Una Pregunta Más… a Roy Brown

Roy Brown
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Imagen: Roy Brown foto por Javier Viqueira. Suministrada.

“La música y el amor fueron mi salvación y además me lo gocé. Y mejor, sigo gozando. Tengo ilusión”. Roy Brown

 

Mi primera guitarra… fue una Tatay que me compré en una tienda de música del Viejo San Juan. Mis primeras canciones sucedieron al calor de las protestas contra la guerra en Vietnam y los movimientos contra el racismo, en los “Estados Todos Juntos”. Estuve errante y fugado porque mi papá encontró una cajita con marihuana en una de mis gavetas. Escuchaba a Dylan y a Simon y Garfunkel. Amanecido en “Nuyol”. Dormía “de aquí para allá”. A veces comía y a veces no.

Me salvó un gran amigo, una sureña y una sueca, pero ese es otro cuento. Lo mío era luchar por la independencia y el socialismo; había que retar al sistema, si no nadie nos iba a hacer caso. La idea era crear un modo de llegar a la gente sin pasar por los medios de difusión controlados por los ‘hombres de negocio’. Teníamos que hacer frente a la hostilidad, de frente, todos los días. Tener nuestro equipo, nuestros discos, cámaras de fotos y reclutar más gente, músicos, cantantes, recitadores; que va, ¡qué venga la hostilidá!

Grabar los primeros discos… “El señor Don Jiménez ah, vio cuando nació Monón, en el baño de un bar, al fin de un callejón…” contento de que quedara para la historia ese cuento que cantaba yo y que contaban mis cercanos. Y es que hablaba de mí y de cientos de jóvenes listos a salir a la calle, día y noche.

Qué alegría cuando me dijeron que mi canción Dime niña, llegó a ser el número 16 en una emisora de Utuado. A mí me reclutó un cubano, su nombre Freddy. Con Freddy grabé en Studio Ochoa otras tres producciones, más o menos con el mismo formato. Él reclutó a un grupo llamado Los Quintos, quienes accedieron, bajo anonimato, a grabar conmigo, y en dos días grabamos Yo Protesto. Un día Freddy tuvo que salir corriendo para Miami; de ahí el Partido Socialista le compró las grabaciones y entonces surgió Disco Libre.


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Aires Bucaneros…el éxito no me sorprendió.  Ensayábamos como locos casi todos los días; había precisión, pasión y ganas. La primera presentación en Puerto Rico fue en el teatrito del ICP en el Viejo San Juan e hicimos dos funciones. Fue día de caminar por las nubes. Aires Bucaneros lo formamos Zoraida Santiago, Carl Royce, Pablo Nieves y yo. La base era la ciudad de Nueva York, pero viajábamos por todos los estados. Cantábamos en café teatros, universidades, eventos en parques, teatros grandes, lugares chicos; donde fuera y para públicos diversos. Éramos parte importante de un nuevo movimiento multicultural que empezaba a darle vuelo al arte de América Latina, en países como Cuba, Chile, México, Uruguay, Argentina.

Algunos momentos que han marcado mi trayectoria… uno fue el suicidio de mi mamá, lo que hizo que tuviera que fortalecerme por dentro. Fue un trauma difícil de superar, pero tenía que seguir. Segundo, ser el papá de Yarí y Lara, me hizo jurar que sería consistente con mis ideales. Iba a estar ausente muchas veces. Les pedía un sacrificio grande y no podía fallar.  Además, me comprometí al feminismo. Tercero, ir a Cuba me brindó confianza de que los cantautores boricuas teníamos compañía y solidaridad. La relación con los cubanos ha sido duradera. Tuve la suerte de poder trabajar en varios colectivos y con gente dedicada.

Con el ‘Grupo Taoné’, con la gente de Frank Ferrer, ‘Puerto Rico 2020’, con José González y Miguel Cubano, con ‘Aires Bucaneros’, Haciendo Punto. Mucho buen músico: Rucco Gandía, Tato Santiago, Nicky Aponte, Gonchi Sifre, Edwin Colón, Toni Asencio, Manny Ojeda, Benito Carrillo, son muchos y conocerlos fue un evento.  Cuarto: Fabiola Victoria y Emil Galileo, mi hija y mi hijo con mi novia de 26 años, son artistas, disciplinados, compañeros, colaboradores y cómplices.

Opino que hay abundancia de creadores e intérpretes, jóvenes, y jóvenes mayorcitos, y músicos que abordan la temática de aquí y del mundo. Hay mucha gente que está enterada y comparte, con sus manos y voces. Hay voces que están con el folklore, otros con el rock y la salsa, los de la música urbana, el reguetón, y los que escogen el camino de la música clásica. Abunda un espíritu ecléctico, un ‘toca de tó’.  Hay solidaridad y deseo de compartir. Algo así como Antonio Martorell, el pintor.  El espíritu es “vamos pa’llá”.

Roy Brown

He considerado hacer un libro sobre mis canciones y poemas…. todo el tiempo. Por ahora, la cocina me ocupa mucho tiempo. Tengo que leer, caminar, vivir enamorado y escribir canciones. En algunas estoy como alejado, como pájaro que ve, pero no sabe. En otras, son mi cuento. Estoy aquí y lo dejaré dicho.

Son 75 y ya no se puede andar de prisa…así que sí, reflexiono sobre mi vida. Ya te dije, camino. Hay cosas que he hecho bien. ¡Y confieso abordajes erróneos! A veces, la vida se tornaba lineal, y a veces todo ocurre a saltos y se anda en fuga. Lo importante es que viví mi vida como quise, tratando de no alardear y evitando caer preso del “tutiplén” o el pesimismo.

He tenido mucha suerte porque tuve una juventud explosiva y peligrosa; fue la locura de los sesenta, los setenta, la Guerra Fría y todo parecía derretirse. La música y el amor fueron mi salvación y, además, me lo gocé. Y lo mejor es que sigo gozando, tengo ilusión. Lo dijo Corretjer: “Me lo dejé todo en la lejanía, hasta la poesía de di con el codo, viviéndola a modo de trueno o centella, la mañana bella me encontró despierto, y hasta hubiera muerto por seguir la estrella”.

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