Un plano actualizado: Jorge Rigau

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Tiempo de lectura 8 minutos

Por: Milton Rúa de Mauret y Marcos Del Valle

El Adoquín Times

Reconocido hoy como un prominente arquitecto, autor, historiador y profesor, Jorge Rigau durante su adolescencia visitaba, como muchos, el Viejo San Juan en momentos cuando la Isleta estaba llena de galerías y todos sus museos estaban en operación. A pesar de tener además la oportunidad de visitar a Europa, para él, la ciudad del Viejo San Juan fue un cofre de grandes experiencias que le fueron abonando a su interés en las artes, historia y la arquitectura.

En entrevista exclusiva con nuestro medio, Jorge Rigau recuerda cómo escuchaba a su padre conversar con el arquitecto y amigo Jesús Amaral, quien luego fundó la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Puerto Rico. Ya listo para sus estudios universitarios, Rigau solicitó en la Universidad de Puerto Rico (UPR) al mismo tiempo que en Cornell University en Nueva York, de donde recibió una respuesta más rápida, por lo que cuando llegó la aceptación de la UPR, ya todos los planes de comenzar en Cornell se habían realizado.

“Yo hubiese ido a la UPR. Mi padre trabajaba en la Estación Experimental e íbamos a actividades culturales; teníamos una vida muy alrededor del Recinto de Río Piedras, pero cuando me aceptaron en la UPR, estaba todo listo para irme a Cornell”, expresó el arquitecto.

 Jorge Rigau
Jorge Rigau. Suministrada.

Más adelante, antes de llegar a trabajar en una oficina de arquitectura, Rigau -nacido en Arecibo- dirigió por cuatro años las actividades culturales de la UPR y por un año estuvo al mando de la Liga de Arte en Viejo San Juan. Luego, y ya entrando en el terreno de la arquitectura, le piden del recién fundado Colegio de Arquitectos, que sea su director ejecutivo. Durante sus cinco años en el Colegio, aunque no estaba practicando la profesión, Rigau se seguía adentrando en el campo desde dicha organización, ya que se llevaban a cabo variadas investigaciones, como la de 1983, cuando estudiaron la arquitectura de San Germán, y las llevadas a cabo en 1984 en Mayagüez y en 1985, en el Municipio de Ponce.


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“Yo soy producto de Don Ricardo Alegría, pero tengo siempre discrepancias. Yo había pasado veranos en Cabo Rojo, en Arecibo, y había otra clase de arquitectura de la que no veía que se mencionara, porque de la que se hablaba era la colonial, la española. ¿Cómo no van a tener en mi influencia las escuelas que construyeron los americanos a principios de siglo, si son parte del paisaje urbano? ¿Cómo el puertorriqueño ha organizado el espacio funcional, el espacio privado? Empezamos a separarnos de la idea de que la arquitectura puertorriqueña es exclusivamente colonial”, nos comparte quien tuvo a cargo de marcar con una placa el Km. 0 frente al Teatro Tapia en el Viejo San Juan.

La restauración de la Iglesia de San José
 Jorge Rigau
Iglesia de San José. Foto: Alberto Rigau

Durante el pasado marzo, se llevó a cabo la reapertura de la Iglesia de San José en el Viejo San Juan, el templo más antiguo de la Isla, tras dos décadas de restauración. La renovación de la estructura se extendió debido a la gran cantidad de estudios que se tuvieron que realizar, además de un sinnúmero de problemas que enfrentaron durante el proceso del proyecto.

El arquitecto Rigau estaba trabajando como decano de la Escuela de Arquitectura en la Universidad Politécnica, cuando lo llaman del Patronato de Monumentos de San Juan -identidad dirigida por Ricardo González- para que trabajara en el proyecto de restauración. Mantuvo comunicación con la Politécnica, ya que tienen un laboratorio de conservación. En esa etapa, también entraron al proyecto la arquitecta Beatriz del Cueto y estudiantes de la Universidad de Pensilvania para realizar los estudios.


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La Iglesia de San José funcionó como laboratorio a distintos niveles, nos cuenta. Luego de las investigaciones de cómo se iba a trabajar la encomienda, Jorge Rigau entró al proyecto, pero como oficina de arquitectos y por los pasados ocho años tuvo esa gran responsabilidad histórica, cultural y de desarrollo. Señala Rigau al arquitecto José Lorenzo Torres, quien también formó parte del proyecto, entre otros.

