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Alentado por su compañero Juan Morel Campos, dio al humilde bombardino una gran preponderancia, haciéndole ocupar un puesto prominente en nuestra música danzante, género que cultivó con verdadero amor

Un grupo de amigos y simpatizantes de Domingo Cruz y Gutiérrez, conocido popularmente como Cocolía (No sabemos el por qué de este seudónimo) recaudaron fondos para levantar una estatua como homenaje a este ilustre músico, compositor y director de bandas y orquestas. Por alguna razón la estatua se colocó en un lugar desconocido de la histórica edificación en donde ubica la Alcaldía de Ponce. Un buen día encontraron la estatua de Cocolía debajo de un centenar de documentos y la colocaron no en la pequeña plaza, que lleva su nombre, en la calle Mayor Cantera, sino en un pequeño espacio contiguo al segundo Parque de Bomberos de Ponce (hoy Instituto Juan Morel Campos) en la calle Mayor esquina a la calle Cristina.  Luego la trasladaron a la plaza Las Delicias de Ponce. ¿Por qué erigieron una estatua a Cocolía? ¿Por qué era importante preservar su legado?

Nació en Ponce el 3 de julio de 1864 y murió en Alicante, España el 20 de octubre de 1934. Desarrolló sus facultades musicales en el estrello círculo de nuestra ínsula; sin pasar por la disciplina de un conservatorio y acuciado por su entusiasmo y positivas condiciones musicales, logró obtener un caudal de aptitudes que le permitieron ocupar un valioso sitial entre nuestros más preclaros, músicos ejecutantes. Su virtuosismo en el violoncello y en el bombardino, instrumentos que merecieron su predilección, era bastante considerable.

Cocolía
Domingo Cruz y Gutiérrez “Cocolía”. Archivo Virtual ICP.

Alentado por su compañero Juan Morel Campos, dio al humilde bombardino una gran preponderancia, haciéndole ocupar un puesto prominente en nuestra música danzante, género que cultivó con verdadero amor y que le hizo disfrutar de las más entusiastas simpatías y admiración de la sociedad puertorriqueña. Perteneció siempre a la orquesta de Morel Campos, la que dirigió desde el 12 febrero de 1901 después de la muerte del Maestro.

Los viajes que Cruz hizo a Europa le permitieron adquirir grandes conocimientos musicales que supo comunicar a su orquesta, siendo en esa época, sin disputa, la mejor de la Isla. Su orquesta contó con buenos profesores como Juan Ríos Ovalle, Averano Colon, Cosme Tizol, entre otros; y hasta el güiro, en los estudios hechos en esa época sobre el marimbo, fueron aceptables.

Cocolía
Bombardino de Domingo Cruz Gutierrez, Museo de la Música, Ponce. Archivo Virtual ICP

Moralmente considerado, Domingo Cruz se hizo acreedor a la estima y consideración de toda la sociedad puertorriqueña, obteniendo una popularidad acaso sin precedente en nuestro campo musical. Fue un hijo amante, abnegado, un buen esposo, un excelente padre y un ciudadano ejemplar. Dotado de un carácter bondadoso y una modestia y un tacto exquisitos, logró ganarse la simpatía y popularidad de que disfrutara en todos los círculos sociales del país. No rindió homenaje a la publicidad, ni al arribismo que corroe en el alma de la juventud artística de la época, anhelante de gloria y fama inmerecida. Siempre se mostró afable con todos sus compañeros.


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Domingo ocupó desde el 12 de febrero de 1901, y durante muchos años la plaza de director de la Banda de Bomberos de Ponce, que reorganizó, conduciéndola, con esfuerzo entusiasta e inquebrantable a una altura hasta entonces desconocida. También fomento la creación de varias orquestas ponceñas y dio grandes alientos a la juventud estudiosa y ambiciosa de escalar un puesto distinguido.  A la muerte de su amigo y maestro, director de la orquesta de bailes Juan Morel Campos, también Cocolía pasó a ocupar la plaza dejada por Morel. Desde ese entonces se conoció como la Orquesta de Cocolía. En su visita de luna de miel que hizo Antonio Paoli a Puerto Rico en 1901, con su esposa Josefina Vetiska.  Domingo le llevo una serenata a los recién casados.

La Orquesta de Cocolía era invitada a tocar en diferentes municipios y también se le invitaba para la apertura de edificaciones de fábricas. El 23 de mayo de 1906 fue invitada a la inauguración del nuevo edificio construido en Bayamón por la Portorrican American Tobacco, Co.  En 1910 amenizó un baile en la residencia del Francisco Ledue en Humacao. También fueron a tocar en varias ocasiones a Aibonito, San Juan, Aguadilla, Añasco, Fajardo, Arecibo, Yauco, Bayamón, San Sebastián, Lares, Mayagüez, San Germán, Humacao, Caguas, Carolina, entre otros.

Cocolía
Estatua en honor a Domingo Cruz, Plaza de Recreo de Ponce. Foto de Josilda Acosta. Archivo Virtual ICP.

Arístides Chavier y Arévalo fundó en las primeras décadas del siglo XX, la Sociedad de Cuarteto con el plausible fin de fomentar en Ponce el desarrollo de las elevadas formas musicales. Formaban parte del conjunto algunos de los más caracterizados ejecutantes de la época:  Aberano Colón, desempeñaba la plaza de violín; Jaime Pericás Díaz y Francisco Vivas Capó, alternativamente, la plaza de segundo violín; Juan Carlos Ramos y Ramón Ríos, las de primera y segunda viola, respectivamente y Domingo Cruz la plaza de pianista.

Dicha sociedad duro muy poco.  Sin embargo, logró presentar al público aficionado, de un modo bastante aceptable, obras de Mozart, Beethoven, Schubert, Mendelssohn y otros grandes compositores clásicos. También tuvo la indicada sociedad la benevolencia de preparar y hacer conocer algunas de las obras de cámara para instrumentos de cuerdas del propio Chavier y Arévalo. Cocolía era un virtuoso y un lector a primera vista. Ejecutaba con maestría las obras seleccionadas, aunque algunas encerraban grandes dificultades. También era un gran arreglista musical. En 1911 preparó los arreglos del Himno de Borinquén de O’Neil y Santoni. Uno de los muchos himnos dedicados a Puerto Rico que se escribieron y se musicalizaron en Ponce.


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El 18 de junio de 1917, la tienda por departamentos González Padín en el Viejo San Juan que tenían sucursales en San Juan, Mayagüez y Ponce anunciaba la venta de 34 discos de danzas de los compositores Juan Morel Campos y Juan Ríos Ovalle interpretadas por la orquesta de Cocolía. En noviembre de 1905 estuvo doce días tocando, más de 15 bailes, con su orquesta en el Casino Español y en otros diversos lugares de San Juan.

Nuestro artista era espiritista, fue uno de los fundadores y líderes del centenario Círculo Lumen en Ponce, junto con Arístides Chavier y Arévalo, entre otros músicos. La orquesta de Cocolía amenizó un domingo un mitin espiritista y se negó a percibir retribución alguna por su trabajo. Ese mismo año Cocolía dirigió una orquesta de músicos locales, contratados por la Compañía de ópera La Estrella, que participaron en las operas Otello, Hernani, El Trovador, entre otras. Es posible que muchos puertorriqueños, que quizás hoy no estén entre nosotros, cada vez que la Orquesta de Domingo se despedía de uno de los municipios que visitaba, se quedarían pitando La Borinqueña y recreándose acaso con El Caimán y La niña no tiene conformidad que al parecer fueron dos melodías muy populares en ese tiempo.

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