Opinión | Excluyen a la dramaturgia puertorriqueña de beca para las artes

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«Ante esta pretensión de llamar letras boricuas a un conjunto de escrituras en las cuales no está la dramaturgia, no es difícil preguntarse, cuál es la extraña razón para esta exclusión»

 

Ayer la prensa nacional dio a conocer una nueva subvención para las artes, titulada Letras boricuas, que otorga premio en metálico a escritores pertenecientes a los géneros de poesía, ficción, no ficción creativa y literatura infantil. En ningún momento el comunicado incluye a la dramaturgia puertorriqueña.

El Fondo Flamboyán para las Artes de la Fundación Flamboyán y la Fundación Andrew W. Mellon, entidades privadas, han titulado su nueva subvención como Letras boricuas. En un primer nivel de sentido, que es el que se masifica, el título de la subvención pretende abarcar las letras del archipiélago puertorriqueño y su extensión a las personas que han tenido que emigrar a los Estados Unidos desarrollando sus vidas en ese otro país. Hace muy claro en sus instrucciones qué géneros no están incluidos:

  • Libros y revistas literarias en los cuales el escritor haya fungido como editor o desempeñado otro cargo.
  • Revistas literarias o libros autopublicados.
  • Libros o revistas literarias publicados por compañías que requieren que el escritor sufrague los costos de publicación o distribución.
  • Libros o revistas literarias publicados sin que haya mediado una editorial u otro proceso de selección.
  • Escritos académicos (disertación, ensayos críticos, capítulos de libros de texto).
  • Periodismo (reportajes; piezas críticas incluyendo libros u otras reseñas; opiniones).
  • Obras de teatro, guiones.
  • Letras de canciones.
  • Obras escritas en coautoría.

Al estudiar la lista de las exclusiones estas se pueden reducir a dos: escritores que hacen el esfuerzo y se autopublican (que son la mayoría en Puerto Rico), además de la dramaturgia, género que incluye la literatura dramática (teatro) y los guiones (cine-cámara).

Ante esta pretensión de llamar letras boricuas a un conjunto de escrituras en las cuales no está la dramaturgia, no es difícil preguntarse, cuál es la extraña razón para esta exclusión. No creo que sea ignorancia cultural o intelectual, a todas luces es ideológica, el teatro es un arte inherentemente colectivo en su segunda y tercera fase, ensayos y escenificación. Es una disciplina cuya recepción es grupal, con poder directo para la transformación social.


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Y esta subvención, aunque su título es en plural, solo pretende resaltar al individuo sin mayores consecuencias, en abierta paradoja ante la descripción oficial de los propósitos de sus creadores:

 

Andrew W. Mellon “A través de nuestras subvenciones buscamos construir comunidades justas con un sentido de propósito y empoderadas a través del pensamiento crítico, donde las ideas además de la imaginación puedan prosperar.»

Fondo Flamboyán: El Fondo apoya todas las facetas de las artes incluyendo la música, el teatro, las artes visuales, el baile, la literatura y los programas de educación en las artes para jóvenes y así asegurar que las artes y la cultura sigan floreciendo durante la reconstrucción de Puerto Rico.

Ambas fundaciones son privadas y responden a sus agendas decididas por sus equipos de trabajo. Nadie pretende imponer criterios a éstas, de ninguna manera, sin embargo, golpea a buena parte de los representantes de la dramaturgia de Puerto Rico que se les haya excluido ante tan pretencioso título Letras boricuas.

Otro atentado al teatro puertorriqueño, que entró a la pandemia herido de muerte, pero decidió revestirse y palpita a través de:

  • Teatro zoom en vivo.
  • El teatro en plataforma grabado.
  • Radioteatro.
  • Teatro streaming.
  • El teatro presencial con venue reducido.
  • Teatro de espacios abiertos.
  • Creando nuevos archivos de dramaturgia.
  • Paneles de discusión.
  • Talleres en plataforma sin proximidad física.
  • Presenciales con altos protocolos de seguridad.
  • Generando documentos sobre cómo regresar a las salas sin riesgo.
  • Nuevos libros de teatro.
  • Conferencias.
  • Congresos de teatro.
  • Entrevistas a teatristas autogestionadas.
  • Nuevas revistas de teatro digitales.
  • Intercambios en plataforma con otros países.
  • Entre muchas acciones que aplican al cine.

Este último ha logrado seguir haciendo audiciones y seguir filmando en una gesta heroica ante la crisis social que vivimos.

Hoy quiero felicitar por adelantado a las escritoras y escritores que ganen esta subvención de 25 mil dólares; además estoy segura de que serán de lo mejor de nuestra producción literaria dentro del grupo participante, pero que la escritura puertorriqueña es un horizonte estético más amplio, donde la dramaturgia es primordial.

¡Ay, Victoria Espinosa, descansa en lucha!

¡Ay, René Marqués, duerme en combate!

¡Tapia, no te dejes! ¡Santaliz, no te quites!

¡Arriví, esto sigue! ¡Manolito, el tiempo está vivo!

¡Alonso Pizarro, en marcha!

¡Luisa Capetillo, estamos presentes!

 

Por: Anamín Santiago

Actriz, dramaturga, investigadora y docente

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