A la pregunta de si se logró restaurar la iglesia, Rigau expresó: “Eso quiere decir cosas diferentes para distintas personas. Se respetó lo que había, pero restaurarla completamente sería devolverla a cómo era originalmente. De esta iglesia que tiene sobre 500 años, no hemos conseguido planos. Todo esto lleva a una filosofía, y la filosofía de Don Ricardo Alegría, cuando restauraba, se trataba de remontar a su origen; nos decía “esto debió ser así”, pero es una postura muy compleja, porque si no tienes planos, ni imágenes, es lo que uno presume o se imagina que debió ser. Él manejaba la iglesia más como museo, que como una iglesia. Él introdujo unos elementos estatuarios y ornamentales, que vinieron de diferentes lugares, junto con las imágenes devocionales”, sostuvo Rigau.

 Jorge Rigau
Restauración Iglesia de San José. Foto: Alberto Rigau.

Según indica el arquitecto, la visión de la Iglesia de San José es que “reconoce sus cambios a través del tiempo, dejamos expuestos elementos del edificio que informan, por eso hay una parte donde se ve el cambio de material de construcción. Cuando se recorre la Iglesia de San José detenidamente, se va encontrando información; por ejemplo, en el área que sufrió daños a causa del bombazo recibido durante la Guerra Hispanoamericana en 1898”.

Al Patronato de Monumentos de San Juan decidir eliminar el empañetado de las paredes, descubrieron muchas cosas y elementos de diferentes épocas. Las edificaciones eran construidas con mampostería, lo que ayudaba a que las paredes “respiraran”. Cuando se empañeta con cemento, este se compacta y empiezan a surgir problemas como la humedad. “El que se haya podido sacar todo ese cemento fue trascendental, porque aparecen cosas como el bombazo de la Guerra Hispanoamericana y nosotros lo dejamos a la vista”, expresó el arquitecto, quien destacó la participación de arqueólogos de la arquitectura de Puerto Rico, como Juan Miguel Rivera y Jorge Rodríguez. Los arqueólogos buscan lo que está bajo tierra, mientras que los de arquitectura leen las paredes.


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Tras la restauración de la iglesia de más de 500 años, descubrieron huellas de las tres órdenes religiosas que tuvieron presencia en el templo: los padres dominicos, los padres jesuitas y los paúles. Esto fue un factor importante al momento de realizar los trabajos, ya que el arquitecto quería que esas tres huellas tuvieran presencia.

El legado de los padres dominicos, quienes llegaron al nuevo mundo a evangelizar, fue el crear ese gran espacio, esa impresionante bóveda en su interior. Por su parte, los jesuitas, con su idea de que a través de la belleza se llega a Dios, decoran la iglesia y le ponen piso de mármol y le pintan la bóveda de azul con las estrellas. Como se quería plasmar la parte de los jesuitas, se diseñó una lampara que simula estrellas.

En la pasada restauración bajo Don Ricardo Alegría, como quería remontarse al origen, se eliminó el piso de mármol y se le puso loza de barro, pues probablemente en sus comienzos tuvo ese tipo de piso, pero no hay evidencia que lo pruebe, según nos cuenta Rigau. El caso de la orden de los padres paúles, con la misión de San Lucas de llevarle el Evangelio a los pobres, estos decidieron reparar sólo lo necesario. En la restauración, para plasmar el legado de los paúles, instalaron vitrales de Maumejean, que fueron restaurados por la firma original europea.

 Jorge Rigau
Altar Iglesia de San José. Foto: Jorge Rigau.

El moderno altar, que diseñaron “como una alegoría de la fe”, fue descrito por Rigau: “el nuevo altar tiene tres bases: una de ladrillo, una de madera y la otra de mármol. El ladrillo representa cómo la fe se va construyendo poco a poco; la base de madera muestra los anillos del material que simbolizan cómo la fe se construye a través del tiempo; y la de mármol representa ya la fe sólida”. La localización del altar ha cambiado a través de los años, ya que en sus orígenes las misas se daban de espalda a la feligresía, hasta que ocurre el cambio tras el Concilio de Vaticano II, cuando se altera la manera en que se posiciona el altar.

Sala Capitular de la Alcaldía del Municipio de San Juan.

Uno de los más recientes proyectos trabajados por el arquitecto Jorge Rigau, es la Sala Capitular del ayuntamiento del Municipio de San Juan. La importancia de esta sala es que aquí ocurrieron eventos significativos de la historia puertorriqueña como lo fue la firma de la Abolición de la Esclavitud el 22 de marzo de 1873. Los trabajos incluyeron la reparación del plafón -el cual estaba muy desmejorado- mejoras a la acústica de la sala y se sustituyeron cristales de las puertas. Los trabajos se comisionaron bajo la administración de la alcaldesa Carmen Yulín Cruz, se detuvo, pero se terminó durante el último año de la pasada administración, cuando revivieron el proyecto.

 Jorge Rigau
Sala Capitular de la Alcaldía del Municipio de San Juan. Foto: Johnny Betancourt.
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2 comentarios en “Un plano actualizado: Jorge Rigau”

  1. Pingback: Premian a arquitectos puertorriqueños en el estado de Florida | El Adoquín Times

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