El feminismo en Lola Rodríguez de Tió: “hago lo que a mí me dé la gana”

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Imagen: Lola Rodríguez de Tió

 

Fragmento de ensayo
«Interesante conocer que Lola fue la primera mujer en publicar en Puerto Rico un libro de poesía. Y la primera mujer en dictar una conferencia en público. Su frase contestaría en una controversia pública: “hago lo que a mí me da la gana», la retrata mejor que una fotografía. No exagero si afirmó que en el siglo XXI incomoda todavía a algunos esa libertad de acción y pensamiento»

 

Echemos un vistazo para comprobar como su palabra y sus actos fueron juntos cogidas de la mano, sin traicionarse. Y como su feminismo patriótico la precedieron, cimentándola en la conciencia e imaginario colectivo.  Fue imposible silenciarla, aunque vivió en tiempo de «La Paz Despótica”. Y sí eran perseguidos los hombres por opinar contra el gobierno, era inaceptable tratándose de mujeres, una osadía que mujeres “opinionadas” se atreviera a abrir la boca; eran menospreciadas, marginadas, y consideradas intrusas. Y para muchos era todavía más intolerable que participaran en el ruedo político.

El feminismo de Lola era inseparable de su amor a la patria, y ese amor era partícipe de los derechos de la mujer y los derechos del pueblo. Su estilo podía ser desafiante e indómito, la controversia, de la que se habló al principio es una de sus tarjetas de presentación: “Es verdad no soy anciana/ pues no he cumplido sesenta, pero soy una Antillana/ que defiendo por mi cuenta / lo que a mí me da la gana”.

Lola fue una rebelde con causa, sus valientes intervenciones son una forma de adentrarnos en su visión del feminismo. Sin embargo, Lola no se consideraba feminista, cuando lo era, y a pesar de que “fue precursora del feminismo en Puerto Rico en una época que se desalentaba la participación de la mujer en las lides intelectuales y cívicas, ya que la mujer se consideraba poco más alto que el de los tontos del lugar”.


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Su vida fue un referente en pro de la libertad. Sabía y propulsaba que para alcanzar derechos la mujer tenía que educarse. Pensaríamos que una mujer con creencias tan sólidas iba a considerarse feminista. Pues no. A pesar de que actuó con más valor que muchos hombres, ella no se consideraba feminista. Y destacaba un tipo de feminismo que rechazaba, en la recopilación de sus obras completas da sus razones:

“No creo en el feminismo; yo he hecho en la vida todo lo que he querido, dentro de lo correcto, sin ser feminista; la historia es maestra. Cornelia no necesitó de ser feminista para dar los Gracos a Roma. Yo acepto y contribuyo en el actual circulo femenino, que no es feminista, porque al fin es un sitio donde se reúnen mujeres para hablar de algo más serio que plumas y cintajos.”  

Su feminismo se divorció de toda visión frívola, pero tampoco se consideraba superior al hombre, sino su igual. Lola usa la metáfora de la tijera para expresar su idea de esa igualdad complementaria, visión que se ajusta a su experiencia personal, porque con esa metáfora podía aplicarla a su vida matrimonial, como a su relación con los hombres de su generación. Les hablo de igual a igual: “solía comparar los dos sexos con las dos hojas de una tijera, las que tienen que unirse para ser de utilidad, por ser complementarias«.

Lola

Por sus palabras y su relación de amor; y lucha con su marido por unas mismas causas podríamos decir que su vida personal funcionó como una tijera perfecta. Tuvo la suerte de enamorarse, del que entiendo, fue el primer hombre liberado de Puerto Rico; Bonocio Tió Segarra (1839-1905) no sólo le dio el espacio, le abrió horizontes a sus amplias alas, le puso a la disposición de Lola la imprenta del periódico del cual fue dueño, para ella poder publicar sus escritos. Y prologo su libro de poesía titulado Mis Cantare en 1876, logrando en el siglo XIX romper récord de ventas, con 2,500 ejemplares vendidos.

Bonocio ofrece un dato revelador en el prólogo de Cantares, fue el primer libro de poesía, publicado por una dama en Puerto Rico; lo que de muestra también lo reprimida que tenían a las mujeres, por la mentalidad represiva y machista de la época. Expresa que Lola se nutre del habla del pueblo, le encantaba las coplas de nuestros campesinos, por eso a nuestra sangermeña, la conocieron como La Cantora de las Lomas. Lola necesitaba la poesía como consuelo, a muy temprana edad murieron sus cuatro hijos varones y su hija Mercedes, solo le va a sobrevivir su amada hija llamada Patria. Este ejemplo de sus poemas sencillos pero emotivos revelan su dolor: «Las tumbas del cementerio/con una cruz se señalan, sin señalar yo pudiera/las que tengo aquí en mi alma”.  

Lola también fue la primera mujer en hablar en público en 1873, al ser invitada ante una audiencia organizada para esos fines. Aprovechó la ocasión para demandar reformas y exigir de la metrópoli: separar el poder militar del civil; eliminar la censura; la absoluta libertad de prensa; derecho a elegir a nuestros gobernadores; además de reclamar el derecho de las mujeres a la educación.  Razón y valor tenía cuando escribió: “Yo tengo mi lira /de cuerdas brillantes/ altiva me inspira / lo mismo que antes / La tengo en mis manos/ y quiero que vibre/ no teme a tiranos /quien sabe ser libre”.

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