteligencia de sus hijos en la manera en que, con su lectura y las palabras, les amplíen el desarrollo de su conocimiento, ingenio y capacidad de transmitir emociones y el poder de expresar ideas. La ausencia de lectura en un hogar apaga la chispa creativa e imaginativa en los niños y jóvenes. Y una lengua que no se cuida, es como tener a un hijo que no se abraza, que no se besa, por ende, que no se cultiva. La poesía le hace a nuestra alma…, lo que las estrellas a la noche: nos iluminan y nos llenan de asombro.” Así, Elsa nos brinda su perspicacia poética, siendo ella madre y ahora abuela de tres bellas criaturas: su mayor, Teresita Coleman Rivera, su hermanito, José Ricardo Coleman Romero, y la más pequeña, Victoria Coleman Romero.

“Desde niñas, mi madre nos leía cuentos -continúa diciendo la poeta Elsa Tió-, y al oírla recitar poemas, yo sentí el poder comunicativo y emocional de la poesía. Disfrutaba sentir la musicalidad de las palabras. Tuve la suerte de disfrutar que me leyeran antes de dormir, -como creo-, nos sucedió a la mayoría, que fuimos oidores antes que lectores. La lectura estimula las emociones, las ideas, y el sentido de la aventura que te pone a viajar al mundo maravilloso de la imaginación y el asombro.” -nos enfatizó con un gran entusiasmo la prodigiosa poeta Tió, quién comenzó a redactar sus primeros versos desde su niñez y publicó a los seis años su primera obra literaria impresa, titulada “Poesía” en 1957.


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Desde entonces, presidió el Pen de Puerto Rico Internacional, y ha recibido en dos ocasiones, el Premio Nacional de Poesía que otorga el Instituto de Literatura Puertorriqueña. Sus libros Detrás de los Espejos Empañados (1977) e Inventario de la Soledad (1988) han sido galardonados con numerosas deferencias. Palabras Sin Escolta (2007), es una antología, que recoge su obra inédita hasta entonces, y otros poemarios de publicación previa. La Rosa va Caminando (2010) donde la poesía le pone alas a las palabras, es un libro ilustrado para los niños que retrata imágenes y da color a sus poesías para estimular la imaginación, como ella prefiere recordarnos al decir: “…que la lluvia vuela sobre las alas de las mariposas”. A finales de 2018, Elsa publicó su más reciente libro de poesías titulado Desnuda De Palabras, dónde unió 47 poemas que reflejan su amor por el mar que rodea nuestra Isla.

Elsa Tió junto a su hermana Teresa Tió, y sus nietos Teresita y José Ricardo

“El lenguaje contribuye a hacer al hombre…”, -y se pregunta Elsa-, “¿qué hombres estamos preparando si a los estudiantes y a los hijos no se le dan lecturas en la actualidad que los formen? Las madres son sus primeras maestras, y tienen el deber y el poder de ponerles libros en la mano a sus niños, de leerles, de inspirarlos con arte, con poesía y con libros que le despierten su imaginación. ¿Cómo se va a inspirar a un pueblo, a un niño, si no es con su propia fuerza creadora y que se vayan adueñando de su lengua? Las palabras van a crecer con ellos y al hacerlo se les abrirá el mundo de la inteligencia, del pensar, para poder crear, expresar ideas y sentimientos. Y ahora, este mes de mayo, en honor al Día de las Madres, las felicito a todas, y les exalto, para que perpetúen en su labor creadora de la palabra.” 

Elsa Tió con su madre Elsa Fernández de Tió en su hogar en 1961 (Foto por Gunter Hett)

Elsa habla de Lola Rodríguez de Tió

Por: Milton Rúa de Mauret

Según relata Elsa, Lola Rodríguez de Tió, no era Tió por sus padres, sino que lo “adquirió y lo incorporó con fuerzas”, cuando se casó con Bonocio Tió -sobrino del tatarabuelo de Elsa- quien fue un gran poeta y periodista. Aunque él provenía de una familia acomodada y de comerciantes, la familia de Lola no quería que se casaran, ya que era poeta y periodista en contra del régimen español, algo que no era del agrado de la familia de Lola. A los pocos años se casan y se van a París, y un año después regresan justamente sed llevó a cabo el Grito de Lares. Fue entonces cuando Lola Rodríguez de Tió escribe la letra del himno Revolucionario, un evento que causó mucho dolor en la familia y un alto nivel de persecución en su contra y la de su esposo, quien se vio obligado a cerrar su tienda “Mayagüez en París”. Lola Rodríguez de Tió fue una gran poeta, y su esposo Bonocio fue dueño de dos periódicos en la época, una ecuación perfecta para ella poder publicar sus escritos. Él le enseñó a escribir poesías y dejo a disposición páginas del periodico para que ella se expresara a través de su literatura.


José Gualberto Padilla “El Caribe”, la “Tiraera del Siglo 19” y la bandera puertorriqueña.

En 1867, llegó a Puerto Rico Manuel de Palacios, un español que escribía poemas en contra de la reina de España. En una ocasión, estaba escribiendo uno de estos poemas en un café en España, y el dueño del café se lo entregó a la Guardia Civil, quienes, de castigo, lo envían a Puerto Rico. En la Isla fue recibido como un héroe, con baile, homenajes, pero cuando se regresó a España, “nos premió” con unos versos humillantes e insultantes sobre Puerto Rico. Con lo que de Palacios no contaba era con “El Caribe”, seudónimo de José Gualberto Padilla de Vega Baja, quien le respondió causando una polémica, porque en sus versos defendía al pueblo, algo que le gano el respeto y el cariño de todos en nuestra Isla. En 1896 muere José Gualberto Padilla “El Caribe”. Fueron tres días de duelo. En la foto del entierro aparece la bandera puertorriqueña, que se hizo en 1895 y se enarboló en 1896 durante el funeral del poeta. Aunque la foto es en blanco y negro, Elsa Tió recuerda a su abuela decir “…mi abuela, La Hija del Caribe me decía ‘ese color que le ponen a la bandera era de la colchoneta americana, la de nosotros es el azul celeste’. Yo lo que tengo es la versión oral de una persona que tuvo la bandera en 1895 en el féretro de mi tatarabuelo”, expreso Elsa Tío, tataranieta de “El Caribe”. La bandera se hizo para honrar a El Caribe, ya que estuvo preso en 1867 por defender libertades.


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