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Petra Bravo. Foto por Ricardo Alcaraz. Suministrada.

Por Luis Echevarría

¿Cuándo te diste cuenta de que lo tuyo era bailar profesionalmente? Siempre supe que iba a bailar.  Tenía alrededor de los seis años y soñaba muy a menudo con el baile, eran sueños muy precisos, escuchaba la música y tenía puesto el vestuario clásico, un Tutú Romántico blanco, con zapatillas de punta y el tocado de la cabeza. En varias ocasiones mi querida madre, Olga Padrón, me despertaba porque literalmente estaba de pie bailando encima del colchón, moviéndome de un lado a otro y ella me despertaba con suavidad y abrazaba y me hablaba y me preguntaba sobre el sueño, y así me despertaba y me volvía a dormir.  Luego al pasar los años entré al Ballet Nacional de Cuba, bailando en el “Cuerpo de Baile”, todos los clásicos, con el Tutú Romántico, y con el Tutú Clásico.

¿Por qué el cambio del clásico hacia la danza experimental? El baile clásico es una técnica muy rigurosa, especifica y toma muchos años perfeccionarla, nunca se debe, ni se puede detener ese desarrollo técnico, siempre se está estudiando el cuerpo, para poder danzar sin obstáculos mayores, girar, saltar, convertir la técnica en arte, para gozar cada momento en el escenario, usando la interpretación, la musicalidad, y todo el sentimiento.  Yo comienzo a explorar con la danza moderna desde el ballet clásico, comienzo a querer comunicarme con la danza para decir otras cosas fuera de la literatura clásica.


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¿Cómo transmites* a tus estudiantes la expresión liberadora y el lenguaje natural corporal? A mí me fascinan los cuerpos trabajadores y mentes dispuestas a la exploración.  Creo en el entrenamiento firmemente y o maneras de estudiar el cuerpo mente. La danza se piensa todo el tiempo, es una conversación constante y liberadora, y cuando se logra hacerla sin pensarla es porque ya es parte del arte de la expresión, o es la expresión total de lo que sientes y vas a comunicar, y ahí paras pelos y arrancas aplausos espontáneos del público. Por otro lado, me encantan las y los bailarines intuitivos, emotivos, aun si conocer mucho de técnicas, estos bailarines no son comunes, y eso me hace buscar indagar y trabajar de otras formas y maneras, logrando un resultado curioso, espléndido y bien logrado. Respeto todos los cuerpos, pero me disgusta cuando veo que no les gusta esforzarse y complicarse la existencia entrenando, investigando, y creen en el movimiento “natural” y yo opino que hasta lo natural se trabaja, lo orgánico para mí es trabajo, es poder convertir y transformar lo que sea difícil, al arte. El arte de la danza es libre en su expresión. Hay hombres y mujeres. Decir lo que se tenga que decir.  Que la mujer pueda cargar al hombre y entre hombres se carguen y se puedan acariciar y que nada perturbe la creatividad.  El arte es liberador, hay que estudiarlo, sudarlo, y disfrutarlo.

¿Se podrá logar una danza moderna puertorriqueña si se incluye fusiones de diferentes disciplinas incluyendo la urbana? La danza moderna está en las bambalinas, y con la experimentación se funden, se hace lo que sea necesario para exponernos en una búsqueda profunda y creativa. Romper y ser innovador, es reconocer la responsabilidad, la entrega. El riesgo, y el atrevimiento son primos hermanos o mejores amigas amigos. Convéncete primero. En ese sentido, a mi entender en Puerto Rico la danza y el movimiento sobre el espacio escénico es una gran combinación de tendencias estilos desde el clásico al hip hop, al jazz, a la rumba, a la música, y a la ambientación del sonora, al texto, a la actuación, a la poesía, la pintura y al cine. Las tendencias de los métodos de Alexander, de Horton y el Yoga, además del movimiento postmoderno de Trisha Brown, y de Jennifer Monzon, Sally Silvers, ambas en la improvisación del cuerpo en un estilo sobre la cotidianidad, y el insumo teatral. Todo esto se está gestando en Puerto Rico desde los 90 en sus variantes del desarrollo y con mucho éxito y seriedad.

¿De qué te sientes más satisfecha de tantos años dedicados a esta actividad? Me siento muy satisfecha cuando veo la necesidad que hay de decir y hacer, incursionar en lo experimental, y pedir el apoyo económico para conseguirlo. Me satisface pensar en la construcción de escuelas para la danza y entrenar desde temprana edad a los y las estudiantes. Me satisface pensar en la perfección del arte para la creación novedosa y que se identifique plenamente con la vida para todas y todos. Me satisface ver mis estudiantes decir con el cuerpo y la experimentación lo que tienen que decir sin miedo. Son muchos los años que tengo en la braga del arte de la danza, y cuando me preguntas sobre qué es lo que más me ha provocado satisfacción…son todas aquellas que me faltan aún.

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